viernes, 10 de febrero de 2012

EL COMULGAR DE PIE Y EN LA MANO

monseñor juan rodolfo laise. habla sobre la prohibicion de la comunion en la mano en su diocesis.

“COMUNIóN EN LA MANO”
Extractos y opiniones del libro escrito por Mons. Rodolfo Laise
Obispo de San Luis, Argentina, 1997
¿Cuál es la mejor manera de recibir la Sagradaa Comunión? Y sobre todo: ¿Cuál es la que más agradaría a Jesús?
Considerando las muchas apariciones Marianas, mensajes, y revelaciones en todo el mundo, vemos que los “Celestiales” nunca recomiendan la Sagrada Comunión en la mano, y sí enfatizan y exortan a tomarla en la boca y de rodillas.
Generalmente se está mal informado en este tema. Es importante tener los conceptos claros, para saber discernir entre la verdad y los malentendidos, o maliciosos, que lamentablemente abundan mucho.
Uno de los mejores libros sobre este tema es: “Comunión en la mano”, escrito en 1997 por Monseñor Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis, Argentina. Lo denominaremos abreviadamente – C.M.– Monseñor Juan Rodolfo Laise prohibió distribuir la Sagrada Comunión en la mano en toda su diócesis.
El Obispo de San Luis comenta en su libro, con respecto a esta forma de distribuir la Sagrada Comunión:
«Conociendo la historia de este rito, reintroducido clandestinamente, difundido en base a equívocos, y confirmado por medio de desobediencias inquebrantables… (al Santo Padre), imponiendo a lo largo de veintisiete años un uso al que el Papa no quería autorizar por considerarlo peligroso para el bien de la Iglesia, hasta que lograron finalmente que se extendiera por casi todo el mundo.» (C.M., página 133).
«El mismo Pablo VI ha tenido que lamentar públicamente: “Ciertas formas de actuación en diferentes partes de la Iglesia, que son motivo de no poca preocupación y dolor…”. Y prosigue el Papa: ” Nos referimos sobre todo a esa mentalidad según la cual muchos reciben con disgusto cuanto proceda de la autoridad eclesiástica, (…) en materia litúrgica hasta las mismas Conferencias Episcopales obran a veces por su cuenta más de lo justo. (…) Se hacen experimentos arbitrarios y se introducen ritos que repugnan abiertamente a las normas de la Iglesia.” ( En el discurso al Consilium ad exequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, 14 de octubre de 1968, A.A.S., 1968, p.735.)» (C.M., p.119).
No respetan la legislación universal de la Iglesia, de comulgar en la boca. El Papa Pablo VI denuncia en su Instrucción “Memoriale Domini”, (abrev. MD), la introducción de la comunión en la mano sin autorización:
«… En algunas comunidades y lugares se ha practicado este rito, a pesar de no haberse pedido antes la Aprobación de la Sede Apostólica.» (MD, 1274 –num. Enchi. Vaticanum, tomo 3-) (Pág. 17, 19, C.M.)
«La introducción de este uso ha sido ilegal y abusiva» (C.M., p.55)
«En realidad el motivo de la Instrucción Memoriale Domine no fue instrumentalizar, (analizar), la adopción de la comunión en la mano, sino más bien el mantener su prohibición.» (C.M., página 136.)
En los primeros tiempos de la Iglesia comulgaban en la mano, «un evidente anacronismo: los antiguos no conocían otro modo.» (C.M.,p.69) «Pero la comunión en la boca es el modo que hubieran deseado tener.» (C.M.,p.68). «Las prescripciones de la Iglesia y los documentos de los Padres, manifiestan claramente la máxima reverencia, y suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía. Porque “nadie come aquella carne a no ser que previamente la haya adorado”, y al sumirla cada uno es amonestado: “…recíbela cuidando que nada de ella se pierda”: “Porque es el Cuerpo de Cristo”». (Memoriale Domine, 1275) (C.M., p.19).
¿Por qué la Iglesia prefirió la actual forma tradicional de comulgar en la boca?. El cambio del uso primitivo y sus razones.
1276.- Después de que la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo, fueron escrutadas más profundamente, por urgirlo ya, la reverencia debida hacia este Santísimo Sacramento, y al sentido de la humildad con la que es preciso que sea recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro pusiese por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que recibían la comunión.
Mons. Laise hace referencia al historiador Jungmanns: «Esta costumbre de entregar la Eucaristía en la mano traía consigo el peligro de abusos. … Más que el temor a los abusos, influyó sin duda, la creciente reverencia al sacramento a que se diese la sagrada forma directamente en la boca. Aunque existen noticias de épocas anteriores, testimonios ciertos de la abolición -la comunión en la mano- se dan sólo en el siglo IX.» (C.M., p.58)
Motivos para conservar la comunión en la boca.
