martes, 23 de octubre de 2012

EL PURGATORIO


Hay un lugar en que las almas encuentran consuelo y se purifican antes de ir al cielo [2012-10-22]



La siguiente es una interpretación alegre y optimista del purgatorio, que señala los beneficios y no los dolores, que en realidad son básicamente de deprivación de estar con Dios. El alma del purgatorio sabe que pronto va a estar con Dios y que depende de lo que los vivos hagamos por ellos para acortar ese lapso.   
En el momento del nacimiento, el niño es un misterio del futuro. Con el tiempo, con los eventos y las gracias dadas a él entre el momento del nacimiento y el momento de la muerte, cada ser humano toma decisiones, avanzando hacia Dios o alejándose de él.
En el momento de la muerte, ha vivido en uno de estos dos modelos: o bien, con su mente en Dios y motivado por el amor de Dios, para hacer la voluntad de Dios, o con la mente puesta en sí mismo u otra criatura en lugar de Dios, viviendo su vida entera para hacer su propia voluntad.
En la muerte, la voluntad de una persona estará fija, ya sea en sí misma o en Dios. Si él está en estado de gracia, es que está dirigida por Dios. Si él está en estado de pecado mortal sin arrepentimiento, entonces él ha rechazado a Dios, creó su propia voluntad en oposición a la Voluntad Divina; la consecuencia de sus decisiones son una vida futura negativa.
Incluso en el estado de gracia y, por lo tanto, siendo un amigo de Dios, una persona puede no haber logrado un amor total a Dios, ni la completa unión con su voluntad. Esta imperfección y fuera de orden deben ser consumida y purgada para que el alma puede estar totalmente lista para la fiesta de bodas del Cielo. Este lugar de purgación se llama “Purgatorio”.
Aunque no es el infierno, tiene algunos de los dolores intensos asociados con los sufrimientos del infierno, y si bien no es el cielo, tiene algunas alegrías intensas del Cielo. Santa Catalina de Génova, una “especialista” en la doctrina del Purgatorio, puso énfasis en la alegría del Purgatorio — fuera de los Cielos, el estado más feliz en la creación es la del Purgatorio.

¿QUE ES ENTONCES EL PURGATORIO? 

El purgatorio es el acompañamiento del amor de Dios en acción por las almas de los difuntos que aún no son totalmente santos. Estos son los amigos de Dios, que murieron en el estado de gracia santificante y participan de su vida divina.
Tienen derecho al cielo, pero todavía no están preparados para la plenitud de lo que Él ha prometido. Deben ser preparados por la expiación que se someten en el purgatorio. Es un momento para pagar una deuda, pero no degradante o vergonzosa. Es un estado de maduración y crecimiento perfecto en el amor.
En el momento en que el alma pasa a la eternidad, el tiempo deja de existir para ella. En el Purgatorio, el alma progresa hacia la pureza y la santidad. Dios está obrando en el alma, y el alma se retrasa en la entrada en la felicidad sin fin del Cielo. Este proceso no se mide en nuestros días o años.
El Concilio de Trento declaró: que el purgatorio existe, y algunas almas están detenidas allí, estas almas pueden ser ayudadas por las oraciones y limosnas de los fieles y especialmente por el Santo Sacrificio de la Misa El cristiano en el momento de la muerte, por su propia disposición, debe ser capaz de decir: “Padre mío, lo que me merezco por mis pecados y mis fracasos, en tus manos amorosas cedo mi alma.” ¡Dios es Amor! ¿Su obra de purificación en un alma puede producir cualquier otra condición que no sea el amor?
Para el alma en estado de purificación, el mundo se queda atrás. Las demandas del cuerpo y sus sentidos desaparecen completamente. El alma es libre, por primera vez, para ver las realidades espirituales en la forma en que los ángeles lo perciben.
El cielo está asegurado. Inundaciones iluminación divina del alma con el aprecio y el deseo de Dios. Ve que las satisfacciones superficiales, debilidades y egoísmos se interpusieron entre Dios y ella misma, y entiende que su satisfacción debe ser realizada.
En el Purgatorio, el alma es consciente de estar deprivada de Dios. Ha visto la belleza absoluta y el amor de Dios. Su bondad, santidad, amor y sabiduría ha ajustado el alma inflamándola de adoración, gratitud y amor. Esto es lo que penetra las almas en el Purgatorio. Nada les distrae de su atención a Él. El purgatorio es un estado de sufrimiento, pero el sufrimiento no es sombrío. El sufrimiento es intenso, pero se lleva con alegría.
El dolor del purgatorio purifica y prepara el alma para la alegría eterna.Esta alegría la lleva a través de su sufrimiento. El egocentrismo y el egoísmo son eliminados para que las almas en el Purgatorio se conviertan en lo que Dios quiso que fueran en la tierra: Santos completamente enamorados de Él. Ellos de ninguna manera pueden acelerar la curación del “fuego de la alegría” del purgatorio. Su pasividad absoluta es probablemente la razón por la que son llamados las “pobres almas”.

SE LES PUEDE AYUDAR

Ellas pueden ser ayudadas por nuestras oraciones, limosnas y el Santo Sacrificio de la Misa. 

