miércoles, 8 de diciembre de 2021

“Es que se requiere un gran milagro para convertir y aliviar a la sociedad”.

 –“Es que se requiere un gran milagro para convertir y aliviar a la sociedad”.

–“¡Pues pidan el milagro! Ustedes no lo pueden hacer, por más que se sugestionen. La falla no

está en el Omnipotente. Está en ustedes, orgullosos e incrédulos, que no quieren caer de rodillas y

tender sus débiles manos hacia el Padre que está en el Cielo. En vez de amarse con amor de Caridad,

tal como lo manda el Señor, se empecinan en odiarse, franca o disimuladamente. Y cuando creen que

se aman, como no lo hacen con amor de Caridad, su afecto se estaciona en un combate egoísta: cada

quien toma lo que puede desde su trinchera. Naturalmente, nuestro Dios no les ayuda, y las funestas

consecuencias de hacer a un lado al Creador, llueven como pesado granizo sobre todos ustedes.

Un milagro personal requiere una petición individual. Un milagro nacional necesita la impe-

tración de todo el pueblo. Si los creyentes de la nación: católicos y protestantes, cristianos y no

cristianos, se unieran en apremiante súplica, respaldada por obras de amor de Caridad –no de

humanismo puro–, se asombrarían del maravilloso resultado. La historia de Israel es testigo de la

Omnipotencia del Altísimo”.



sábado, 4 de diciembre de 2021

Fiesta de la Mamá Celestial. Le da el oficio de mamá en la tierra.


 2-59

Agosto 15, 1899

Jesús le ordena la caridad. Fiesta de la Mamá

Celestial. Le da el oficio de mamá en la tierra.


(1) Esta mañana mi dulcísimo Jesús ha venido todo alegre, trayendo entre las manos un ramo de

bellísimas flores, y poniéndose en mi corazón, con aquellas flores ahora se circundaba la cabeza, ahora

las tenía entre sus manos, recreándose y complaciéndose todo. Mientras se divertía con estas flores,

como si hubiera hecho una gran adquisición, se ha volteado hacia mí y me ha dicho:

(2) “ Amada mía, esta mañana he venido para poner en orden en tu corazón todas las virtudes. Lasotras virtudes pueden estar separadas la una de la otra, pero la caridad ata y ordena todo. He aquí lo

que quiero hacer en ti, ordenar la caridad”.

(3) Yo le he dicho: “Solo y único Bien mío, ¿cómo puedes hacer esto siendo yo tan mala y llena de

defectos e imperfecciones? Si la caridad es orden, ¿estos defectos y pecados no son desorden que

tienen todo en desorden y revuelta mi alma?”

(4) Y Jesús: “Yo purificaré todo y la caridad pondrá todo en orden. Y además, cuando a un alma la hago

partícipe de las penas de mi Pasión, no puede haber culpas graves, a lo más algún defecto venial

involuntario, pero mi amor, siendo fuego, consumirá todo lo que es imperfecto en tu alma”.

(5) Así parecía que Jesús me purificaba y ordenaba toda; después derramaba como un río de miel de

su corazón en el mío y con esa miel regaba todo mi interior, de modo que todo lo que estaba en mí

quedaba ordenado, unido, y con la marca de la caridad.

(6) Después de esto me he sentido salir fuera de mí misma en la bóveda de los cielos, junto con mi

amante Jesús; parecía que todo estaba en fiesta, Cielo, tierra y purgatorio; todos estaban inundados de

un nuevo gozo y júbilo. Muchas almas salían del purgatorio y como rayos llegaban al Cielo para asistir a

la fiesta de nuestra Reina Mamá. También yo me ponía en medio de aquella multitud inmensa de gente,

es decir, ángeles, santos y almas del purgatorio, que ocupaban aquel nuevo Cielo, que era tan inmenso,

que el nuestro que vemos, comparado con aquél me parecía un pequeño agujero, mucho más que tenía

la obediencia del confesor. Pero mientras hacía por mirar, no veía otra cosa que un Sol luminosísimo

