Ser ignorante no es pecado, pero se puede volver, pues si uno puede salir de ello en lo que concierne al bien eterno y no lo hace, la persona puede morir eternamente. Pues hoy dia la gente se preocupa por no ser ignorante al mundo pero si a las cosas de Dios, y esta ignorancia no la va a justificar Dios el día de su juicio, por eso los Apóstoles decían que era mejor hacerse necios ante las cosas del mundo que pasan, para ser agradable a Dios.
viernes, 29 de abril de 2022
jueves, 28 de abril de 2022
CONOZCAN A SU ÙNICO DIOS UNO Y TRINO- EL ANTICRISTO
20 de agosto
Dice Jesús:
«Si se observara bien cuanto sucede desde hace algún tiempo, y especialmente desde los
inicios de este siglo que precede al segundo milenio, se debería pensar que los siete sellos
han sido abiertos. Nunca como ahora Yo me he inquietado por volver entre vosotros con mi
Palabra y reunir las tropas de mis elegidos para marchar con ellos y con mis ángeles a
presentar batalla a las fuerzas ocultas que trabajan para excavar las puertas del abismo a la
humanidad.
Guerra, hambre, pestilencias, instrumentos de homicidio bélico -que son más que las
bestias feroces mencionadas por el Predilecto- terremotos, señales en el cielo, erupciones de
las vísceras del suelo y llamadas milagrosas a vías místicas de pequeñas almas movidas por
el Amor, persecuciones contra mis seguidores, elevación de las almas y bajezas de los
cuerpos, no falta nada de los signos por los cuales puede pareceros próximo el momento de
mi Ira y de mi Justicia.
En el horror que tenéis, exclamáis: "¡El tiempo ha llegado; más tremendo de esto no puede
ser!". Y llamáis con gran voz al final que os libere. Lo llaman los culpables, mofándose y
maldiciendo como siempre; lo llaman los buenos que ya no pueden más de ver al Mal triunfar
sobre el Bien.
¡Paz, elegidos míos! Todavía un poco y después vendré. La suma de sacrificio necesaria
para justificar la creación del hombre y el Sacrificio del Hijo de Dios no está cumplida aún.
Todavía no ha terminado la formación de mis cohortes y los ángeles del Signo aún no han
puesto el sello glorioso sobre todas las frentes de quienes han merecido ser elegidos para la
gloria.
El oprobio de la tierra es tal que su humo, en poco diferente del que mana de la morada de
Satanás, sube hasta los pies del trono de Dios con sacrílego ímpetu. Antes de la aparición de
mi Gloria es necesario que oriente y occidente sean purificados para ser dignos del aparecer
de mi Rostro.
Incienso que purifica y aceite que consagra el gran, infinito altar donde la última Misa será
celebrada por Mí, Pontífice eterno, servido en el altar por todos los santos que tendrán en
aquella hora el cielo y la tierra, son las oraciones y los sufrimientos de mis santos, de los
dilectos de mi Corazón, de los que ya están señalados con mi Signo: de la Cruz bendita,
155antes de que los ángeles del Signo les hayan contraseñado.
El signo se graba sobre la tierra y vuestra voluntad es quien lo graba. Después los ángeles
lo llenan con un oro incandescente que no se borra y que hace resplandecer como el sol
vuestra frente en mi Paraíso.
Grande es el horror de ahora, dilectos míos; pero ¡cuánto, cuánto, cuánto tiene que
aumentar todavía para ser el Horror de los últimos tiempos! Y si parece verdaderamente que
el ajenjo se haya mezclado con el pan, con el vino, con el sueño del hombre, mucho, mucho,
mucho más ajenjo debe gotear aún en vuestras aguas, sobre vuestras mesas, sobre
vuestros lechos antes que hayáis alcanzado la amargura total que será la compañera de los
últimos días de esta raza creada por el Amor, salvada por el Amor y que se ha vendido al
Odio.
Que si Caín anduvo vagando por la tierra por haber matado una sangre, inocente, pero
siempre sangre contaminada por el pecado original, y no encontró quien le quitase el
tormento del recuerdo porque el signo de Dios estaba sobre él para su castigo -y generó en
la amargura y en la amargura vivió y vio vivir y en la amargura murió- ¿qué debe sufrir la raza
del hombre que mató de hecho y mata, con el deseo, la Sangre inocentísima que le ha
salvado?