1277.- Este modo de distribuir la santa Comunión, considerado el estado actual de la Iglesia en su conjunto, debe ser conservado, no solamente porque se apoya en un uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Ahora bien, este uso no quita nada a la dignidad de la persona, de los que se acercan a tan gran Sacramento y es propio de la preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso posible…
1278.- Con esta manera, tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas, de modo que se evite todo peligro de profanar las sagradas Especies Eucarísticas, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado: “Pues lo que dejas caer, considéralo, como amputado de tus propios miembros.”». (Mem. Domine 1276-1278) (C.M., pp.21, 23).
El mismo Papa Pablo VI Prohibió la Comunión en la mano porque lo consideraba un cambio ofensivo, después de hacer una encuesta a todos los Obispos del mundo, que tuvo estos resultados: «De 2.136 votantes sólo el 26,6% votó a favor de comulgar en la mano…» (C.M., página 72.) Veamos el texto:
El Papa decide no permitir la Comunión en la mano.
1279.- “Un cambio en asunto de tanta importancia, que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, además de lo que toca a la disciplina, puede traer consigo peligros (…): una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del Altar, profanación del mismo Sacramento, y adulteración de la recta doctrina…”
1280.- (…) “Por las respuestas de los obispos, es evidente que la inmensa estima que no se debe cambiar la disciplina actual. Más aún, si se cambiara, este cambio sería ofensivo, tanto para la sensibilidad, como para la espiritualidad de estos mismos obispos, y de la mayoría de los fieles.”
1281.- “Así, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquéllos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir la Iglesia”, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos… Al Sumo Pontífice no le parece oportuno cambiar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión.” ( Instr. Mermoriale Domine 1280-1281.)
Esto es la síntesis, de la Instrucción Memoriale Domini (C.M., p.75) Comenta Monseñor Laise, la ratificación y vigencia como ley universal dentro de la Iglesia de comulgar en la boca, nuca en la mano.
Parte dispositiva:
“En consecuencia, la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente (con empeño, y con ardor), a la ley ya vigente otra vez confirmada, ( por votación realizada entre los Obispos, Pastores de la Iglesia), atendiendo tanto a la opinión de la mayor parte del Episcopado Católico, como a la forma que utiliza el rito actual (en la boca y de rodillas), de la sagrada liturgia, como fal bien común de la misma Iglesia.” (Memoriale Domine 1279-1281.) (Comunión en la Mano, páginas 23, 25, 27.)
El daño ya estaba hecho, la comunión en la mano se había difundido, a pesar de los intentos de Pablo VI por evitarlo. La Carta enviada por el Consilium todos a los obispos, junto con la ficha de votación decía: «En las regiones donde la nueva práctica de poner la partícula en la mano se ha introducido, parece cada vez más difícil si no imposible, impedirlo.» Pablo VI, en el apunte autógrafo al esquema de la Instrucción “Memoriale Domine”, dice: «Ha de tenerse presente que el uso o el abuso de distribuir la Sagrada Somunión (en la mano) está ya ampliamente difundido en algunos países y que los obispos (p. e. Cardenal Suenens), no cree posible reprimirlo.
También el Cardenal Gut, el Prefecto de la Congregación del Culto Divino que firmó la Instr. Memoriale Domine, en una entrevista publicada el 20 de julio de 1969, da testimonio de aquellos tiempos difíciles:
«Hasta el presente se había permitido a los obispos autorizar experiencias, pero con frecuencia se han franqueado los límites de esta autorización, y muchos sacerdotes han hecho simplementelo que han querido. Lo que ha ocurrido algunas veces es que ellos se han impuesto. Estas iniciativas, tomadas sin autorización, con frecuencia no podían ser detenidas porque se habían expandido demasiado lejos. Con su gran bondad y prudencia, el Santo Padre ha cedido con frecuencia, y muchas veces lo ha hecho contra su voluntad.» (C.M., pp.78-79).
Así el Papa concedió la posibilidad del indulto (permiso), para las situaciones irregulares, que parecían sin retroceso posible, lo que obviamente no significa cambiar la comunión en la boca para recibirla en la mano:
Actitud ante las situaciones irregulares.
1282.- “Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el de poner la Santa Comunión en las manos, hubiera arraigado ya, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca por la situación actual, confía a estas mismas conferencias la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hubiere, con la condición, de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía, como también que se quiten con todo cuidado otros inconvenientes.” (MD.1282.)