No pueden recibir los sacramentos o actos de mortificación ofrecidos en expiación por sus pecados, pero nosotros podemos ayudar de la mejor manera de agradar a Cristo que viene en ayuda de los más pobres entre los pobres: las almas indefensas del Purgatorio. Recordemos, también, que al ayudar a ellas, somos testigos de la misericordia de Dios y su poder, y contribuimos a su gloria por toda la eternidad.
Hay algunos que tienen un derecho especial a la caridad: padres, hermanos, hermanas, maestros y los sacerdotes que nos trajeron los Sacramentos.
Tal vez, hay miles de personas en el Purgatorio que han ganado gracias especiales para nosotros, los que nunca lo sabremos … una anciana que sufrió y soportó con paciencia el dolor por algún pobre pecador que sólo Dios conoce.
Somos todos ramas de la vid de Cristo, y podemos ayudarnos unos a otros a través de la canalización de la vida de la Vid en su conjunto. La oración más corta, el más pequeño acto hecho por el amor de Dios puede convertirse en una palanca en el cielo por las almas del Purgatorio.
El Santo Sacrificio de la Misa celebrado por las almas del Purgatorio, gana los méritos infinitos de Cristo, que se abren como una compuerta para lavar las almas de los vivos y los muertos. Las almas del Purgatorio no pueden ahora unirse a Él en la Santa Comunión, pero pueden participar en las gracias que fluyen de la celebración de la Misa, sobre todo si los llevamos allí, en espíritu, por las intenciones de nuestra misa.
Las misas gregorianas son uno de los medios más eficaces de ayudar a un alma del Purgatorio. Estas son 30 misas ofrecidas por el alma de un difunto especificado, durante el período de 30 días consecutivos. La costumbre se originó con San Gregorio Magno. No somos justificados para considerar las misas gregorianas como un medio infalible para liberar a un alma del purgatorio, porque la aplicación del fruto de las misas depende de la Santa Voluntad de Dios. Así, más de una serie de misas gregorianas se puede ofrecer para la misma alma.
El Camino de la Cruz, hecho en oración, es muy indulgenciado y de gran eficacia para las almas del Purgatorio.
El Santo Rosario recuerda los acontecimientos de la redención, que nos llevan desde el primer Misterio Gozoso al último Misterio Glorioso en la medida que meditamos las grandes doctrinas de la Iglesia. Lo mejor es utilizar un rosario que tenga las bendiciones ‘ABCD’ para obtener las mayores indulgencias por las pobres almas.
La limosna es otra forma de caridad corporal, que es eficaz y agradable a Dios. Los pobres de hoy y los sufrientes son grandes en número y debemos dar gracias a Dios que podemos acudir en su ayuda. Cuando esto se hace por el amor de Dios, podemos ofrecer un valor expiatorio de estos actos a Dios en nombre de las almas de los difuntos.
La toma de agua bendita y rociarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno con ella, dibuja sus bendiciones sobre los objetos que están esparcidos. Por lo tanto, el uso regular y seguro de agua bendita es atendido con grandes beneficios para la vida y trae consuelo al alma del difunto.
El ofrecimiento de oraciones con indulgencias es beneficioso para las Almas del Purgatorio. A cada una de ellas se le da una ganancia de indulgencia de tantos días en la Raccolta. Esto no quiere decir que 300 días van a ser restados de su deuda, sino que es nuestro aporte sobre los méritos de Cristo y de los santos para la realización de una penitencia llevada a cabo durante 300 días en nombre de la pobre alma. ¡No hay tiempo más allá de la muerte!
Dios nunca se deja ganar en generosidad y es seguro moverse por cualquier y todos los actos de fe y de caridad hechos en nombre de los más pobres de los pobres, las benditas almas del Purgatorio.
Divino Corazón de Jesús, convierte a los pecadores, sálvalos de la muerte, entrega a las Santas Almas del Purgatorio. (300 Indulgence días)
Fuentes: Patti Melvin para Spirit Daily, Signos de estos Tiempos

La Sábana Santa de Turín convirtió a un ateo


La Sábana Santa de Turín convirtió a un ateo [2012-10-19]