que esparcía rayos que me penetraban toda, de lado a lado, y me volvían como un cristal, tanto que se

descubrían muy bien los pequeños defectos y la infinita distancia que hay entre el Creador y la criatura;

tanto más que aquellos rayos, cada uno tenía su marca: Uno delineaba la Santidad de Dios, otro la

pureza, otro la potencia, otro la sabiduría, y todas las otras virtudes y atributos de Dios. Así que el alma,

viendo su nada, sus miserias y su pobreza, se sentía aniquilada y en vez de mirar, se postraba con la

cara en la tierra ante aquel Sol Eterno, ante el Cuál no hay ninguno que pueda estar frente a Él.

(7) Pero lo más era que para ver la fiesta de nuestra Mamá Reina, se debía ver desde dentro de aquel

Sol, tanto parecía inmersa en Dios la Virgen Santísima, que mirando desde otros puntos no se veía

nada. Ahora, mientras me encontraba en estas condiciones de aniquilamiento ante el Sol Divino y la

Mamá Reina teniendo en sus brazos al niñito, Jesús me ha dicho:

(8) “ Nuestra Mamá está en el Cielo, te doy a ti el oficio de hacerme de mamá en la tierra, y como mi

vida está sujeta continuamente a los desprecios, a la pobreza, a las penas, a los abandonos de los

hombres, y mi Madre estando en la tierra fue mi fiel compañera en todas estas penas, y no sólo eso,

sino buscaba aliviarme en todo, por cuanto podían sus fuerzas, así también tú, haciéndome de madre

me harás fiel compañía en todas mis penas, sufriendo tú en vez mía por cuanto puedas, y donde no

puedas, buscarás darme al menos un consuelo. Debes saber que te quiero toda atenta en Mí. Seré

celoso aun de tu respiro si no lo haces por Mí, y cuando vea que no estás toda atenta para contentarme,

no te daré ni paz ni reposo”.

(9) Después de esto he comenzado a hacerle de mamá, pero ¡oh! cuánta atención se necesitaba para

contentarlo. Para verlo contento no se podía ni siquiera dirigir una mirada a otra parte. Ahora quería

dormir, ahora quería beber, ahora quería que lo acariciara y yo debía encontrarme pronta a todo lo que

quería; ahora decía: “Mamá mía, me duele la cabeza, ¡ah, alíviame!” Y yo enseguida le revisaba la

cabeza, y encontrando espinas se las quitaba, y poniéndole mi brazo bajo la cabeza lo hacía reposar.

Mientras hacía que reposara, de repente se levantaba y decía: “Siento un peso y un sufrimiento en el

corazón, tanto de sentirme morir; ve que hay”. Y observando en el interior del corazón, he encontrado

todos los instrumentos de la Pasión, y uno a uno los he quitado y los he puesto en mi corazón.

Después, viéndolo aliviado, he comenzado a acariciarlo y a besarlo y le he dicho: “Mi solo y único

tesoro, ni siquiera me has dejado ver la fiesta de nuestra Reina Madre, ni escuchar los primeros

cánticos que le cantaron los ángeles y los santos en el ingreso que hizo en el Paraíso”.

(10) Y Jesús: “El primer canto que hicieron a mi Mamá fue el Ave María, porque en el Ave María están

las alabanzas más bellas, los honores más grandes, y se le renueva el gozo que tuvo al ser hechaMadre de Dios, por eso, recitémosla juntos para honrarla y cuando tú vengas al Paraíso te la haré

encontrar como si la hubieras dicho junto con los ángeles aquella primera vez en el Cielo”.

(11) Y así hemos recitado la primera parte del Ave María juntos. ¡Oh, cómo era tierno y conmovedor

saludar a nuestra Mamá Santísima junto con su amado Hijo! Cada palabra que Él decía, llevaba una luz

inmensa en la cual se comprendían muchas cosas sobre la Virgen Santísima, ¿pero quién puede

decirlas todas? Mucho más por mi incapacidad, por eso las paso en silencio.

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¡Pobre hombre, cómo te has reducido!”.

