jueves, 21 de abril de 2022

CONOZCAN A SU CREADOR Y ÙNICO DIOS TRINO- LIBRO DE CIELO

 11-12

Marzo 15, 1912

Quien hace la Voluntad de Dios obra a lo Divino. La

Divina Voluntad es la Santidad de las santidades.

(1) Continuando mi habitual estado, me sentía un gran deseo de hacer la Voluntad Santísima de Jesús

bendito, y Él al venir me ha dicho:

(2) “ Hija mía, mi Voluntad es la Santidad de las santidades, así que el alma que hace mi Voluntad, por

cuanto fuera pequeña, ignorante, ignorada, deja atrás a todos los demás santos, a pesar de los

portentos, de las conversiones estrepitosas, de los milagros que hayan hecho, es más, confrontándolos,

las almas que hacen mi Voluntad son reinas, y todas las demás están como a su servicio. El alma que

hace mi Voluntad parece que no hace nada, pero hace todo, porque estando en mi Voluntad obran a lo

divino, ocultamente y en modo sorprendente, así que son luz que ilumina, son vientos que purifican, son

fuego que quema, son milagros que hacen hacer los milagros, y quienes los hacen son sólo los canales,

porque en ellas es donde reside la potencia para hacerlos, así que son el pie del misionero, la lengua de

los predicadores, la fuerza de los débiles, la paciencia de los enfermos, el régimen de los superiores, la

obediencia de los súbditos, la tolerancia de los calumniados, la firmeza en los peligros, el heroísmo de

los héroes, el valor de los mártires, la santidad de los santos, y así de todo lo demás, porque estando en

mi Voluntad concurren a todo el bien que puede haber en el Cielo y en la tierra. He aquí porqué puedo

decir que son mis verdaderas hostias, pero hostias vivas, no muertas, porque los accidentes que forman

la hostia no están llenos de vida ni fluyen a mi Vida, en cambio el alma está llena de vida, y haciendo mi

Voluntad fluye y concurre a todo lo que hago Yo, he aquí por qué me son más queridas estas hostias

consagradas por mi Voluntad que las mismas hostias sacramentales, y si tengo alguna razón de existir

en éstas, es para formar las hostias sacramentales de mi Voluntad. Hija mía, es tanto el placer que

tomo de mi Voluntad, que al sólo oír hablar de Ella me estremezco de alegría y llamo a todo el Cielo a

hacer fiesta; imagínate tú misma qué será de aquellas almas que la hacen. Yo encuentro todos los

contentos en ellas y doy todos los contentos a ellas, su vida es la vida de los bienaventurados,

solamente dos cosas les interesan, desean, añoran: Mi Voluntad y el Amor. Poco tienen que hacer,

mientras hacen todo, las misma virtudes quedan absorbidas en mi Voluntad y en el Amor, así que no

tienen más qué hacer con ellas, porque mi Voluntad contiene, posee, absorbe todo, pero en modo

divino, inmenso e interminable; esta es la vida de los bienaventurados”.