El británico David Rolfe, productor y director de cine, era ateo y escéptico cuando en 1978 realizó su primer documental sobre la Sábana Santa y hoy, rendido ante el misterio se ha entregado a la fe cristiana. Dice que “mi fe no depende de la Síndone” pero que la contemplación ha sido clave para recorrer su camino en la fe.
Rolfe fue uno de los ponentes del congreso sobre la Sábana Santa del pasado mes de abril que se celebró en Valencia y que contó con prestigiosos científicos y expertos de todo el mundo. Esta es su historia. Puede visitar su sitio http://www.shroud-enigma.com/
“Antes de ser productor trabajé durante mucho tiempo para grandes empresas constructoras y petroleras. Aquel trabajo no me satisfacía, así que comencé a buscar otras cosas”, relata Rolfe.
“Acababa de graduarme en la London Film School; pedí ideas y me inundaron con propuestas. Muchas de ellas no eran interesantes, pero después de haberlas solicitado me sentía moralmente obligado a revisarlas todas. Una tarde de agosto, llegué a la última tanda. Estaba ya completamente descorazonado cuando, del último sobre que abrí, se deslizó la imagen de lo que luego supe que era el rostro de la Sábana Santa”, relata Rolfe a la edición inglesa de la revista Mensajero.
“Estaba intrigado por el hecho de que aquello fuera un negativo extraído de una tela medieval. Como me había formado en la técnica fotográfica comprendí que estaba ante la fotografía más antigua del mundo –y como tal, aquello era digno de ser investigado. En aquel momento yo no tenía convicción religiosa alguna y pensé que se trataría de una falsificación, y que si se utilizaban los recursos adecuados, se descubriría cómo se hizo.Así comenzó mi camino hacia la fe”, explica.
A Rolfe le costó varios años encontrar financiación para rodar su documental. Al fin, gracias a viajes, casualidades y contactos, lo consiguió. “Sin embargo, nadie estaba interesado en comprar la película hasta que estuviera terminada”, prosigue.
“Alquilé un gran auditorio durante seis semanas en el Hotel Piccadilly, en el centro de Londres, y lo convertí en una improvisada sala de cine. Por una coincidencia verdaderamente singular, la película se tenía que estrenar el lunes de Pascua. Yo no tenía dinero para publicidad, pero en el Sunday Times habían visto el montaje final y me aseguraron que si les daba una exclusiva sería portada el Domingo de Resurrección. No podía estar más feliz. Pero de pronto se convocó una huelga de imprenta, lo que significaba que no habría periódicos durante toda la semana. En ese momento pensé que estaba acabado. El Domingo de Pascua, desalentado, me fui a dar un paseo y, para mi sorpresa, descubrí que debido a que el magazine dominical se imprimía y distribuía gratuitamente antes que el periódico, lo único que se podía leer ese bendito domingo de 1977 era el magazine ¡con una imagen de la Sábana Santa en la portada! Al día siguiente, cuando se estrenó, la cola para ver la película pasaba a un cuarto de milla de Piccadilly… Fue una bendición, ahora lo veo como un milagro”, recuerda emocionado.
Por su trabajo final para la BBC, El Testigo Silencioso, una investigación sobre la Sábana Santa de Turín, Rolfe ganó el BAFTA 1978 al mejor documental. Pero, atraído por el misterio de aquel rostro, siguió investigando por su cuenta, gracias a la amistad forjada con los científicos y a los conocimientos adquiridos durante el rodaje.
Tuvo un significado especial para él su encuentro con el profesor americano John Jackson, que había aparecido en la primera película, y que había descubierto las características de la imagen en 3D. “Jackson se había ido a Turín para llevar a cabo pruebas adicionales, y en algún momento de 2003 vino a verme y me dijo que no había perdido la fe en la Sábana Santa a pesar de los últimos resultados del carbono-14. Me invitó a su laboratorio en Colorado y me quedé muy impresionado con el nivel de sus investigaciones sobre el lienzo de Turín. Así que pensé que había llegado el momento para rodar una segunda parte del documental”, prosigue Rolfe.
“Hoy entendemos el proceso del carbono-14 mucho mejor que en 1988, y muchas de las hipótesis de entonces están equivocadas. Además, durante la prueba de 1988 se obviaron todos los protocolos para la objetividad científica: en lugar de tomar las muestras a partir de siete áreas diferentes, solo se tomaron muestras de una esquina de la Sábana Santa, y no se hizo un test a ciegas. Las pruebas de carbono-14 realizadas a los rollos del Mar Muerto fueron exitosas porque habían permanecido cerrados herméticamente en envases ocultos en una cueva durante 2.000 años, y esas condiciones permitieron que arrojaran un resultado veraz. Sin embargo, la Sábana Santa fue expuesta al público en el siglo XII en Constantinopla, sometida a todo tipo de rituales y condiciones atmosféricas; incluso sobrevivió a un incendio en el siglo XVI. Todos estos factores pueden perfectamente haber alterado la relación normal entre el carbono-14 y el carbono-12, y hacer que esta prueba no sea apta para determinar la edad de la Sábana”, asegura.
Decidido a hacer un segundo documental, Rolfe consiguió en 2009 lo que no había logrado con el primero: el permiso de las autoridades religiosas y civiles para filmar por primera vez en alta definición el lienzo de Turín.Solo entonces Rolfe asumió que semejante misterio no podía ser obra de un falsificador medieval: “El falsificador, si lo hubo, debió de vivir en la época bizantina. Para empezar, sus manos tuvieron que manipular un paño de lino que respetara las oscuras y estrictas costumbres y leyes de la Palestina del siglo I, a las que el Sudario se ajusta. Es decir, una tela que, tal y como se ha demostrado en las últimas investigaciones, contiene restos de pólenes de la Palestina del siglo I“.
“Además, el falsificador habría utilizado un único color monocromático, y de tal manera que no penetrara en el lino, sino que sólo se asentara en su superficie. Y que, con una inimaginable tecnología, cuando se escaneara 2.000 años más tarde, produjera una perfecta imagen en tres dimensiones. Tendría que pintar las heridas del paño de tal manera que encajaran con la crucifixión tal como se hacía en realidad en el siglo I, algo que la arqueología ha revelado en los últimos años. Y, al mismo tiempo, y esto es tal vez lo más importante, el falsificador tendría que crear la cara de un hombre que ha soportado el sufrimiento más horrible, y que, sin embargo, posee una expresión que trasciende todo ese sufrimiento”.
“En resumen, existen pruebas convincentes de que la Sábana Santa data de mucho antes de la Edad Media, y de que la imagen permanece más allá de la comprensión artística, histórica y forense. Estoy seguro de que no es una falsificación medieval”, asegura el investigador y productor, que sostiene que cada detalle de un examen minucioso de la Sábana Santa sirve no solo para sostener su autenticidad y sus 2.000 años de antigüedad, sino su ajustada similitud con la crucifixión de Jesús de Nazaret que relatan los Evangelios. “Por ejemplo, la corona de espinas. Los relatos de los Evangelios nos dicen que fue un acto de crueldad irónica y espontánea al ´Rey de los Judíos”.
Los artistas siempre han representado la corona como un círculo perfectamente tejido de espinas. Sin embargo, ahora sabemos que los soldados romanos tenían a mano matas de espinas secas para encender sus fuegos. Y las heridas por toda la cabeza de la Sábana Santa representan precisamente ese castigo, una corona a modo de casco…”
Según anuncia Rolfe en su página de Facebook, acaba de terminar el guión de Enigmata, una nueva película sobre la Síndone (www.mmi5movie.com). Su camino como director y productor ha sido, a su vez, el de su conversión: “Cuando hice El Testigo silencioso yo no era religioso. Ahora me considero cristiano, rezo regularmente y puedo decir que la Sábana Santa me ha convertido. Lo que me convenció, sin embargo, no fue comprobar su autenticidad, sino la contemplación de su imagen sublime, que, a su vez, me llevó a nuevos estudios. En mi conversión ha influido la Sábana Santapero mi fe no depende de ella. Si mañana la firma del falsificador se descubriera en una esquina de la tela, no le haría ningún daño a la fe cristiana que ahora tengo. Creo que la imagen de Dios puede verse claramente en todos los aspectos de la creación. Y también en la imagen de un hombre desnudo y maltrecho, cuyo rostro trasciende todo lo que le ha sucedido: la imagen del Santo Sudario”, reconoce.

DESAFIANDO A DAWKINS

Una prueba de carbono-14 realizada en 1988 en circunstancias controvertidas dictaminó que la Sábana Santa de Turín era una falsificación medieval. Un veredicto que muchos, entre ellos el científico ateo Richard Dawkins, siguen manteniendo.
Sin embargo, casi un cuarto de siglo después, nadie ha sido capaz de hacer una réplica exacta con los medios de entonces, ni de desentrañar el misterio. Las evidencias históricas y forenses revelan que la Síndone desafía ese veredicto y que, hoy por hoy, sigue siendo un enigma.
Ese es el guante que lanza David Rolfe a Richard Dawkins desde su web, ofreciéndole a él o a su fundación 20.000 libras para investigar y demostrar que la Sábana Santa es una falsificación. Un desafío que, durante el Congreso de la Sábana Santa de Valencia del pasado mes de abril, se hizo extensivo a cualquier científico y que, al parecer, todavía no ha obtenido respuesta: “Veo que no me responde, profesor, ¿cuál es el problema?”, se puede leer en la web de David Rolfe, que mantiene hasta un contador de semanas.“Sólo pido para el Hombre de la Sábana el respeto que se merece”, concluye.
Fuentes: Religión en Libertad, Signos de estos Tiempos

Visiones que da Jesús a María Valtorta sobre el Santo Purgatorio



Visiones que da Jesús a María Valtorta sobre el Santo Purgatorio [2012-04-28]


El 17 de octubre de 1943, María Valtorta recibió un mensaje de Jesús explicándole lo que es el purgatorio, lugar de purificación que no aceptan los evangélicos y que los católicos modernistas dicen que de existir, estaría vacío, al igual que el infierno, porque Dios es misericordioso y no condena a suplicios; pero estos últimos olvidan que además de misericordioso Dio es justo.