 


2-56

Agosto 10, 1899

Habla de la justicia y cómo Jesús queda herido por la simplicidad.


(1) Esta mañana ha venido mi dulce Jesús, me ha transportado fuera de mí misma y ha desaparecido, y

habiéndome dejado sola, he visto que del cielo descendían como dos candelabros de fuego y después,

dividiéndose en muchos pedazos, se formaban muchos rayos y granizadas que descendían a la tierra y

hacían una grandísima destrucción en plantas y hombres. Era tanto el horror y la furia del temporal, que

ni siquiera se podía rezar y las personas no podían llegar a sus casas. ¿Quién puede decir cómo quedé

asustada? Entonces me he puesto a rezar para aplacar al Señor, y Él regresando, he visto que traía en

la mano como una vara de hierro y en la punta una bola de fuego y me ha dicho:(2) “ Mi justicia ha sido largamente retenida y con razón quiere tomar venganza contra las criaturas,

pues han osado destruir en ellas toda justicia. ¡Ah, sí, nada de justo encuentro en el hombre!; se ha

desfigurado todo, en las palabras, en las obras y en los pasos, todo es engaño, todo es fraude, todo es

injusto, así que penetrando en el corazón, interno y externo, no es otra cosa que una bodega de vicios.

¡Pobre hombre, cómo te has reducido!”.

(3) Mientras así decía, la vara que tenía en la mano la movía en acto de herir al hombre. Yo le he dicho:

“Señor, ¿qué haces?”.

(4) Y Él: “No temas, mira, esta bola de fuego hará fuego, y no castigará más que a los malos, los

buenos no recibirán daño”.

(5) Y yo he agregado: “¡Ah Señor! ¿Quién es bueno? Todos somos malos, te pido que no nos mires a

nosotros sino a tu infinita misericordia, y así quedarás aplacado por todos”. Después de esto ha

agregado:

(6) “ Hija de la justicia es la verdad. Así como Yo soy Verdad eterna que no engaño ni me pueden

engañar, así el alma que posee la justicia hace relucir en todas sus acciones la verdad; por lo tanto,

conociendo por experiencia la verdadera luz de la verdad, si alguien quiere engañarla, al advertir la falta

de la luz que tiene en sí, pronto conoce el engaño, entonces sucede que con esta luz de la verdad no se

engaña a sí misma, ni al prójimo, ni puede recibir engaño.

(7) Fruto que produce esta justicia y esta verdad, es la simplicidad, otra cualidad de mi Ser, el ser

simple, tanto que penetro en todas partes, no hay cosa que pueda oponerse a que Yo penetre dentro,

penetro en el Cielo y en los abismos, en el bien y en el mal, pero mi Ser simplísimo, penetrando aun en

el mal; no se ensucia, es más, ni siquiera recibe la más mínima sombra. Así el alma, con la justicia y

con la verdad, recogiendo en sí este bello fruto de la simplicidad, penetra en el Cielo, se introduce en los

corazones para conducirlos a Mí, penetra en todo lo que es bien y encontrándose con los pecadores

para ver el mal que hacen, no queda manchada, porque siendo simple prontamente se apresura, sin

recibir daño alguno. Es tan bella la simplicidad, que mi corazón queda herido a una sola mirada de un

alma simple, y ella es causa de admiración a los ángeles y a los hombres”.

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jueves, 2 de diciembre de 2021

EL HOMBRE EL MAYOR DEPREDADOR DEL HOMBRE, DIOS QUITA SU ASISTENCIA A LA HUMANIDAD.

 El peor castigo que puede dar Dios a la Humanidad es quitar Su asistencia y dejandonos  en poder del mayor depredador que existe mundo, el mismo hombre.

Estamos sufriendo lo que nosotros mismos estamos provocando, el alejamiento que tenemos de Dios lo que provoca que todo èsto que venìa y està sucediendo en el mundo y lo que va a suceder si es que sucede, es producto del hombre contra el hombre.

Si èsto es asì, ¿cùal serà el remedio?, hacercarnos a Dios, èsto nadie lo tiene en mente. A Dios lo hemos cambiado por el trapo sucio en la boca, por el gel antibacterial, lo hemos cambiado por el aislence y ahora lo estàn cambiando por refugios.