Procedimiento para obtener el indulto
1283.- “En adelante, las Conferencias Episcopales, previo un prudente examen, tomarán oportunamente deliberaciones que deberán obtener en votación secreta dos tercios de los votos. Deliberaciones que luego han de ser presentadas a la Santa Sede, para su necesaria confirmación, remitiendo una exposición precisa de los motivos que han llevado a hacerlas. La Santa Sede ponderará cuidadosamente cada caso en particular, sin olvidar aquella conjunción que se da entre las varias Iglesias locales entre sí, o la de cada una con la Iglesia universal, para promover así el bien común, y la común edificación, y para el aumento de la fe y de la piedad, que brota del ejemplo mutuo.” (MD.1282.), (C.M., pp.27, 29).
¿Por qué el Papa concede el indulto si sabe las consecuencias?
Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. (Más bien evitar la desobediencia y apostasía generalizada, -ya predichas en La Salette, Fátima y otras apariciones ya aprobadas por la Iglesia. Nota del T.)
«No se concede un bien sino algo mucho más imperfecto, que lo anterior: que la ley general ya establecida, la comunión en la boca. Esta concesión se debe a la decisión prudencial de tolerar un uso peligroso para evitar un mal mayor. (La desobediencia -apostasía-, generalizada)» (C.M., p.126.)
«Es más, la solución deseada hubiera sido evitar toda concesión, pero se la adoptó temiendo una reacción violenta en algunas zonas y una desobediencia generalizada donde el uso ya estaba introducido.» (C.M., p.134.) Prohibir la Comunión en la mano, hubiera tenido la accesión de la mayoría absoluta, evitaría las consecuencias negativas, temidas a causa del uso de la comunión en la mano y tendría el apoyo de amplia parte del clero y de los fieles» (C.M., página 114).
Considerando todo esto el indulto (permiso a algunos paises), fue aceptado pero «su concesión fué fruto de la política del “hecho consumado”» (C.M., pág. 137). Y el 2 de octubre de 1968 hubo una reunión de los secretarios de los dicasterios involucrados y la situación, con respecto a la comunión en la mano, es que:
«el uso está ya introducido y es difícil impedirlo, sin embargo parece preferible regularlo; no toca el dogma sino sólo la disciplina. Los peligros: coexistencia de dos modos de distribuir la comunión, debilitamiento del culto hacia la Eucaristía, peligro de profanaciones, ceder a una imposición venida de abajo.» (C.M., p.102).
Conclusión: «La Comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso, pero decidió otorgar permisos sólo donde el uso estaba ya arraigado, con el propósito de “ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia muy difícil, a causa de la situación actual.”» (C.M., pág. 118.)
La nueva práctica (Comunión en la mano), no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la insistencia abusiva de algunas Conferencias Episcopales, (sobre todo de países protestantes); y sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (C.M., p.135.)
Decir que “más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos…”, es desvirtuar la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI. La Instrucción Memoriale Domine (MD), dice: “A partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que no se debe cambiar la disciplina actual” (Comunión en la boca y de rodillas.) Pero afirmar que… “la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano”, es faltar a la verdad.
Lo que la Instrucción Memoriale Domine estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel, continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, ( permiso), pero “no donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales”, sino donde el uso “hubiera arraigado ya”, poniendo serias condiciones. (MD 1282-1283). (C.M., pp.7374)
(…) hay varios malos eclesiásticos que dicen que comulgar de rodillas y en la boca está prohibido, cuando S.S. Juan Pablo II legisló al respecto en la Instrucción “Inaestimabile Donum”, punto 11, “… Por lo que se refiere al modo de acercarse a la comunión, ésta puede recibirse por los fieles, bien sea de rodillas, bien de pie…”
Para tener en cuenta
«”Se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con… la dignidad», etc. Aquí también hay que recordar las palabras del [MD 1273]: “mucho importa que la Eucaristía sea celebrada… del modo más digno posible”; este modo más digno posible es, según lo que se dice aquí, la comunión en la boca.
“Para que se guarde con diligencia…”. Notemos que la MD presenta aquí el tan citado texto de San Cirilo sólo para ilustrar el extremo cuidado que tenía la Iglesia primitiva aún con los más pequeños fragmentos del pan consagrado ( “…recíbela cuidando que nada de ella se pierda” ) y las cita entre otros testimonios que “manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía”. Esto es más evidente aún en las palabras que siguen en el texto de San Cirilo: “Porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?”).
Más aún, la instrucción lo cita afirmando claramente que este cuidado deseado por San Cirilo, se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta… “asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profamanar las espcies eucatísticas… y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado”.