Pero además su misericordia se demuestra en el propio purgatorio que es un lugar de purificación para perfeccionar la santificación de las almas. Y no olvidemos que podemos ir allí cuando morimos, que las almas del purgatorio pueden ser liberadas por nuestras oraciones y que ellas pueden orar por nosotros.  

Cuando nos morimos podemos ir a parar a tres sitios diferentes; Alinfierno, si hasta el último momento nos hemos negado a aceptar el amor de Dios, haciendo un acto de amor, es decir arrepintiéndonos  de nuestras faltas y pecados para así generar la misericordia divina; Alcielo directamente, si es que hemos sido tan perfectos que no tenemos necesidad de purificar ningún reato de culpa; O al santo purgatorio, porque  tenemos necesidad de terminar de purificarnos.

En el cielo todas las almas que allí se encuentran están ya purificadas por ser perfectas y por lo tanto están santificadas, y tienen ya la dicha de contemplar el Rostro de Dios, por lo que participan ya de su gloria y se encuentran glorificadas.

El infierno es un estado de condenación eterna, desde él es imposible llegar jamás a lograr la salida de este estado, pues al no haberse aceptado la última posibilidad de amar que el Señor ofreció, Él que es el único generador del amor que existe, lo retira de esa alma, al igual que le fue retirado a los ángeles caídos y es carencia de amor tiene dos consecuencias: La primera, que el vacio que se crea por la no existencia de amor, lo ocupa de inmediato el odio que es la antítesis del amor. La segunda consecuencia para el condenado, es que al carecer de amor, es ya incapaz de realizar un acto de amor que es el de arrepentimiento, por lo que jamás podrá ser objeto de la misericordia divina, y jamás podrá salir del infierno.

La tercera situación es la correspondiente al santo purgatorio. Santo pues el purgatorio es un estado de purificación del alma para llegar a alcanzar su santidad y llegar al cielo.

Sobre visiones acerca del purgatorio y visitas de almas del purgatorio son varios los escritos que existen. Como casi siempre suele ocurrir la Iglesia no se ha pronunciado en casi ninguno de ellos, aunque hay algunos sobre el purgatorio y las visitas de almas del purgatorio, muy conocidos, como son por ejemplo, los de la austríaca Maria Simma.

Pero también la vidente italiana María Valtorta recibió mensajes sobre el purgatorio de la boca de Jesús. El que reproducimos a continuación es del 17 de octubre de 1943.  

Dice Jesús:

Quiero explicarte lo que es y en qué consiste el Purgatorio. Y te lo explico Yo de manera que chocará a muchos que se creen depositarios del conocimiento del más allá y no lo son. Las almas sumergidas en aquellas llamas sólo sufren por el amor. Ellas no son indignas de poseer la Luz, pero tampoco son dignas de entrar inmediatamente en el Reino de la Luz; son investidas por la Luz, al presentarse ante Dios. Es una breve, anticipada beatitud, que les asegura su salvación y les hace conocedoras de lo que será su eternidad y expertas de cuanto cometieron contra su alma, defraudándola de años de bienaventurada posesión de Dios.

Después, sumergidas en el lugar de purgación, son investidas por las llamas expiadoras. En esto aciertan quienes hablan del purgatorio. Pero donde se equivocan es al querer aplicar distintos nombres a esas llamas. Éstas son incendio de amor. Purifican encendiendo de amor las almas. Dan el Amor porque, cuando el alma ha alcanzado ese amor que no alcanzó en la tierra, es liberada y se une al Amor en el Cielo. Te parece una doctrina distinta de la conocida, ¿verdad? Pero piensa.

¿Qué es lo que Dios Uno y Trino quiere para las almas que ha creado? El Bien. Quien quiere el Bien para una criatura, ¿qué sentimientos tiene hacia la criatura? Sentimientos de amor.

¿Cuál es el mandamiento primero y segundo, los dos más importantes, de los que he dicho que no los hay mayores y en ellos está la llave para alcanzar la vida eterna? Es el mandamiento del amor: “Ama a Dios con todas tus fuerzas, ama al prójimo como a ti mismo”.

¿Que os he dicho infinidad de veces por mi boca, la de los profetas y los santos? Que la mayor absolución es la Caridad. La Caridad consuma las culpas y las debilidades del hombre, porque quien ama vive en Dios y viviendo en Dios peca poco, y si peca se arrepiente inmediatamente, y el perdón del Altísimo es para quien se arrepiente.

¿A qué faltaron las almas? Al Amor. Si hubieran amado mucho, habrían cometido pocos y leves pecados, unidos a vuestra debilidad e imperfección pero nunca habrían alcanzado la persistencia consciente en la culpa, ni siquiera venial. Habrían visto la forma de no afligir a su Amor y el Amor viendo su buena voluntad, les habría absuelto incluso de los pecados veniales cometidos.

¿Cómo se repara, también en la tierra una culpa? Expiándola y, cuando es posible, a través del medio con el que se ha cometido. Quien ha dañado, restituyendo cuanto quitó con prepotencia. Quien ha calumniado, retractándose de la calumnia, y así todo. Ahora, si esto lo requiere la pobre justicia humana, ¿no lo querrá la Justicia santa de Dios? ¿Y qué medio utilizará Dios para obtener reparación? A Sí mismo, o sea al Amor, exigiendo amor.

Este Dios al que habéis ofendido, y que os ama paternalmente, y que quiere unirse con sus criaturas, os lleva a alcanzar esta unión a través de Sí mismo. Todo gira en torno al Amor, excepto para los verdaderos “muertos”: los condenados. Para estos “muertos” también ha muerto el Amor. Pero para los tres reinos - el que tiene el peso de la gravedad: la Tierra; aquél en el que está abolido el peso de la materia pero no el del alma cargada por el pecado: el Purgatorio; y, en fin, aquél cuyos habitantes comparten con el Padre su naturaleza espiritual que les libera de todo peso - el motor es el Amor. Amando sobre la Tierra es como trabajáis para el Cielo. Amando en el Purgatorio es como conquistáis el Cielo que en la vida no habéis sabido merecer. Amando en el Paraíso es como gozáis el Cielo.