Porfavor, no seamos niños, niños  hasta que se creen que exise superman, el ùnico refugio son los corazones de Jesùs y Maria, osea de Dios.

martes, 30 de noviembre de 2021

El llamado de Jesùs a vivir de Su Reino de la Divina Voluntad

 



Mi muy queridos y amados hijos, 

vengo en medio de vosotros con el corazòn  ahagodo en las llamas de Mi Amor, vengo como Padre en medio de mis hijos, que tanto amo y es tan grande Mi Amor que vengo para quedarme con vosotros, para hacer vida juntos y vivir con una sola Voluntad con un ùnico Amor, vengo con el cortejo de Mis Penas de Mi Sangre de Mis Obras y de Misma Muerte; mirad cada gota de Mi Sangre cada Pena, Mis Obras todas Mis pasos; quieren a pos Fiat daros Mi Divina Voluntad. 

Mi Muerte incluso quere daros el resurgir de la vida en ella, en Mi humanidad os he preparado todo y os he obtenido gracias, ayudas, Luz, fuerza para recibir un Don tan grande por Mi parte he hecho todo, ahora espero por vuestra parte quièn serà tan ingrato que no quiera recibirme, que rehuse el Don que les llevo.

Sabed que es tanto Mi Amor, no me fijarè en vuestra vida pasada vuestras mismas culpas, y todos vuestros males los sepultarè en el oceano de Mi Amor para asì todos quemarlos y empezaremos juntos la nueva vida, toda de Voluntad Mìa.

Quèn tendrà el valor de rechazarme y de echarme fuera sin acoger Mi visita hasta este extremo Paternal. Si me aceptais me quedarè con vosotros como Padre entre Mis hijos pero debemos estar con la maxima concordia y vivir con una sola Voluntad.

Oh, caànto lo suspiro con  gemidos inenarrables y lllego hasta las lagrimas porque quiero que mis hijos queridos estes juntos conmigo y vivan de Mi Misma Voluntad son ya casi 6.000 años de inacabables suspiros y de lagrimas amargas de Mi Santìsima humanidad con que reclamo a mis hijos en torno a Mi.

Para haceros felices y santos y hasta los llamo llorando, quisas se mueva a compaasìon de Mis lagrimas de Mi Amor, que llegan hasta sofocarme y hacerme dar en delirio y entre sollozos espazmos voy repitiendo; hijos mios, hijos mios, dònde estaìs, porque no venis a vuestro Padre porque andaìs lejos de Mi vagando pobres llenos de todas las miserias vuestros males, son heridas para Mi Corazòn; yà estoy cansado de esperaros y yà que vosotros no venìs no pudiendo contener màs El Amor que me devora, vengo YO a buscaros y os traigo el grande Don de Mi Voluntad; ah, os ruego os suplico os conjuro, a que me escucheis y os movaìs a compasiòn por Mis lagrimas de Mis supiros ardientes y no sòlo como Padre sino que como Maestro vengo en medio de Mìs discipulos pero quiero ser escuchado, os enseñarè cosas sorprendentes, lecciones de Cielo que daràn luz que nunca de apaga, amor que siempre arde, Mis lecciones os daràn fuerza Divina, valor intrepido, santidad que siempre crece a cada paso os abrirà el camino y serǹa los que os conduzcan a la Patria Celestial.

Vengo como Rey en medio de los pueblos, no para exigir impuestos y tributos, no, no, vengo porque quiero vuestra voluntad, sus miserias vuesra debilidad todos vuestros males, èsta es Mi Soberanìa precisamente quiero todo lo que os hace infelices inquietos, atormentados, para esconder todo y quemarlo con Mi Amor, y Rey Bueno Pacìfico generoso cuàl Soy quiero a cambio daros MI Voluntad con El Amor màs tierno con Mis riquezas y felicidad con la màs pura Paz y Alegrìa si me dais vuestra voluntad todo estarà hecho me hareìs Feliz y sereìs felices, no anhelo otra cosa que Mi Voluntad Reine entre vosotros; el cielo y la tierra os sonreiran; Mi Madre Celestial serà para vosotros Madre y Reina, ya Ella conociendo el gran Bien que os traerà El Reino de Mi Querer Supremo para apagar Mis ardientes deseos y hacer que no llore màs llamandoos como verdaderos hijos suyos va en medio de las gentes en las naciones para disponerlos  y preparar a los pueblos a recibir el dominio del Reino de Mi Voluntad.