Al decir “Se aparte todo peligro de profanar…”, se refiere también a los sacrilegios materiales que se producirían con la caida de las formas o de los fragmentos. Los testimonios antiguos son múltiples, p. e.:
Tertuliano dice: “cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra.” (De corona, 3 PL2,99.) San Hipólito recomienda “cada uno esté atento… que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado.” (Trad. Ap. 32.); San Efrén: “Comed este pan y no piséis sus migas… una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen.” (Serm. in hebd. s., 4, 4.) Orígenes: “Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra.” (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391.) Pablo VI comenta así este último texto: “Consta que los fieles creían y con razón, que pecaban, como recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia.” ( Mysterium Fidei, 32.)
¿Qué debe entenderse aquí por fragmentos?
“No sólo las hostias que quedan y las partículas de hostia que se han desprendido de ellas y que conservan el aspecto exterior del pan deben ser conservadas o consumidas respetuosamente, a causa del respeto debido a la presencia eucarística de Cristo, sino que también para los otros fragmentos de hostia se debe observar lo prescrito sobre la purificación de la patena y el cáliz en la Normas Generales del Misal Romano…” ( Congregación para la Doctrina de la Fe, “De Particulis et fragmentis hostiarum reverenter conservandis vel sumendis”, 2 de mayo 1972).» ( C.M. pág. 66-68.)
«La comunión en la mano no nos acerca a las fuentes de la Iglesia primitiva sino al protestantismo y a desviaciones doctrinales actuales.» (C.M., p.128)
1277.- “La comunión en la mano no solo ha sido abandonada, fué prohibida expresamente: (“No se debe entregar la Eucaristía en manos de ningún laico, hombre o mujer, sino solamente en la boca”, – Sínodo de Ruén, An. 878.) Testimonios similares se hallan en Reginon de Prüm. “De eccless. disciplinis”, I 199, VII, y el “Ordo Romanus”, (s. X-XI).). “Este modo de distribuir la Santa Comunión… debe ser conservado.” (Memoriale Domini 1277.)
Porque este gesto litúrgico, (Comunión en la boca y de rodillas): “significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía.” Nótese la fuerza de esta expresión usada después de decir que la Iglesia “atestigua a través del rito mismo la fe y la adoración dirigidas a Cristo.” (Mem. Domine 1273). Este significado de reverencia era tan notorio que reformadores protestantes (M. Bucero, anglicano), se esforzaron vivamente en cambiar el uso e introdujeron la comunión en la mano para que sus fieles no pensaran que Cristo estaba presente:
“No hay dudas de que el uso de no poner estos sacramentos en la mano de los fieles se debe a dos supersticiones: en primer lugar, el honor falso que pretenden tributar a este sacramento y en segundo lugar, la perversa arrogancia de los sacerdotes que presumen tener mayor santidad que el Pueblo de Cristo, a causa del crisma de la consagración.”
No cre en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Llama a la Hostia “símbolo”:
“Y dado que debe detestarse toda superstición del Anticristo Romano, y retomarse la simplicidad de Cristo, de los apóstoles y de las antiguas iglesias, quiero que se mande a los pastores y maestros del pueblo que cada uno enseñe que es supersticioso y malicioso pensar que las manos (…) son menos puras que sus bocas, o que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos, de tal manera que sería malo, o menos correcto -como en otro tiempo creía erradamente el pueblo sencillo-, que los laicos recibieran esos sacramentos en la mano.” (Afirma justamente lo contrario que Pablo VI, -Memoriale Domine 1280-, donde dice: “este cambio sería ofensivo”.)
Y prosigue: “Las buenas gentes serán fácilmente conducidas a recibir los “símbolos sagrados” en la mano, se mantendrá la uniformidad (…) Y si bien por un tiempo puede hacerse una concesión a aquéllos cuya fe es débil dándoles la libertad de recibir los sacramentos en la boca si lo desean, cuidadosamente instruidos pronto se pondrán en consonancia con el resto de la Iglesia y tomarán el Sacramento en la mano.” (Citado por D. Harrison, The First and Second Prayer Books of Edward VI. London, 1968, p.392. Cf. E.C. Whitaker, Martin Bucer and the book of Common Prayer, London, 1974.”) (C.M., páginas 61 y 62).
Monseñor Juan Rodolfo Laise, en su diócesis de San Luis, decidió no acogerse al indulto. En su territorio diocesano está prohibido comulgar en la mano: “la Carta pastoral por la cual se concede el indulto no da la facultad de aplicarlo a la Conferencia Episcopal, sino a cada obispo para su diócesis.” Además:
“Si éste no lo hace, queda vigente la ley universal que prohibe la comunión en la mano. Por lo tanto, cuando en una diócesis no se adopta el indulto, no es el obispo quien prohibe la comunión en la mano, sino el Papa.”» (C.M., p.97-98).