Lo único que hace un alma cuando está en el Purgatorio es amar, pensar, arrepentirse a la luz del Amor que esas llamas han encendido para ellas, que ya son Dios, pero que, para su castigo, le esconden a Dios. Esto es el tormento. El alma recuerda la visión de Dios que tuvo en el juicio particular. Se lleva consigo ese recuerdo y, dado que el haber tan sólo entrevisto a Dios es un gozo que supera todo lo creado, el alma está ansiosa de volver a gustar ese gozo. Ese recuerdo de Dios y ese rayo de luz que le revistió cuando compareció ante Él, hacen que el alma “vea” la importancia que realmente tienen las faltas cometidas contra su Bien, y este “ver”, junto a la idea de que por esas faltas se ha impedido voluntariamente, durante años o siglos, la posesión del Cielo y la unión con Dios, constituye su pena purgante.

El tormento de los purgantes es el amor y la certeza de haber ofendido al Amor. Un alma, cuanto más ha faltado en la vida, tanto más está como cegada por cataratas espirituales que le hacen más difícil conocer y alcanzar ese perfecto arrepentimiento de amor que es el primer coeficiente para su purgación y entrada en el Reino de Dios. Cuanto más un alma lo ha oprimido con la culpa, tanto más pesado y tardío se hace vivir el amor. A medida que se limpia por poder del Amor, se acelera su resurrección al amor y, de consecuencia, su conquista del Amor que se completa en el momento en que, terminada la expiación y alcanzada la perfección del amor, es admitida en la Ciudad de Dios.

Hay que orar mucho para que estas almas, que sufren para alcanzar la Alegría, sean rápidas en alcanzar el amor perfecto que les absuelve y les une conmigo. Vuestras oraciones, vuestros sufragios, son nuevos aumentos de fuego de amor. Aumentan el ardor. Pero - ¡oh! ¡Bienaventurado tormento! - también aumentan la capacidad de amar. Aceleran el proceso de purgación. Alzan las almas sumergidas en ese fuego a grados cada vez más altos. Las llevan a los umbrales de la Luz. Abren las puertas de la Luz, en fin, e introducen el alma en el Cielo.

A cada una de estas operaciones, provocadas por vuestra caridad hacia quien os precedió en la segunda vida, corresponde la sorpresa de la caridad hacia vosotros. Caridad de Dios que os agradece el que proveáis por sus hijos penantes, caridad de los penantes que os agradecen el que os afanéis por introducirles en el gozo de Dios.

Vuestros seres queridos nunca os amaron tanto como después de la muerte de la tierra, porque su amor ya está impregnado de la Luz de Dios y a esta Luz comprenden cómo les amáis y cómo debería haberos amado.

Ya no pueden deciros palabras que invoquen perdón y den amor. Pero me las dicen a Mí para vosotros, Yo os traigo estas palabras de vuestros Difuntos que ahora os saben ver y amar como se debe. Os las traigo junto con su petición de amor y su bendición, que ya es válida desde el Purgatorio porque ya está animada por la inflamada Caridad que les quema y purifica.

Perfectamente válida, además, desde el momento en que, liberados, salgan a vuestro encuentro a los umbrales de la Vida o se reúnan con vosotros en ella, si les hubierais precedido en el Reino de Amor. Fíate de Mí, María. Yo trabajo por ti y por tus seres queridos. Conforta tu espíritu. Vengo para darte la alegría. Confía en Mí».

Dice Jesús: «El secreto del alma que no quiere perder a su Amor, Dios, debe ser  ya te hablé de ellos permanecer siempre unida a Dios con las potencias del alma.

Hagáis lo que hagáis, tened el espíritu firme en Mí. De este modo santificaréis todas vuestras acciones haciéndolas agradables a Dios y sobrenaturalmente útiles para vosotros. Para quien sabe permanecer en Dios todo es oración, porque la unión no es otra cosa que amor, y porque el amor transforma en adoraciones gratas al Señor hasta las acciones más humildes de la vida humana.

En verdad te digo que, entre quien está muchas horas en la iglesia repitiendo palabras con el alma ausente, y quién está en su casa, en su oficina, en su negocio, en su ocupación, amándome a Mí y al prójimo por Mí, permaneciendo unido a Mí, quien reza es el segundo y es a él a quien bendigo, mientras que el primero sólo está cumpliendo un precepto hipócrita que Yo condeno y desecho.

Cuando el alma ha sabido alcanzar esta amorosa ciencia de saber permanecer con sus potencias firmes en Mí, produce actos continuos de amor. Hasta en el sueño material me ama, porque la carne se adormece y se despierta con mi Nombre y pensando en Mí, y mientras que el cuerpo descansa el alma continúa amando.  

Fuentes: Mensajes de Jesús a María Valtorta, Blog Juan del Carmelo, Signos de estos Tiempos

El inmenso poder de las misas por las almas del Purgatorio


El inmenso poder de las misas por las almas del Purgatorio [2012-08-25]


