Ser ignorante no es pecado, pero se puede volver, pues si uno puede salir de ello en lo que concierne al bien eterno y no lo hace, la persona puede morir eternamente. Pues hoy dia la gente se preocupa por no ser ignorante al mundo pero si a las cosas de Dios, y esta ignorancia no la va a justificar Dios el día de su juicio, por eso los Apóstoles decían que era mejor hacerse necios ante las cosas del mundo que pasan, para ser agradable a Dios.
lunes, 15 de agosto de 2022
Santa Misa y Consagración a La Divina Voluntad
Consagración a la Divina Voluntad
In Voluntate Dei! Deo gratias!
Oh Voluntad Divina y adorable, héme aquí ante la inmensidad de tu luz, para que tu eterna bondad me abra las puertas y me haga entrar en ella para formar toda mi vida en tí, Voluntad Divina. Por eso, postrado ante tu luz, yo, el más pequeño entre todas las criaturas, vengo, oh adorable Voluntad, en el pequeño grupo de los hijos de tu Fiat Supremo.
Postrado en mi nada, suplico e imploro que tu luz quiera inundarme y eclipsar todo lo que no te pertenece, de modo que no haga más que mirar, comprender y vivir en tí, Voluntad Divina. Ella será mi vida, el centro de mi inteligencia, la raptora de mi corazón y de todo mi ser. En este corazón no quiero que vuelva a tener vida el querer humano; lo expulsaré de él y formaré el nuevo paraíso de paz, de felicidad y de amor. Con ella seré siempre felíz; tendré una fuerza única y una santidad que todo santifica y todo lleva a Dios.
Aquí postrado invoco la ayuda de la Trinidad Sacrosanta, que me admita a vivir en el recinto de la Divina Voluntad, para que regrese en mí el orden primordial de la creación, el orden en que fue creada la criatura.
Madre Celestial, Reina Soberana del Fiat Divino, tómame de la mano y sumérgeme en la luz del Querer Divino. Tú serás mi guía, mi tierna Madre, y me enseñarás a vivir y a mantenerme en el orden y en el recinto de la Divina Voluntad. Soberana Celestial, a tu Corazón entrego todo mi ser. Tú me darás lecciones de Voluntad Divina y yo estaré atento a escucharte. Extenderás tu manto sobre mí, para que la serpiente infernal no se atreva a penetrar en este sacro edén para seducirme y y hacerme caer en el laberinto del querer humano.
Corazón de mi sumo Bien, Jesús, Tú me darás tus llamas para que me quemen, me consuman y me alimenten, para formar en mí la vida del Supremo Querer.
San José, tú serás mi protector, el custodio de mi corazón, y tendrás las llaves de mi querer en tus manos. Custodiarás mi corazón celosamente y no me lo darás nunca más, para que yo esté seguro de no hacer ninguna salida de la Voluntad de Dios.
Angel mío de la mira, guárdame, defiéndeme, ayúdame en todo, para que mi paraíso crezca florecido y sea el reclamo de todo el mundo a la Voluntad de Dios. Corte Celestial, ven en mi ayuda y yo viviré siempre en la Divina Voluntad.
domingo, 14 de agosto de 2022
Con su respiro Jesús da movimiento y vida a todas las criaturas.
miércoles, 10 de agosto de 2022
EL LADO TONTO DE LAS MASCARILLAS DR. WILFREDO STOKES DAÑO A LA SALUD GR...
domingo, 7 de agosto de 2022
miércoles, 3 de agosto de 2022
"OH, HOMBRE A QUIEN QUIERO A PESAR DE SUS ERRORES"
Esta ebseñanza llena de Verdad, son para aquellos (maria Dominguez y que sostienen lo que creen por creer en engaños y mentiras que les ha infundido el gran seductor durante siglos a varios supuestos ilumniados, del oriente y fueron llevados a occidente por ciegos que dieron su voluntad humana a criaturas sin fundamentos ni verdadera Fe ).