Ella fuè la ue me preparò las gentes para hacerme descender del Cielo a la tierra y a Ella le confìo a su Amor Materno qye ne disponga las almas y los pueblos a recibir el Don tan grande .

Asì puès escuchadme y os ruego hijos mìos que leais con atenciòn èstas pàqinas que os pongo ante vosotros y sentireìs la necesidad de vivir de Mi Voluntad; YO me pondrè a vuestro lado cuàndo leaìs os tocarè la mente el corazòn a fin que comprendaìs y para os desidais a querer el Don de Mi Fiat  Divino.

Tù Jesùs


NOTA; Extraido de los libros de Cielo, dictados por nuestro Señor Jesucristo a su pequeña hija de Su Divina Voluntad Obrante, Luisa Picarreta.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Reencarnación y vida eterna en el diálogo con un escriba


 -Pero Tú, en confidencia, ¿qué piensas de la reencarnación?

-Que es un error. Ya lo he dicho.

-Hay quien sostiene que los vivos se generan de los muertos y los muertos de los vivos, porque lo que es no se destruye.

-Lo eterno, en efecto, no se destruye. Pero, dime, según tu opinión ¿el Creador tiene límites para sí mismo?

-No, Maestro. Pensarlo sería una mengua.-Tú lo has dicho. ¿Puede entonces pensarse que permita que un espíritu se reencarne porque llegado a un cierto

número de espíritus ya no puede haber más?

-No se debería pensar. Pero hay quien lo piensa.

-Y, lo que es peor, hay quien lo piensa en Israel. Este pensamiento de una inmortalidad del espíritu -grande de por sí en

un pagano, aunque unido al error de una inexacta valoración acerca de cómo se produce esta inmortalidad- debería ser perfecto

en un israelita. Sin embargo, en el israelita que lo admite en los términos de la tesis pagana, se transforma en pensamiento

disminuido, rebajado, culpable. No es, como en el pagano, gloria de un pensamiento que muestra ser digno de admiración

por haber tocado casi, por sí mismo, la Verdad, y que, por tanto, da testimonio de la naturaleza compuesta del hombre, por esta

intuición suya de la vida perenne de esa cosa misteriosa que se llama alma y que nos distingue de los animales. Pero es mengua

del pensamiento que, conociendo la divina Sabiduría y al Dios verdadero, viene a ser materialista incluso en una cosa tan

altamente espiritual. El espíritu no transmigra sino del Creador al ser y del ser al Creador, ante el cual se presenta después de la

vida para recibir juicio de vida o de muerte. Esto es una verdad. Y eternamente permanece en el lugar a que es enviado.

-¿No admites el Purgatorio?

-Sí. ¿Por qué lo preguntas?

-Porque dices: "Permanece en el lugar a que es enviado". El Purgatorio es temporal.

-Precisamente por eso, en mi pensamiento lo asimilo a la Vida eterna. El Purgatorio es ya "vida"; mortecina, trabada,

pero de todas formas vital. (El Purgatorio, desconocido en aquel tiempo como vocablo, era conocido como concepto, ya

insinuado en 2 Macabeo 12, 45. Por tanto, la expresión Purgatorio, aquí y en otros lugares puede entenderse como la traducción

de ese concepto en el lenguaje de la Obra Valtortiana) Una vez terminada la estancia temporal en el Purgatorio, el espíritu

conquista la perfecta Vida, la alcanza ya sin límites ni ataduras. Quedarán dos cosas: el Cielo, el Abismo; el Paraíso, el Infierno.