SOBRE LA PRÁCTICA DE DISTRIBUIR LA SAGRADA COMUNIÓN EN LA MANO

Hacia mediados de la década de los años 60, la comunión en la mano fue introducida sin autorización, contrariando la Ley vigente en una muestra de indisciplina e individualismo, en algunos países de Europa, especialmente los de mayoría protestante.

Escribe Víctor Chéquer
ictis777@yahoo.com.ar
Sobre la práctica de distribuir la Sagrada Comunión en la mano de los fieles (autocomunión)
1 Proceso histórico a través del cual se introdujo Ilegalmente la Comunión sobre la mano
Hacia mediados de la década de los años 60, la comunión en la mano fue introducida sin autorización, contrariando la Ley vigente en una muestra de indisciplina e individualismo, en algunos países de Europa, especialmente los de mayoría protestante.
El 12 de Octubre 1965 el Consilium, organismo creado para poner en marcha las recomendaciones litúrgicas del Vaticano II, pidió en carta al Cardinal Alfrink que Holanda conservase el modo tradicional de distribuir la Santa Comunión.
No obstante, la Sagrada Congregación de Ritos concedió la nueva práctica a Alemania (6/7/1968), y a Bélgica (11/7/1968), pero, debido a las protestas por lo que era una claudicación ante la táctica de aceptar “hechos consumados”, el Papa suspendió tal concesión el 25 de Julio del mismo año.
Entonces el Papa Pablo VI, comenzó a buscar una solución definitiva a los problemas suscitados por quienes desobedecían sus órdenes, pidiendo la opinión de todos los obispos del orbe. La carta escrita por mandato suyo el 28 de Octubre de 1968, comenzaba diciendo:
“Sobre el modo de distribuir la comunión, la Instrucción Eucharisticum Mysterium del 25 de Mayo de l967 se ha limitado a indicar la posición de los fieles, quienes pueden estar de rodillas o de pie; sin embargo en diversos lugares, al menos desde hace dos o tres años, algunos sacerdotes sin la debida autorización ponen la Eucaristía sobre la mano de los fieles, quienes después se dan la comunión a sí mismos (autocomunión). Parece que este modo de obrar se difunde rápidamente, sobre todo en los ambientes más cultos y en grupos pequeños, y halla favor entre laicos, religiosos y religiosas.”
Luego de las necesarias consideraciones, corregidas personalmente por el Papa quien agregó al texto original la frase “sin la debida autorización” (lo que nos confirma por boca del Sumo Pontífice que la innovación era clandestina), la carta terminaba diciendo:
“Tratándose entonces de cosa tan grave en sí misma y en sus consecuencias, el Santo Padre Pablo VI desea conocer el pensamiento de cada uno de los obispos...”
Como respuesta una gran mayoría de obispos, cercana a los dos tercios, expresó su decisión contraria a la nueva praxis, en concordancia con el pensamiento de la Santa Sede, la cual ordenó se componga una instrucción (Memoriale Domini) confirmando la ley vigente:
2 La Ley Universal de la Iglesia, prohibe la Comunión en la mano o autocomunión:
Instrucción Memoriale Domini
(Compuesta por mandato especial del Sumo Pontífice Pablo VI y aprobada por Él con la fuerza de la Autoridad Apostólica el 28 de Mayo de 1969 - La numeración corresponde al Enchiridion Vaticanum, Tomo 3).
1277 Este modo de distribuir la santa Comunión por el cual, el ministro pone por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que reciban la comunión, debe ser conservado, no solamente porque se apoya en el uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía...
Por lo demás, con esta manera de obrar, que ya se considera tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y finalmente, para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado: “pues lo que dejas caer, considéralo amputado de tus propios miembros”.
Peligros de la comunión en la mano
Pues un cambio en un asunto de tanta importancia que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, puede también traer consigo peligros, que se teme que quizá surjan si se administra la Sagrada Comunión el la mano, a saber:
El que se llegue a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar,
ya a la profanación del mismo Sacramento,
ya a la alteración de la recta doctrina.
1281 Prohibición de comulgar en la mano
Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir” las Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, al Sumo Pontífice no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión. En consecuencia la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente a la ley ya vigente y otra vez confirmada (es decir la comunión en la boca).
3 La Iglesia no permite, sino que tolera la comunión en la mano, por ello, los que comulgan en la mano hacen uso de un Indulto
«La comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado y esto con el propósito de "ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca a causa de la situación actual"» (CM, p.118).
Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el poner la Santa Comunión en las manos hubiera arraigado ya, la Sede Apostólica, ... confía a las Conferencias episcopales la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición sin embargo tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía.
(Obsérvese que dice: donde la comunión en la mano “hubiera arraigado ya”, lo cual excluye que sea introducida en lugares donde hasta ese momento (1969) no fuera costumbre).
Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. «No se concede un bien sino algo de suyo MUCHO MÁS IMPERFECTO (Comunión en la mano) que la ley general en vigor (Comunión en la boca). Esta concesión se debe a la decisión prudencial de tolerar un uso peligroso para evitar un mal mayor (la desobediencia generalizada)» (CM, p.126).
¡Con cuanto dolor el Papa Pablo VI habrá concedido este indulto, en contra de su parecer, para aquellos que desoyendo su exhortación NO quisieran someterse a la ley ya vigente y otra vez confirmada!
¿Se habrá acordado al hacerlo de las siguientes palabras de San Pío X pronunciadas en parecidas circunstancias?
“...hijos fieles del Papa, son aquellos que obedecen sus palabras y le siguen en todo, y no aquellos que buscan los medios para eludir las órdenes del Papa o para obligarle, con insistencia digna de mejor causa, a exenciones o dispensas tanto más dolorosas cuanto son más dañosas y escandalosas.
(Alocución Consistorial Il Grave Dolore (3), del 24/05/1914).
Los textos extraídos del libro “Comunión en la mano”, eximio trabajo de Mons. Juan Laise, Obispo emérito de San Luis, quien permaneciendo fiel a la tradición, prohibió en su Diócesis la nueva praxis, se identifican con la sigla: (CM...).
Las declaraciones de los Concilios
De Rouen: El Concilio de Rouén (año 650) prescribe: "A ningún laico, hombre o mujer, sea dada la eucaristía en la mano, sino en la boca.
De Bizancio: El Quinto Concilio de Constantinopla (año 691) prohibió a los fieles darse la Comunión a sí mismos (que es lo que sucede cuando la Sagrada Partícula es colocada en la mano del comulgante) y decretó una excomunión de una semana de duración para aquellos que lo hicieran en la presencia de un obispo, un sacerdote o un diácono.
De Trento: El Concilio de Trento (Dogmático) en fecha 11 de Octubre de1551, (ses. XIII, c.8) dispuso: "Siempre ha sido costumbre de la Iglesia de Dios, en la Comunión Sacramental, que los laicos tomen la comunión de manos de los sacerdotes, y que los sacerdotes celebrantes comulguen por sí mismos; costumbre que por razón y justícia DEBE MANTENERSE por provenir de la Tradición Apostólica". (El texto se refiere a la comunión en la boca, pues hacía ya muchos siglos que había sido prohibida en la mano.)
Vaticano II: No se pronunció sobre la comunión en la mano (autocomunión).
5 Las opiniónes de los Santos, Padres y Doctores de la Iglesia y de la Madre Teresa de Calcuta
Tertuliano: (160-220) "...cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra" (De corona, 3 PL 2, 99);
San Hipólito (170-235) "... cada uno esté atento... que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado" (Trad. Ap. 32.).
Orígenes: (185-254) "Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra" (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391).
El mismo Pablo VI comenta así este último texto: «"Consta que los fieles creían y con razón, que pecaban, según recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia" (Mysterium Fidei, 32).
San Cirilo: (315-387) "... recíbela cuidando que nada de ella se pierda, porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?").
San Efrén: (306-373) "Comed este pan y no piséis sus migas... una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen" (Serm. in hebd. s., 4, 4).
San Basilio: (330-379) afirma claramente que sólo está permitido recibir la Comunión en la mano en tiempos de persecución o, como era el caso de los monjes en el desierto, cuando no hubiera un diácono o un sacerdote que pudiera distribuirla. "No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono" (Carta 93). Lo que implica que recibirla en la mano en otras circunstancias, fuera de persecución, será una grave falta.
S. Agustín: (354-430) “Sería locura insolente, el discutir qué se ha de hacer cuando toda la Iglesia Universal tiene ya una práctica establecida.” (carta 54,6; a Jenaro.)
San León Llamado el Magno, Sumo Pontífice entre 440-461, en sus comentarios al sexto capítulo de San Juan, habla de la Comunión en la boca como del uso corriente: "Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe". El Papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si fuera un hecho ya bien establecido.