Por lo tanto pensad que éstos son los síntomas, pero aún no es la hora.
Están los precursores de aquel que he dicho pueda llamarse: "Negación", "Mal hecho
carne", "Horror", "Sacrilegio", "Hijo de Satanás", "Venganza", "Destrucción", y podría
continuar dándole nombres de indicación clara y pavorosa. Pero él no ha llegado aún.
Será persona que estará muy en alto, en lo alto como un astro. No un astro humano que
brille en un cielo humano. Sino un astro de una esfera sobrenatural, el cual, cediendo al
halago del Enemigo, conocerá la soberbia después de la humildad, el ateísmo después de la
fe, la lujuria después de la castidad, el hambre de oro después de la evangélica pobreza, la
sed de honores después de la ocultación.
Será menos espantoso ver caer una estrella del firmamento que ver precipitar en las
espirales de Satanás a esta criatura ya elegida, la cual copiará el pecado de su padre de
elección. Lucifer, por soberbia, se convirtió en el Maldito y el Oscuro. El Anticristo, por sober-
bia en esta hora, se convertirá en el maldito y el oscuro después de haber sido un astro de mi
ejército.
Como premio por su abjuración, que sacudirá los cielos bajo un estremecimiento de horror
y hará temblar las columnas de mi Iglesia en el temor que suscitará su precipitar, obtendrá la
ayuda completa de Satanás, quien le dará las llaves del pozo del abismo para que lo abra.
Pero que lo abra del todo para que salgan los instrumentos de horror que Satanás ha
fabricado durante milenios para llevar a los hombres a la total desesperación, de tal modo
que, por sí mismos, invoquen a Satanás como Rey y corran al séquito del Anticristo, el único
que podrá abrir de par en par las puertas del abismo para hacer salir al Rey del abismo, así
como Cristo ha abierto las puertas de los Cielos para hacer salir la gracia y el perdón, que
hacen a los hombres semejantes a Dios y reyes de un Reino eterno en el que Yo soy el Rey
de los reyes.
Así como el Padre me ha dado a Mí todo poder, Satanás le dará a él todo poder, y
especialmente el poder de seducción, para arrastrar a su séquito a los débiles y a los
corrompidos por las fiebres de las ambiciones como lo está él, su jefe. Pero en su
desenfrenada ambición aun encontrará demasiado escasas las ayudas sobrenaturales de
Satanás y buscará otras ayudas en los enemigos de Cristo, los cuales, armados con armas
cada vez más mortíferas, cuanto les podía inducir a crear su libídine hacia el Mal para
sembrar desesperación en las muchedumbres, le ayudarán hasta que Dios no diga su
156"Basta" y les aniquile con el fulgor de su figura. 86
Mucho, demasiado -y no por sed buena y por deseo honesto de repararse del mal
apremiante, sino más bien tan sólo por curiosidad inútil- mucho, demasiado se ha cavilado a
lo largo de los siglos, sobre cuanto Juan dice en el capítulo 10 del Apocalipsis. Pero sabe,
María, que Yo permito que se sepa cuanto puede ser útil saber y oculto cuanto encuentro útil
que no sepáis.
Sois demasiado débiles, pobres hijos míos, para conocer el nombre de honor de los "siete
truenos" apocalípticos. Mi ángel ha dicho a Juan: "Sella lo que han dicho los siete truenos y
no lo escribas". Yo digo que no es aún la hora de que se abra lo que está sellado y que si
Juan no lo escribió Yo no lo diré.
Por lo demás no os toca a vosotros probar ese horror y por ello... Sólo os queda orar por
aquellos que lo deberán padecer, para que la fuerza no naufrague en ellos y no pasen a
formar parte de la turba de quienes bajo el azote del flagelo no conozcan penitencia y blasfe-
men a Dios en lugar de llamarle en su ayuda. Muchos de éstos están ya en la tierra y su
semilla será siete veces siete más demoníaca que ellos.
Yo, no mi ángel, Yo mismo juro que cuando haya terminado el trueno de la séptima
trompeta y se haya cumplido el horror del séptimo flagelo 87 , sin que la raza de Adán
reconozca a Cristo Rey, Señor, Redentor y Dios, e invoque su Misericordia, su Nombre en el
cual está la salvación, Yo, por mi Nombre y por mi Naturaleza, juro que pararé el instante en
la eternidad. Cesará el tiempo y comenzará el Juicio. El Juicio que divide para siempre el
Bien del Mal después de milenios de convivencia sobre la tierra. 88
El Bien volverá al manantial del que ha venido. El Mal precipitará donde ya precipitó desde
el momento de la rebelión de Lucifer y de donde salió para turbar la debilidad de Adán en la
seducción del sentido y del orgullo.
