viernes, 4 de marzo de 2022

HOY 4 DE MARZO DEL 2022 ¡¡¡75 ANIVERSARIO DEL REINO DE LA DIVINA VOLUNTAD!!!


 

La propia estima envenena la Gracia. Purgatorio de un alma por haber descuidado la comunión.

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Octubre 14, 1906

La propia estima envenena la Gracia. Purgatorio

de un alma por haber descuidado la comunión.

(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma con Jesús

niño, y parecía que decía a un sacerdote:

(2) “La estima propia envenena la Gracia en ti y en los demás, porque debiendo por tu oficio

suministrar la Gracia, si las almas advierten, porque fácilmente se advierte cuando hay este

veneno, que lo que dices y haces lo haces para ser estimado, la Gracia ya no entra sola, sino

junto con el veneno que tú tienes, y por lo tanto en vez de resurgir a la vida encuentran la

muerte”.

(3) Después ha agregado: “Es necesario vaciarte de todo para poderte llenar del Todo que

es Dios, y teniendo en ti el Todo, darás el Todo a todos aquellos que vendrán a ti, y dando el

Todo a los demás encontrarás todo a tu disposición, de modo que ninguno sabrá negarte

nada, ni siquiera la estima, es más, de humana la tendrás divina como conviene al Todo que

habita en ti”.

(4) Después de esto veía a un alma del purgatorio que al vernos se escondía y nos rehuía, y

era tal la vergüenza que ella sentía que permanecía como aplastada. Yo he quedado

asombrada, porque en vez de correr hacia el niño, huía; Jesús ha desaparecido y yo me he

acercado a ella preguntándole la causa de esta actitud, pero ella estaba tan avergonzada que

no podía decir palabra, y habiéndola forzado me ha dicho:

(5) “Justa justicia de Dios, que ha sellado sobre mi frente la confusión y tal temor de su

presencia, que estoy obligada a rehuirlo, obro contra mi mismo querer, porque mientras me

consumo por quererlo, otra pena me inunda y huyo de Él. ¡Oh Dios, verlo y huir de Él son

penas mortales e inexpresables! Pero me he merecido estas penas distintas de las de otras

almas, porque llevando una vida devota dejé muchas veces de comulgar por cosas de nada,

por tentaciones, por frialdades, por temores, y también, alguna vez para poder acusarme de

ello ante el confesor y hacerme oír que no recibía la comunión. Entre las almas esto se tiene

como una nada, pero Dios hace de ello un severísimo juicio, dándoles penas que superan a

las otras penas, porque son faltas más directas al amor. Además de todo esto, Jesucristo en el

Santísimo Sacramento arde de amor y por el deseo de darse a las almas, se siente morir

continuamente de amor, y el alma pudiendo acercarse a recibirlo y no haciéndolo, es más, se

queda indiferente con tantos inútiles pretextos, es una afrenta y un desprecio tal que Él recibe,

que se siente delirar, quemar, y no puede dar desahogo a sus llamas, se siente como sofocar

por su amor, sin que encuentre a quien darle parte, y casi enloqueciendo va repitiendo:

(6) “Los excesos de mis amores no son tomados en cuenta, más bien son olvidados, aun

aquellas que se dicen mis esposas no tienen ansias de recibirme y de hacerme desahogar al

menos con ellas, ¡ah, en nada soy correspondido! ¡Ah, no soy amado, no soy amado!”

(7) Y el Señor, para hacerme purgar estas faltas me ha hecho tomar parte en la pena que Él

sufre cuando las almas no lo reciben. Esta es una pena, es un tormento, es un fuego que

comparado al mismo fuego del purgatorio, se puede decir que éste es nada”.

(8) Después de esto me he encontrado en mí misma, atónita pensando en la pena de

aquella alma, mientras que para nosotros se tiene verdaderamente como una nada el dejar la

santa comunión.

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