7 de enero de 1944
Dice Jesús:
“¡Oh, hombre a quien quiero a pesar de tus errores, oveja descarriada por la que caminé y por la que vertí
mi Sangre para enseñarte la senda de la Verdad!, lo que voy a dictar es para ti. Es una enseñanza para ti. Es
una luz para ti. No rechaces mi don. No cometas el sacrilegio de pensar que hay otra palabra más justa que
ésta. Ésta es la mía. Es mi voz, que es siempre la misma a través de los siglos, que no cambia, que no se
contradice, que no se renueva a lo largo de los siglos porque es perfecta y el progreso no la toca. Vosotros
podéis renovaros. Yo, no; Yo soy como el primer día en mi doctrina y así es mi naturaleza desde siempre y
para siempre. Yo soy la Palabra de Dios, la Sabiduría del Padre.
En mi verdadero y único Evangelio está escrito: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios
de Jacob. No soy el Dios de los muertos; soy el Dios de los vivos” 1 Abraham vivió sólo una vez. Isaac vivió
sólo una vez. Jacob vivió sólo una vez. Tú vivirás una sola vez, Yo, que soy Dios, me encarné una sola vez y
no volveré a hacerlo, porque también Dios respeta el orden. Y el orden de la vida humana es éste:
Que a la carne se funda el espíritu para hacer que el hombre se asemeje a Dios, que no es carne sino
espíritu, que no es animal sino sobrenatural.
Que cuando para la carne llega la noche y se eclipsa, caiga como un despojo, como una simple
envoltura, en la nada de donde proviene y que el espíritu vuelva a su vida: una vida bienaventurada, si vivió
de verdad; una vida maldita, si pereció porque permitió que le dominara la carne en lugar de hacer que
Dios dominara su espíritu.
Que desde ese más allá, del que inútilmente queréis conocer los límites sin contentaros de creer en su
existencia, el espíritu aguarde temblando de miedo o palpitando de regocijo que la carne resurja y le
recubra en el día postrero de la Tierra para precipitar con ella en el abismo o para penetrar con ella en el
Cielo, donde también la materia será glorificada, porque con ella habéis triunfado al convertirla de enemigo
natural en aliada sobrenatural.
Mas, llegado el momento de mi excelsa reseña, ¿cómo podríais revestiros con una carne para ser
condenados o glorificados con ella, si cada espíritu hubiera poseído muchas carnes? ¿Cuál habría elegido
entre ellas?, ¿la primera o la última?
Si según vuestras teorías, la primera le permitió ascender a la segunda, era ya una carne merecedora del
Cielo, aún más merecedora que las otras, pues la que más cuesta es la primera victoria. Luego cobra impulso
la escalada. Mas, si en el Cielo han de entrar sólo los perfectos ¿cómo podrá entrar la primera? Sería injusto
excluir la primera carne, como lo sería creer que se excluirá la última de esas carnes que vosotros, con
abominable teoría, creéis que puedan cubrir en series ascendentes, vuestro espíritu, que se encarna y se
desencarna para volverse a encarnar como si fuera una prenda que se quita de noche y se pone otra vez por la
mañana.
¿Cómo podríais llamar a los beatos, si éstos ya estuvieran reencarnados? Y a vuestros difuntos, ¿cómo
podríais considerarles vuestros; si en ese momento ya son hijos de otros?
No. El espíritu vive. Una vez creado, ya no se destruye. Vive en la Vida, si en la Tierra vivió la única
vida que se os concede, como un hijo de Dios; vive en la Muerte si vivió su vida terrena como un hijo de
Satanás. Lo que es de Dios, vuelve a Dios por la eternidad. Lo que es de Satanás, vuelve a Satanás por la
eternidad.
No digas: “Esto está mal”. Yo, que soy la Verdad, te digo que es un bien supremo. Aunque vivierais mil
veces os convertiríais en títeres de Satanás y no siempre seríais capaces de salir vivos, aunque heridos, de
tales situaciones. Dado que vivís sólo una vez y que sabéis que en esa vez se juega vuestro destino, si no sois
malditos adoradores de la bestia, obrad al menos con la mínima voluntad que me basta para salvaros.
Quienes, en lugar de esa mínima parte, lo dan todo de sí y viven en mi Ley, son bienaventurados. El Dios
de los vivos les mira desde el Cielo con infinito amor y todo el bien del que aún gozáis en la Tierra lo debéis
a esos santos que a veces despreciáis, pero a quienes los Santos llaman “hermanos”, a quienes los ángeles
acarician y a quienes el Dios Uno y Trino bendice”.
Fuente; Cuaderno de 1943 de Marìa Valtorta