Entonces se cumplirá el misterio de Dios. Entonces conoceréis a Dios. Todos, todos los
hombres de la tierra, desde Adán hasta el último nacido, reunidos como ,granitos de arena
sobre la duna de la playa eterna, verán a Dios Señor, Creador, Juez, Rey.
Sí, veréis a este Dios que habéis amado, blasfemado, seguido, escarnecido, bendecido,
vilipendiado, servido, huido. Lo veréis. Sabréis entonces cuánto merecía vuestro amor y
cuánto mérito era servirle.
¡Oh! ¡alegría de quienes se hayan consumado a sí mismos en el amarle y en el
obedecerle! ¡Oh! ¡terror de quienes han sido sus Judas, sus Caínes, de quienes han
preferido seguir al Antagonista y al Seductor en lugar de al Verbo humanizado en quien está
la Redención; de Cristo: Camino hacia el Padre; de Jesús: Verdad santísima; del Verbo: Vida
verdadera!».
Fuente: Cuaderno del año 1943 de Marìa Valtorta.
CONOZCAN A SU ÙNICO CREADOR DIOS UNO Y TRINO-Al vencedor le daré a comer del árbol de vida.. .". y tal pensamiento se ha aplicado a Mí.
18 de agosto
Dice Jesús:
«Continúo explicándote los pasajes que creo oportunos.
Está dicho: “Al vencedor le daré a comer del árbol de vida.. .". y tal pensamiento se ha
aplicado a Mí.
Sí, soy árbol de vida eterna y me doy a vosotros como alimento en la Eucaristía y mi visión
será alimento gozoso de los vencedores en la otra vida. Pero hay otro significado que
muchos ignoran precisamente porque muchos que me comentan no son "vencedores".
¿Quién es vencedor? ¿Qué es necesario para serlo? ¿Obras resonantes de heroísmo?
No. Entonces serían demasiado pocos los que vencen. Son vencedores quienes vencen en
sí a la Bestia que quisiera someterles. En verdad entre el martirio atroz pero breve, ayudado
por coeficientes sobrenaturales y naturales, y la lucha secreta, oscura y continua, tiene
mayor peso sobre las balanzas de Dios, o al menos un peso de distinto género, pero
precioso, esta última.
No hay mayor tirano que la carne y el Demonio. Y quienes saben vencer la carne y el
Demonio y hacer de la carne un espíritu y del demonio un vencido, son los "vencedores".
Pero para serlo es necesario haberse dado totalmente al Amor. Totalmente: quien ama
con todas sus fuerzas no reserva nada para sí mismo, y no reservando para sí mismo no lo
hace para la carne ni para el demonio. Lo da todo a su Dios y Dios lo da todo a su amador.
Le da su Verbo. Esto es lo que da de comer al vencedor, ya desde esta tierra, no podía
darle nada mayor. Le da a Mí, Verbo del Padre, para ser alimento del espíritu consagrado al
cielo.
Mi Palabra desciende a nutrir las almas que se han dado totalmente a su Dios y Señor. Mi
Palabra viene para seros sacerdote y guía a quienes buscáis la guía verdadera y veis tantas
guías débiles para las turbas que perecen sin guía verdadera. Vosotros que habéis entendido
la Verdad, sabéis que sólo esto es necesario: vivir de mi Palabra, creer en mi Palabra,
caminar según mi Palabra.
¿Qué pensarías de uno que quisiera vivir a base de golosinas, licores y tabaco? Dirías
que moriría porque ése no es el alimento que se necesita para vivir sanos. Lo mismo sucede
a quien se afana con miles de exterioridades y no se preocupa de lo que es el núcleo de toda
la vida del alma: mi Palabra.
153¿Por qué la Misa, por qué la Eucaristía, por qué la Confesión no os santifican como
debería suceder? Porque para vosotros son formalismos, no las hacéis fecundas atendiendo
a mi Palabra. Peor aún: sofocáis mi Palabra, que Yo lanzo desde el alto del Cielo para
llamaros e iluminaros, bajo la tibieza, la hipocresía, la culpa, más o menos grave.