Hay consenso entre los cristianos que creen en la base sobrenatural del cristianismo, que muchos muertos van al purgatorio y que las misas ofrecidas por ellos son de vital importancia para conducirlos al cielo.
A continuación, del excelente libro “El purgatorio explicado por la vida y leyendas de los santos” del Padre F.X. Schouppe, SJ, presentamos los siguientes relatos que ponen de relieve el poder y la importancia de ofrecer misas por los difuntos. 
El siguiente es un testimonio de una persona que experimentó varias visitas de un alma en el purgatorio, y por lo tanto ella provee un detallado y franco testimonio ocular con respecto a los hechos que cuenta.
El 13 de octubre de 1849, murió a la edad de cincuenta y dos años, en la parroquia de Ardoye, en Flandes, una mujer llamada Eugenie Van de Kerckove, cuyo esposo, John Wybo, era un agricultor. Ella era una mujer piadosa y caritativa que generosamente le daba la caridad en proporción a sus medios. Tenía, al final de su vida, una gran devoción a la Santísima Virgen María, y se abstenía de comer carne en su honor el viernes y sábado de cada semana. Aunque su conducta no estuvo exenta de ciertas fallas, en otras cosas ella llevó una vida ejemplar y edificante.
Eugenia tenía una sirvienta llamada Bárbara Vennecke, de veintiocho años, que era conocida como una joven virtuosa y devota, y que había ayudado a su ama en su última enfermedad, y después de la muerte de Eugenia, ella continuó sirviendo a su amo, John Wybo, el viudo de Eugenia.
Unas tres semanas después de su muerte, la fallecida apareció a su sirvienta en circunstancias que ahora se relatan. Fue en medio de la noche, Bárbara dormía profundamente, cuando oyó llamarla tres veces por su nombre. Ella se despertó sobresaltada, y vio a Eugenia frente a ella, sentada al lado de su cama, vestida con un traje de trabajo, que consiste en una falda y una chaqueta corta.  Bárbara quedó asombrada por este espectáculo notable. La aparición le habló: “Bárbara”, dijo, simplemente pronunciando su nombre “¿Qué deseas, Eugenia?” -respondió la criada.
‘Por favor, tome “, dijo la señora, “el pequeño rastrillo que he dicho muchas veces se ponga en su lugar, revuelve el montículo de arena en la pequeña habitación, ya sabes a que me refiero. Encontrarás que hay 500 francos; úsalos para que tenga misas, dos francos por cada misa, por mi intención, porque yo todavía estoy sufriendo“. ”Así lo haré, Eugenia,” respondió Bárbara, y en el mismo momento desapareció la aparición. Después de un rato se quedó dormida de nuevo, y reposó en silencio hasta la mañana.
Al despertar, Bárbara pensó que tal vez fue sólo un sueño, pero sin embargo ella se había sentido tan profundamente impresionada, tan despierta, había visto a su antigua ama de una forma tan distinta, tan llena de vida y había recibido de sus labios tales instrucciones precisas, que no pudo evitar decir: “Esto no puede haber sido un sueño. Vi a mi señora en persona, ella se presentó a mis ojos, y ella seguramente me habló. No es un sueño, sino una realidad.”
Por lo tanto, de inmediato fue y tomó el rastrillo como le indicó, agitó la arena, y sacó una bolsa que contenía la suma de quinientos francos.
En tales circunstancias extrañas y extraordinarias la buena chica pensó que su deber era buscar el consejo de su pastor antes de usar los 500 francos en tener misas, y se fue a contarle a él todo lo que había sucedido.  El venerable abad R., entonces párroco de Ardoye, respondió que las misas planteadas por el alma del muerto eran absolutamente necesario que sean celebradas, pero, para disponer de la suma de dinero, era necesario el consentimiento del marido, John Wybo, ya que el dinero fue encontrado en su casa. La última voluntad de que el dinero se empleara para tan santo fin se consintió, y las misas se celebraron, dándose dos francos por cada misa
Llamamos la atención sobre la circunstancia de las donaciones para la misa, ya que se correspondía con la piadosa costumbre de la persona fallecida. Elcosto de una misa fijada por la diócesis en aquel momento era un franco y medio, pero durante su vida Eugenia -a través de la consideración y la caridad para el clero, muchos de los cuales eran muy pobres-, siempre dio dos francos por cada misa. Así, el extra de medio franco de ofrenda para una Misa ella lo hacía normalmente como un acto de caridad y apoyo financiero adicional para los sacerdotes que las celebraban.
Dos meses después de la primera aparición, mientras que las misas se seguían dando por las intenciones de Eugenia, Bárbara se despertó de nuevo durante la noche. Esta vez su cámara se ilumina con una luz brillante, y su señora se presentó ante ella con una sonrisa radiante, hermosa y de aspecto fresco como en los días de su juventud, y estaba vestida con una túnica de deslumbrante blancura. “Bárbara”, ella dijo con una voz clara, “Te doy gracias, porque yo ahora estoy liberada del el lugar de purificación”. Al decir estas palabras, desapareció, y la cámara se convirtió en oscura como antes.
La sirvienta, se sorprendido por lo que acababa de ver, quedó lleno de alegría, y ella pronto extendió la extraordinaria historia en la ciudad.
Esta es sólo una de las muchas historias en cuanto a la potencia y la eficacia de la Santa Misa en la que el mismo Hijo de Dios se ofrece sobre el altar para el perdón de nuestros pecados, porque es un hecho que de todo lo que podemos hacer en a favor de las almas del purgatorio, no hay nada más poderoso y valioso que el ofrecimiento de la inmolación de nuestro Divino Salvador en el altar. Además de ser la doctrina expresa de la Iglesia tal como se manifiesta en sus Concilios, hay muchos hechos milagrosos, debidamente autenticados, que no dejan lugar a dudas en lo que respecta a este punto.
En pruebas de esto, podemos ofrecer otro incidente, relatado por el historiador Fernando de Castilla. Entre 1324-1327 había en Colonia dos religiosos Dominicanos de talento distinguido, uno de los cuales fue el beato Enrique Suso (1295-1366). Compartían los mismos estudios, la misma clase de vida, y sobre todo el mismo deseo de santidad, que les había hecho formar una estrecha amistad.
Cuando terminaron sus estudios, al ver que estaban a punto de separarse para volver cada uno a su propio convento, estuvieron de acuerdo yprometieron uno al otro que el primero de los dos que muriera debía asistir al otro durante todo un año con la celebración de dos misas cada semana – el lunes una misa de Réquiem, como era costumbre, y el viernes la de la Pasión, en la medida en que las Rúbricas se lo permitieran. Prometieron entre ellos que iban a hacer esto, se dieron el beso de la paz, y salieron de Colonia.
Durante varios años, ambos continuaron sirviendo a Dios con el fervor más edificante. El sacerdote religioso, cuyo nombre no se menciona fue el primero en ser llamado, y el Padre Suso recibió la noticia con sentimientos de resignación a la voluntad divina. En cuanto al contrato que habían hecho, el tiempo le había hecho olvidar. Sin embargo, él oró mucho por su amigo, imponiendo penitencias nuevas sobre sí mismo y muchas otras buenas obras, pero él no pensaba en ofrecer las Misas que se había comprometido una serie de años antes.
Una mañana, mientras estaba meditando en su retiro en la capilla, de repentevio aparecer ante él el alma de su difunto amigo, que, mirándolo con ternura, le reprochó el haber sido infiel a su palabra en la que él había hecho confianza. El Bendito Suso, sorprendido, se disculpó por su olvido diciendo de las muchas oraciones y mortificaciones que había ofrecido, y aún así siguió ofreciendo, a su amigo, cuya salvación era tan querida para él como la suya.
“¿Es posible, mi querido hermano”, agregó, “¿las tantas oraciones y buenas obras que ofrecí a Dios no fueron suficientes para ti?” “Oh, no, querido hermano”, respondió el alma sufriente” esas no son todavía suficientes. Es la Sangre de Jesucristo la que se necesita para extinguir las llamas que me abrasan, es el Santo Sacrificio, que también me librará de estos tormentos espantosos. Te suplico que mantengas tu palabra, y no me niegues, lo que en justicia que me debes”.
El Bendito Suso se apresuró a responder al llamamiento del alma sufriente, se puso en contacto como muchos sacerdotes como le fue posible y les instó a decir misas por las intenciones de su amigo, para reparar su falta; el celebró, e hizo que se celebraran, un gran número de Misas. Al día siguiente varios sacerdotes, a petición del padre Suso, se unieron con él en ofrecer el Santo Sacrificio por la persona fallecida, y él continuó su acto de caridad por varios días.
Después de un breve periodo de tiempo el cura amigo de Suso apareció de nuevo a él, pero ahora en una condición muy diferente, su rostro era alegre, y se vio rodeado de una hermosa luz. ”Gracias a usted, mi querido amigo”, dijo “he aquí, por la sangre de mi Salvador yo fui liberado de todos mis sufrimientos. Ahora voy al cielo para contemplar lo que hemos adorado juntos tan a menudo bajo el velo eucarístico”.
Posteriormente, el beato Suso se postró a “dar las gracias al Dios de infinita misericordia, porque ahora entendió más que nunca el valor inestimable de la Misa”
Fuentes: “El purgatorio explicado por la vida y leyendas de los santos” del Padre F.X. Schouppe, SJ, Signos de estos Tiempos