S. Gregorio: También llamado Magno, Papa entre 590 y 604, en sus Diálogos (Roman 3, c 3) relata cómo el Papa San Agapito obró un milagro durante la Misa, después de haber colocado la Hostia en la lengua de una persona. También Juan el Diácono nos habla acerca de esta manera de distribuir la Santa Comunión por ese Pontífice.
S. F. de Asís: (1182-1226) “Sólo ellos, (los sacerdotes), deben administrarlo, y no otros.” ( Carta 2ª, a todos los fieles, 35).
Sto Tomás: (1225-1274) "Porque debido a la reverencia hacia este sacramento, nada Lo toca, sino lo que es consagrado; de aquí que el corporal y el cáliz son consagrados, y así mismo las manos del sacerdote, para tocar este sacramento." (Suma Teológica: Pt. III, Q.82, Art. 3).
Es decir, se falta a la reverencia debida a este Sacramento, cuando lo tocan manos que no están consagradas; doctrina que fue luego confirmada por S.S. Juan Pablo II en Domenica Cenæ, como veremos luego.
San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".
Cuando estaba este santo pontífice en su lecho de muerte, en Agosto de 1914, y se le administró la Sagrada Comunión como Viático, no la recibió, y no le estaba permitido, en la mano: la recibió en la lengua de acuerdo a la ley y a la práctica de la Iglesia Católica.
Pio XII: “Hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas, o hacen renacer ritos ya desusados, y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes.”
( Mediator Dei, 17.)
Pablo VI: El texto original de la ya mencionada consulta a los Obispos sobre la comunión en la mano, decía: “En nombre y por encargo del Santo Padre, me es grato comunicar...” Al leerlo, el Papa dijo al encargado de redactar la carta:
-¿Grato? ¡No me es grato para nada!
Y corrigió el texto de la siguiente forma:
“En nombre y por encargo del Santo Padre, es mi deber comunicar...”
En esa misma carta el Papa corrigió otra frase añadiendo de su puño y letra lo que está en negritas:
“Por mandato explícito del Santo Padre que no puede dejar de considerar la eventual innovación con evidente aprensión ...
M. Teresa: “...el peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano.” (The Wanderer, 23 de marzo de 1982)
La Instrucción Memoriale Domini, al citar a San Cirilo, afirma claramente que este cuidado deseado por el Santo (y los otros Padres), se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta "asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas... y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado". (MD – 1278)
La palabra "sagrado" significa separado, inaccesible, intocable. Sin embargo, "profano" significa lo opuesto, común para todos los humanos, manipulable, tocable. Así pues, la Comunión en la mano implica que se toque a Dios, Quien es digno de toda adoración y reverencia, de un modo que quizá sea impropio.
6 Su Santidad Juan Pablo II no está a favor de que se comulgue con la mano invocando el indulto.
6.1 Periodista: - Santo Padre, ¿Cuál es su opinión sobre la comunión en la mano?
A lo que el Papa responde: - Hay una carta apostólica sobre un permiso especial válido para esto. Pero yo le digo a Ud. que no estoy a favor de esta práctica, ni tampoco la recomiendo. El permiso fue otorgado debido a la insistencia de algunos obispos diocesanos.
Entrevistado por la revista Stimme des glaubens durante su visita a Fulda (Alemania) en Noviembre de 1980.
6.2 En su Carta “Domenica Cenæ”, de 24 de febrero de 1980, el Papa dice: “El tocar las Sagradas Especies y su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados”.
Y para que nadie interpretase de otra forma estas palabras, tres meses después, ante las cámaras de la televisión francesa, negaba la Comunión en la mano a la esposa del primer ministro Giscard d’Estaing.
6.3 En la Instrucción “Inestimabile Donum” de la Congregación para el Culto Divino, sancionada el día 17 de abril del mismo año de 1980, el Papa reitera: “No se admite que los fieles tomen por sí mismos (autocomunión) el pan consagrado y el cáliz sagrado, y mucho menos que se lo hagan pasar de uno a otro”.
7 En la Argentina, la comunión en la mano se introdujo contrariando el espíritu y la letra de Memoriale Domini
Según lo establecido por el Concilio Vaticano II, “los fieles “tienen la facultad y, a veces, el deber de expresar su opinión acerca de lo que mira al bien de la Iglesia” (L.G. 37).
Pues bien, en la República Argentina no se pidió el parecer de los laicos, en una clara actitud anticonciliar, quienes se vieron sorprendidos (cuando no escandalizados) por la introducción de una praxis que les era completamente ajena.