No me amáis: eso es todo. Amar no quiere decir hacer de vez en cuando una visita
superficial de cortesía mundana. Amar quiere decir vivir con el alma unida, fundida,
encendida con un único fuego que alimenta a otra alma. Entonces en la fusión se realiza
también la comprensión.
Yo hablo, no ya lejos, desde lo alto de los cielos, sino que hago morada -y conmigo el
Padre y el Espíritu, porque somos una cosa sola- Yo hago morada en el corazón que me
ama y mi palabra ya no es un susurro, sino Voz plena, ya no es aislada, sino continua.
Entonces soy el "Maestro" verdadero. Soy Aquél que hace ahora 20 siglos hablaba a las
muchedumbres incansablemente y que ahora encuentra su delicia en hablar a sus
predilectos que le saben escuchar y de los cuales hago mis canales de gracia.
¡Cuánta Vida os doy! Vida verdadera, Vida santa, Vida eterna, Vida gozosa con mi
Palabra que es Palabra del Padre y Amor del Espíritu. Sí, en verdad, al "vencedor" Yo le doy
de comer el fruto del árbol de la Vida. Os lo doy ya en esta tierra con mi doctrina espiritual
que vuelvo a traer entre los hombres a fin de que no todos los hombres perezcan. Os la doy
en la otra vida con mi estar entre vosotros para siempre.
Yo soy la Vida verdadera. Permaneced en Mí, amados míos, y no conoceréis la muerte».
Fuente: Cuaderno del año 1943 de Marìa Valtorta.
miércoles, 27 de abril de 2022
CONOZCAN A SU ÙNICO CREADOR DIOS TRINO- «Temen la muerte quienes no conocen el amor y no tienen la conciencia tranquila. ¡Y son la mayoría!
9 de agosto
Dice Jesús:
«Temen la muerte quienes no conocen el amor y no tienen la conciencia tranquila. ¡Y son
la mayoría! Éstos, cuando por enfermedad o por edad o por cualquier otro hecho, se sienten
amenazados por la muerte, temen, se afligen, se rebelan. Intentan también, con todas las
fuerzas y medios, huir de ella. Inútilmente, porque cuando la hora está señalada ninguna
precaución sirve para hacer retroceder a la muerte.
La hora de la muerte siempre es justa porque es dada por Dios. Sólo Yo soy el Dueño de
la vida y de la muerte y si bien no son míos ciertos medios de muerte, usados por el hombre
por incitación demoníaca, siempre son mías las sentencias de muerte, dadas para quitar a un
alma de demasiado tormento terreno o para impedir mayores culpas de aquella alma.
Ahora observa: el don de la vida, de una larga vida, ¿por qué puede ser dado por Mí? Por
dos motivos.
El primero: porque la criatura que goza de él es un espíritu iluminado que tiene misión de
faro para otros espíritus aún envueltos en las nieblas de la materialidad. Muchos de mis
santos han llegado a la ancianidad precisamente por esto. Y sólo Yo sé cómo anhelaban en
cambio venir a Mí.
Segundo: doy larga vida para proveer el medio, todos los medios, a una criatura informe
para formarse. Estudios, amistades, encuentros santos, dolores, alegrías, lecturas, castigos
de guerras o de enfermedades, todo viene dado por Mí para tratar de que un alma crezca en
mi Edad que no es como la vuestra. Porque Yo quiero decir que crecer en mi Edad quiere
decir crecer en mi Sabiduría, y se puede ser adultos en mi Edad teniendo la edad de niños
en la vuestra, o viceversa ser niños en mi Edad teniendo cien años en la vuestra. Yo no miro
la edad de vuestra carne que muere: miro vuestro espíritu, ¡y quisiera que fuerais espíritus
que saben caminar, hablar, actuar seguros, y no balbucientes, tambaleantes e incapaces de
hacer como niños!
Esto explica el por qué Yo diga mi "Basta" muy rápidamente para criaturas que encuentro
adultas en la Fe, en la Caridad, en la Vida. Un padre desea siempre reunirse con sus hijos y
¡con cuánta alegría, terminada la educación o el servicio militar, les estrecha contra su
corazón! ¿Hará de otro modo el buen Padre que tenéis en los cielos? No. Cuando ve que
una criatura es adulta en el espíritu, arde por el deseo de tomarla consigo y si, por piedad del
pueblo, deja algunas veces a sus siervos sobre la tierra a fin de que sean imán y brújula para
los demás, otras no resiste y se da la alegría de poner una nueva estrella en el Cielo con el
alma de un santo.