Un alma religiosa, purgante, revela los distintos niveles del Purgatorio


Un alma religiosa, purgante, revela los distintos niveles del Purgatorio [2012-08-06]


Esta revelación de una religiosa en el purgatorio a otra religiosa en la tierra, centra el tema en lo que pueden hacer las almas en la tierra para aliviar el tiempo en el purgatorio de los que ya están en él. Y deja sobrevolando estas preguntas para quienes seamos llevados a purificarnos luego de la muerte: ¿tendremos suficientes oraciones por nosotros en la tierra?, ¿serán nuestros pecados no expiados en la tierra tan  graves para que seamos condenados a un período en el que no nos lleguen las oraciones? 
“Sé cuando se ora por mí, y es lo mismo con todas las otras almas aquí en el Purgatorio. A muy pocos de nosotros llegan oraciones, la mayoría de nosotros estamos totalmente abandonados, sin ningún pensamiento u oraciones ofrecidas para nosotros por los de la tierra” (Mensaje de un alma del Purgatorio)

DEL MANUSCRITO DE LA HERMANA M. DE L.C., ESCRITO ENTRE 1874-1890 

Para tener una idea de cómo se organiza el Purgatorio, podemos obtener una buena vista a partir de una monja de Francia, que había fallecido el 22 de febrero 1871 a la edad de 36 años, y 2-1/2 años más tarde (en noviembre de 1873) ella comenzó a aparecer desde el Purgatorio a una monja compañera en su convento, llamada Sor M. de L.C. (en el manuscrito el nombre es anónimo para proteger la identidad de las monjas, ya que el manuscrito fue publicado, mientras que la monja todavía vivía) como se relata en el folleto, “Un manuscrito inédito sobre el Purgatorio”, publicado por la Sociedad de Reparación del Inmaculado Corazón de María, Inc., 2002.
“Les puedo decir acerca de los diferentes niveles de Purgatorio porque he pasado a través de ellos. En el Purgatorio grande hay varias estados. El más bajo y más doloroso, es como un infierno temporal, y aquí están los pecadores que han cometido crímenes terribles en la vida y cuya muerte les sorprendió en ese estado. Fue casi un milagro que se salvaran, y con frecuencia lo lograron por las oraciones de sus santos padres u otras personas piadosas. A veces ni siquiera tuvieron tiempo para confesar sus pecados y el mundo los creyó perdidos, pero Dios, cuya misericordia es infinita, les dio en el momento de la muerte, la contrición necesaria para su salvación en razón de una o más acciones buenas que realizaron durante la vida. Para esas almas, el purgatorio es terrible. Es un verdadero infierno, con la diferencia de que en el infierno se maldice a Dios, mientras que nosotros le bendecimos y le damos gracias por habernos salvado. 
Al lado de estos vienen las almas, que aunque no cometieron crímenes grandes como las demás, fueron indiferentes a Dios. No cumplieron con sus deberes de Semana Santa y se convirtieron también en el momento de la muerte. Muchos no pudieron recibir la Sagrada Comunión. Ellos están en el Purgatorio por los largos años de indiferencia. Ellos sufren de dolores sin precedentes y son abandonados, sin la oración o si alguien reza por ellos, no se les permite sacar provecho de ellas. Hay en este estado del Purgatorio, religiosos de ambos sexos, que eran tibios, negligentes en sus funciones, indiferentes a Jesús, también sacerdotes que no ejercieron el sagrado ministerio con la debida reverencia a la majestad soberana y que no inculcaron el amor suficientemente a Dios en las almas confiadas a su cuidado. Yo estaba en esta etapa del Purgatorio.
En el segundo purgatorio están las almas de aquellos que murieron con los pecados veniales no totalmente expiados antes de la muerte, o con los pecados mortales que han sido perdonados, pero que no han hecho la entera satisfacción de la Justicia Divina. En esta parte del Purgatorio, también hay diferentes grados de acuerdo a los méritos de cada alma.
Así, el purgatorio de las almas consagradas, o de aquellos que han recibido gracias más abundantes, es más largo y mucho más dolorosoque el de la gente común del mundo.
Por último, existe el purgatorio de deseo que se llama el Umbral. Muy pocos escapan a este. Para evitarlo, se debe tener un ardiente deseo del Cielo y de la visión de Dios. Eso es raro, más raro de lo que la gente piensa, ya que incluso las personas piadosas tienen miedo de Dios y no tienen, por lo tanto, un deseo suficientemente fuerte de ir al Cielo. Este Purgatorio tiene su martirio, muy doloroso, como los demás; la privación de la vista de nuestro amado Jesús se suma a los intensos sufrimientos”.