Dos categorías: los bienaventurados, los réprobos. Pero, de los tres reinos que actualmente existen, ningún espíritu volverá a

vestirse jamás de carne hasta la resurrección final, que clausurará para siempre la encarnación de los espíritus en los cuerpos, de

lo inmortal en lo mortal.

-¿De lo eterno, no?

-Eterno es Dios. La eternidad es no tener ni comienzo ni final. Ello es Dios. La inmortalidad es seguir viviendo desde que

se empieza a vivir: así para el espíritu del hombre. He aquí la diferencia».

-Dices: "vida eterna".

-Sí. Desde que uno es creado a la vida, puede, por el espíritu, por la gracia y por la voluntad, conseguir la vida eterna. No

la eternidad. Vida supone comienzo. No se dice "vida de Dios", porque Dios no ha tenido comienzo.

-¿Y Tú?

-Yo viviré porque soy también carne, y al espíritu divino he unido el alma del Cristo en carne de hombre.

-Dios es llamado "el que vive".

-Efectivamente, no conoce muerte. Él es Vida, la Vida inagotable. No vida de Dios, sino Vida; sólo esto. Son matices,

escriba. Pero la Sabiduría y la Verdad se visten de matices.

-¿Hablas así a los gentiles?

-No, así no; no entenderían. (La respuesta de Jesús a esta pregunta puede ayudar a comprender el motivo de ciertas

adaptaciones que las verdades sufren, en la presente Obra, cuando se enseñan a romanos y romanas) A ellos les muestro el Sol.

Pero se lo muestro de la misma forma como se lo mostraría a un niño que hubiera sido ciego e ignorante hasta ese momento y

que milagrosamente hubiera recuperado vista e inteligencia. Así: como astro; sin adentrarme a explicar su composición. Pero

vosotros, los de Israel, ni estáis ciegos ni sois ignorantes; desde hace siglos el dedo de Dios os ha abierto los ojos, os ha

despejado la mente...

-Es verdad, Maestro. Pero a pesar de todo estamos ciegos y somos ignorantes.

-Tales os habéis hecho. Y no queréis el milagro de quien os ama.

-Maestro...

-Es verdad, escriba

domingo, 14 de noviembre de 2021

JESÙS LE HACE VER A LUISA EL ESTADO LAMENTABLE DEL MUNDO

 2-66

Agosto 30, 1899

Jesús le hace ver el estado lamentable del mundo.

(1) Esta mañana mi amado Jesús me ha transportado fuera de mí misma y me ha hecho ver la

decadencia de la religión en los hombres y un preparativo de guerra. Yo le he dicho: “¡Oh Señor, en qué

estado tan lamentable se encuentra el mundo en estos tiempos en cuanto a la religión! Parece que el

mundo no reconoce más a Aquel que ennoblece al hombre y lo hace aspirar a un fin eterno, pero lo que

más hace llorar, es que parte de aquellos mismos que se dicen religiosos, que deberían poner la propia

vida para defender la religión y hacerla resurgir, la ignoran”. Y Jesús, tomando un aspecto afligidísimo

me ha dicho:

(2) “ Hija mía, esta es la causa de que el hombre viva como bestia, porque ha perdido la religión; pero

tiempos más tristes vendrán para el hombre en castigo de la ceguera en la cual él mismo se hasumergido, tanto, que se me oprime el corazón al verlo. Pero la sangre hará revivir esta santa religión,

esta sangre que haré derramar por toda clase de gente, por seglares y religiosos, regará al resto de las

gentes que viven como salvajes, y civilizándolas les restituirá de nuevo su nobleza. He aquí la

necesidad de que la sangre se derrame y que las mismas iglesias queden casi abatidas, para hacer que

regresen de nuevo y existan con su primer brillo y esplendor”.

(3) ¿Pero quién puede decir el desgarro cruel que harán en los tiempos por venir? Lo paso en silencio

porque no lo recuerdo bien y no lo veo tan claro; si el Señor quiere que lo diga me dará más claridad y

entonces tomaré de nuevo la pluma sobre este argumento, por eso, por ahora pongo punto.

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