Son dos atracciones y dos aspiraciones que vienen de un agente único: el Amor. El alma,
aquí donde tú estás, atrae a sí a Dios, y Dios desciende a encontrar sus delicias junto a la
criatura amante que vive de Él. El alma aspira a subir para estar eternamente y sin velos con
su Dios. Dios, desde el centro de su ardor, atrae a Sí al alma así como el sol atrae la gota de
rocío, y aspira a tenerla junto a Sí, gema encerrada en su triple fuego que da la
Bienaventuranza.
Los brazos levantados del alma encuentran los brazos tendidos de Dios, María. Y cuando
se tocan, se rozan velozmente, es el éxtasis sobre la tierra; cuando se aprietan
duraderamente es la Bienaventuranza sin fin del Cielo, de mi Cielo que he creado para voso-
tros, amados míos, y que me dará un sobreabundar de alegría cuando esté colmado de
todos mis dilectos.
138¡Qué eterno día de inmensurable alegría, de nosotros que nos amamos: Nosotros, Dios
Uno y Trino; y vosotros, los hijos de Dios!
Pero los que para su desgracia no han entendido mi Amor, no me han dado su amor, no
han entendido que sólo una ciencia es útil: la del Amor, para aquellos la muerte es temor.
Tienen miedo. Más miedo tienen aún si sienten que han actuado poco bien o mal del todo.
La boca mentirosa del hombre -porque raramente la boca del hombre dice la verdad tan
bella y bendita, la verdad que Yo, Hijo de Dios y Palabra del Padre, os he enseñado a decir
siempre- la boca mentirosa del hombre dice, para engañar y consolar a sí mismo y engañar a
los demás: "Yo he actuado y actúo bien". Pero la conciencia, que está como un espejo de
dos caras bajo vuestro yo y bajo el ojo de Dios, acusa al hombre de no haber actuado y de
no actuar para nada bien, como proclama.
.
Por lo tanto un gran miedo les oprime: el miedo del juicio de Aquél a quien los
pensamientos, los actos, los afectos del hombre, no le están ocultos. Pero si me teméis tanto
como Juez, oh desgraciados, ¿por qué no evitáis tenerme como Juez? ¿Por qué no me ha-
céis vuestro Padre? Pero si me teméis, ¿por qué no actuáis según mis órdenes? ¿No me
sabéis escuchar cuando os hablo con voz de Padre que os guía, hora tras hora, con mano de
amor? Pero al menos obedecedme cuando os hablo con voz de Rey. Será obediencia menos
premiada, porque es menos espontánea y dulce a mi Corazón. Pero será siempre
obediencia. Y ¿por qué entonces no la hacéis?
La muerte no se evita. Bienaventurados los que vendrán en aquella hora con vestiduras
de amor al encuentro de Aquel que llega. Plácida como el tránsito de mi padre de la tierra,
que no conoció sobresaltos porque fue un justo que no tenía en su vida ningún reproche, así
será la muerte de éstos. Gozosa como el sueño de mi Madre que cerró los ojos en la tierra
sobre una visión de amor, ya que de amor fue toda su vida que no conoció pecado, y los
abrió en el Cielo despertándose sobre el Corazón de Dios, así será el fin de los amantes.
¿Sabes, alegría mía, que bonito será también para ti? Esta mañana, cuando Yo Eucaristía
venía, tu has tenido un sobresalto de éxtasis porque me has visto darte a Mí mismo. Pero
esto no es nada. Un granito de éxtasis puesto en tu corazón. Uno sólo, para no destruirte,
porque lo has notado... has creído morir en la emoción. Pero cuando sea el momento verteré
un río de alegría, porque no será ya necesario mantener tu vida humana y nos iremos juntos.
Ánimo, aún un poco de dolor por amor de tu Jesús y después tu Jesús abolirá para ti el
dolor para darte a Sí mismo, completamente, a Sí mismo, alegría sin medida».
En efecto esta mañana he tenido una impresión tan viva que he estado a punto de gritar.
Porque se grita no. sólo por miedo o por dolor, sino también por demasiada alegría. He
creído que el corazón cediera en la alegría y yo muriera así, con la hostia aún sobre la
lengua.
Fuente: Cuaderno del año 1943 de Marìa Valtorta.