OTRA EXPLICACIÓN DE LOS NIVELES DEL PURGATORIO DE ESTE MISMO LIBRO 

Retiro, Agosto 1878: “Los grandes pecadores que fueron indiferentes a Dios, y los religiosos que no fueron lo que deberían haber sido están en el estado más bajo del Purgatorio. Mientras están allí, las oraciones ofrecidas por ellos no se aplican a ellos. Debido a que han ignorado a Dios durante su vida, ahora en su turno, los dejan abandonados, a fin de que puedan reparar sus vidas negligentes y sin valor. Mientras que en la tierra no pudieron pintar ni imaginar que Dios realmente existe, nosotros (en el Purgatorio) conocemos y comprendemos lo que Dios realmente es, porque nuestras almas están libres de todos los lazos que las cautivaban y les impedían darse cuenta de la santidad y majestad de Dios y su gran misericordia. Somos mártires, consumidos como si fuera por amor. Una fuerza irresistible nos atrae hacia Dios, que es nuestro centro, pero al mismo tiempo, otra fuerza nos empuja de nuevo a nuestro lugar de expiación.
Estamos en el estado de no poder satisfacer nuestros anhelos. ¡Oh, qué sufrimiento que es!, pero lo deseamos y no hay murmuración contra Dios aquí. Queremos solamente lo que Dios quiere. En la tierra, sin embargo, no se puede comprender lo que tenemos que soportar. Estoy muy aliviada porque ya no estoy en el fuego. Tengo ahora sólo el deseo insaciable de ver a Dios, un sufrimiento muy cruel, pero creo que al final mi exilio está a la mano y que estoy pronto voy a salir de este lugar donde yo extraño a Dios con todo mi corazón. Lo conozco bien, me siento más a gusto, pero yo no te puedo decir el día ni la hora de mi liberación. Sólo Dios lo sabe. Puede ser que tenga todavía muchos años de anhelo por el cielo. Continúa orando, yo te lo pagaré más adelante, aunque yo rezo mucho por ti ahora”.
¿Por qué es que yo rezo con menos fervor para ti de lo que yo oro por los demás y muchas veces se me olvida que recomendarte?
No te preocupes por eso. Se trata de un castigo para mí.
Incluso si tu oras más no debería haber ningún alivio. Dios lo quiere así. Si Él quiere que ores más Él te inspirará a hacerlo. Vuelvo a repetir, no te preocupes por mí. Nunca me verás en sufrimientos. Más tarde, cuando tu alma sea más fuerte, podrás ver las almas en el Purgatorio y otros males, pero no dejes que esto te asuste. Entonces Dios le dará el necesario coraje y todo lo que necesites para cumplir su santa voluntad.
¿No es esto un castigo?
No, ciertamente no, estoy aquí para mi alivio y para su santificación, si le prestas atención a lo que digo.
Eso es cierto, pero estos acontecimientos son tan extraordinarios que no sé qué hacer con ellos, no es una cosa normal que te escuche de esta manera.
Entiendo muy bien tu dificultad y estoy consciente de tus sufrimientos. Sin embargo, si Dios lo quiere y eso me alivia, tendrá piedad de mí, ¿no?. Cuando esté liberada verás que voy a hacer mucho más por ti de lo que has hecho por mí. Yo ya rezo mucho por ti.
¿Dónde está la hermana XXX?
En el Purgatorio más bajo, donde ella no recibe ningún beneficio de las oraciones de nadie. Dios está disgustado, si se puede hablar así, cuando muchos religiosos mueren, porque Él ha llamado a estas almas a sí mismo para que pudieran servirle fielmente en la tierra e ir directamente al cielo en el momento de la muerte, pero a causa de su infidelidad, tienen que permanecer mucho tiempo en el Purgatorio, mucho más que las personas en el mundo que no han tenido tantas gracias.
1879, Retiro en septiembre. Vemos a San Miguel como vemos a los ángeles. Él no tiene cuerpo. Él trata de conseguir las almas terminen su purificación. Él es quien las conduce al Cielo. Él es uno de los Serafines, como dijo Monseñor. Él es el ángel más alto en el cielo. Nuestros Ángeles Guardianes propios vienen a vernos, pero San Miguel es mucho más hermoso de lo que ellos son. En cuanto a la Santísima Virgen, la vemos en cuerpo. Ella viene al purgatorio en sus fiestas y se remonta al cielo con muchas almas. Mientras que ella está con nosotros no sufrimos. San Miguel la acompaña. Cuando él viene solo, sufrimos como siempre.
Cuando yo te hablé del gran y segundo Purgatorio, fue para tratar de hacerte entender que hay diferentes estados en el Purgatorio. Así que yo llamo el estado del purgatorio “grande” o “peor”, a donde están las almas más culpables, y donde me quedé por dos años sin ser capaz de dar una señal de los tormentos que sufría. El año en que tú me oíste gemir, cuando empecé a hablar contigo, yo todavía estaba en el mismo lugar.
En el segundo Purgatorio, que todavía sigue siendo el Purgatorio, pero muy diferente del primero, se sufre mucho, pero menos que en el gran lugar de expiación. Luego hay una tercera etapa, que es el purgatorio del deseo, donde no hay fuego. Las almas que no desean ardientemente el cielo, que no aman a Dios suficientemente, están ahí. Es ahí donde estoy en este momento. Además, en estas tres partes del Purgatorio, hay muchos grados de variabilidad. Poco a poco, en la medida que el alma se purifica, sus sufrimientos son cambiados.
A veces me dices que el perfeccionamiento de un alma es un proceso largo y también estás asombrada de que después de tantas oraciones, estoy tanto tiempo privada de la vista de Dios. Por desgracia, el perfeccionamiento de un alma no asume menos tipo en el purgatorio que en la tierra. Hay un número de las almas, pero son muy pocas, que tienen sólo unos pocos pecados veniales que expiar. Estas no se quedan mucho tiempo en el Purgatorio. Algunas oraciones bien dichas, algunos sacrificios pronto se le entregan. Pero cuando hay almas como la mía – y sucede a casi todos aquellos cuyas vidas han sido tan vacías y que prestaron poca o ninguna atención a su salvación – entonces toda su vida tiene que ser iniciada de nuevo en este lugar de expiación. El alma tiene que perfeccionarse y el amor y el deseo por él, a quien no amaba lo suficiente en la tierra. Esta es la razón por la que la liberación de algunas almas se retrasa. Dios me ha dado una gracia muy grande permitiéndome pedir oraciones. Yo no se lo merecía, pero sin esto me habría quedado como la mayoría de los que están aquí, por años y más años“.
Fuentes: Mystics of the Church, Signos de estos Tiempos