Dice Mons. Laise, Obispo Emérito de San Luis, al comentar en su libro Comunión en la mano, el documento “El Pan Vivo” con que fue presentado entre nosotros este modo prohibido:
«Si la introducción de la comunión en la mano es "sin duda un signo de crecimiento de la vida eclesial" -"El Pan Vivo", p.5-, si "es motivo de alegría retomar esta genuina tradición" Ibid. p.16 o si "no se puede afirmar o priorizar que un modo sea mejor que otro" Ibid. p.18 ; no se entiende por qué en 1968 a Pablo VI "no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de dar la comunión" y exhortó vehementemente a someterse a esta disposición; y mucho menos se entiende porqué en 1996 Juan Pablo II mantiene como norma dichas disposiciones. Si las afirmaciones de "El Pan Vivo" y los Fundamentos son ciertos, entonces Pablo VI se equivocó gravemente al no "redescubrir" las riquezas de ese rito. Es más, la prohibición estricta del s. X, que se mantuvo casi un milenio, fue un error pues pretendió erradicar para siempre algo valioso que recién ahora podemos "redescubrir", y esto sólo gracias a un indulto.
La respuesta es que la nueva praxis no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la tenaz insistencia de algunas Conferencias Episcopales (sobre todo de países protestantes); y esto sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (CM, p.135).
Pero en "El Pan Vivo" la confusión llega a su punto culminante, cuando dice:
"A fines de 1968, la Santa Sede hizo una consulta a los obispos del mundo acerca del tema de la comunión en la mano. Más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos. En 1969 la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano" (p.16).
Decir que "más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos", cuando Memoriale Domini dice "a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual", es desvirtuar la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI; pero afirmar que "dicha instrucción estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano", es faltar a la verdad; lo que la MD estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, pero no "donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales" sino donde el uso "hubiera arraigado ya" (año 1969), poniendo serias condiciones.» (CM, p.74)
Por lo tanto no debió haberse pedido en 1996 el indulto para la República Argentina, país en el cual los fieles, permaneciendo unidos a tan venerada tradición y a la Ley Universal confirmada por Papa, comulgaba en la boca.
CONCLUSIÓN
ES MEJOR COMULGAR EN LA BOCA
Porque la comunión en la boca significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. (1277- Memoriali Domini).
Porque de esta forma se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas. (1278 -Memoriali Domini).
3 Porque la comunión en la mano se presta más a la alteración de la recta doctrina. Dice Pablo VI en su ya mencionada carta a los Obispos: “El pueblo mal preparado y poco instruido recibiendo el pan eucarístico en la mano ¿no terminará por equipararlo al pan ordinario o al pan simplemente bendito?
Con lo cual la Doctrina Católica corre el peligro de “Protestantizarse”.
Porque quien comulga en la mano lo hace por la aplicación de un Indulto, es decir de una excepción a Ley Universal de la Iglesia; rechazando la vehemente exhortación de Pablo VI quien mandó someterse diligentemente a dicha Ley, por él confirmada y todavía vigente. (1281- Memoriali Domini)
5 Porque: “Quien comulga en la boca, sigue puntualmente no sólo la tradición recibida, sino la voluntad expresa de los últimos Papas y evita así ponerse en ocasión de pecado al dejar caer por negligencia fragmentos que son el Cuerpo de Cristo. El Papa no acepta el uso de la comunión en la mano, pero da la posibilidad de disentir; quienes no lo siguen, obran legalmente pero contra la voluntad del Sumo Pontífice “. (CM Pag. 133).
6 Porque, preguntada la Congregación para el Culto Divino, “...si en las diócesis donde es posible distribuir la Comunión en la mano de los fieles, puede el Sacerdote obligar a los que se acercan a comulgar a recibir la Comunión en la mano y no en la boca”.
Responde lo siguiente: “Aquellos que obligan a los que se acercan a comulgar a recibir la Santa Comunión únicamente en la mano, obran contra la regla”.
Y finaliza diciendo: Que todo el mundo recuerde, en todo caso, que la tradición secular es recibir la Hostia sobre la lengua. Que el Sacerdote celebrante, si existe peligro de sacrilegio, no distribuya la comunión en la mano de los fieles y que les informe las razones por las cuales actúa así”. (Boletín Oficial – Abril de 1999).
Advertencia
“Así como, de entre todos los sagrados misterios que el Señor nuestro Salvador nos encomendó como instrumentos certísimos de la Divina Gracia no hay ninguno que pueda compararse con el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, así también no ha de temerse de Dios castigo más grave de pecado alguno que, si cosa tan llena de toda santidad o, mejor dicho, que contiene al Autor mismo y fuente de la santidad, no es tratada santa y religiosamente por los fieles” (Catecismo Romano del Concilio de Trento, Parte II, cap. 4.)