martes, 18 de noviembre de 2025

¿QUIENES SON GRANDES EN ESTE MUNDO?.....


El mundo llama "grandes" a quienes — con medios casi siempre ilícitos — saben conseguir los mejores puestos y, para hacerlo, hacen del prójimo escabel, y ponen su pie encima y lo aplastan; llama "grandes" a los que saben matar para reinar — matar moral o materialmente — y arrebatan puestos o se enseñorean de las naciones y se enriquecen desangrando a los demás, arrebatándoles la riqueza individual o colectiva. El mundo llama frecuentemente "grandes" a los delincuentes. No. La "grandeza" no está en la delincuencia, está en la bondad, la honradez, el amor, la justicia. ¡Observad qué venenosos frutos — recogidos en su malvado, demoníaco jardín interior — vuestros "grandes" os ofrecen! 


Nota: Jesús dice en los Evangelios como me han sido revelados a María Valtorta, en el capitulo 35.


 

jueves, 13 de noviembre de 2025

Cambiando de rumbo: Mario Joseph, imán musulmán converso


Dice Mario Joseph :

 " ¿Quién me hizo cristiano?, ni los padres, ni las hermanas, ni los Cardenales, ni siquiera el Papa; pero Leyendo el sagrado Corán, me convertïó al Cristianismo"...
 

martes, 7 de noviembre de 2023

No conocemos ni a Jesús ni a Maria


 Libro de C 33-16 Mayo 12, 1934

 Extrema necesidad del abandono en el Querer Divino, virtud de Él. Cómo todos giramos en torno a Dios; sólo la voluntad humana va vagando y es la turbadora de todos.


..Porque tú debes saber que todas las cosas y la misma naturaleza humana toman del movimiento eterno de Dios, de modo que todo gira a su alrededor, toda la Creación, el respiro, el latido, la circulación de la sangre, están bajo el imperio del movimiento eterno, y como todos y todo tienen vida de este movimiento, son inseparables de Dios, y como tienen vida, con una carrera unánime giran en torno al Ente Supremo, así que el respiro, el latido, el movimiento humano, no está en poder de ellos el respirar, latir, moverse, quieran o no quieran, estando bajo el movimiento incesante del Eterno, sienten también ellos el acto incesante del respiro, del latido y del movimiento, se puede decir que hacen vida junto con Dios y con todas las cosas creadas que le giran en torno sin jamás detenerse; sólo la voluntad humana, habiéndola creado con el gran don del libre albedrío para que pudiera decirnos que libremente nos amaba, no obligada como es obligado el respiro a respirar, el corazón a latir y a recibir el movimiento de su Creador, sino por voluntad querida, no forzada, pudiera amarnos y estarse junto con Nosotros para recibir la Vida obrante en nuestro Querer; era el honor y el don más grande que dábamos a la criatura, y ella, ingrata, se aparta de nuestra unión e inseparabilidad, y por lo tanto de la unión de todos y de todo, y por eso se pierde, se degrada, se debilita, pierde la fuerza única, y es la única en toda la Creación que pierde su curso, su puesto de honor, su belleza, su gloria, y va vagando separada de su puesto que tiene en nuestra Voluntad que la llama, la suspira a su puesto de honor, así que todos tienen un puesto, también el respiro y el latido humano, y como todos y todo tienen un puesto, no pierden jamás la vida y su movimiento incesante, ninguno se siente pobre, débil, sino ricos en el movimiento eterno de su Creador. Sólo la voluntad humana, porque no quiere estar en el puesto real de nuestro Querer Divino, es la extraviada y la más pobre de todos, y así como se siente pobre, se siente infeliz, y es la turbadora de la humana familia. Por eso si quieres ser rica, feliz, no desciendas jamás de tu puesto de honor, que es dentro de nuestra Voluntad, entonces tendrás todo en tu poder, fuerza, luz, y también mi misma Voluntad”.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Dios hace las cosas menores para dar el lugar a sus obras mayores.

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Escúchame hija mía, en la Creación nuestra finalidad primaria era el hombre, pero en vez de crear al hombre, primero creamos cielos, soles, mares, tierra, aire, vientos, como habitación dónde poner a este hombre y hacerle encontrar todo lo que era necesario para hacerlo vivir; en la misma creación del hombre primero hicimos el cuerpo y después le infundimos el alma, más preciosa, más noble, y que contiene más valor que el cuerpo; muchas veces es necesario hacer primero las obras menores, para preparar la decencia, el puesto a nuestras obras mayores. ¿Qué maravilla entonces, que al descender del Cielo a la tierra, en nuestra mente divina nuestro fin primario era constituir el reino de nuestra Voluntad en medio a la familia humana? Mucho más que la primera ofensa que nos hizo el hombre fue propiamente dirigida a nuestra Voluntad, por eso con justicia, nuestra primera finalidad debía ser dirigida a afianzar la parte ofendida de nuestra Voluntad y a restituirle su puesto real, y luego venía la Redención; y la Redención vino en modo sobreabundante, con tales excesos de amor de hacer estremecer Cielo y tierra. Pero, ¿por qué primero? Porque debía servir para preparar con decencia, con decoro, con suntuosidad, con el ajuar de mis penas y de mi misma muerte, como reino, como ejército, como habitación y como cortejo para hacer reinar mi Voluntad. Para sanar al hombre se requerían mis penas, para darle la vida se requería mi muerte, sin embargo habría bastado una lágrima mía, un suspiro mío, una sola gota de mi sangre para salvar a todos, porque todo lo que Yo hacía estaba animado por mi Voluntad Suprema. Puedo decir que era Ella en mi Humanidad que corría en todos mis actos, en mis penas más desgarradoras, para buscar al hombre y ponerlo a salvo, ¿cómo entonces se puede negar el primer propósito de un Querer tan santo, tan potente, que abraza todo, y que no hay vida, ni bien sin Él? Por eso es absurdo el sólo pensarlo. Por lo tanto quiero que en todas las cosas la reconozcas como acto primero de todo, así te pondrás en nuestro orden divino, que no hay cosa en que no demos el primado a nuestra Voluntad.


Libro de Cielo, volumen   33-15 Mayo 6, 1934

El alma en gracia es el templo de Dios, pero cuando el alma vive en nuestra Voluntad, Dios se hace templo del alma

 




Ahora, tú debes saber que el alma en gracia es el templo de Dios, pero cuando el alma vive en nuestra Voluntad, Dios se hace templo del alma, y ¡oh! la gran diferencia entre la criatura templo de Dios, y entre Dios templo del alma; el primero es un templo expuesto a los peligros, a los enemigos, sujeto a pasiones, muchas veces nuestro Ente Supremo se encuentra en estos templos como en los templos de piedra, no cuidado, no amado como conviene, y la pequeña lamparita de su amor continuo que debía tener como homenaje a su Dios que reside en ella, sin el aceite puro está apagada, y si jamás sea, cae en pecado grave, nuestro templo se derrumba y queda ocupado por ladrones, nuestros enemigos y suyos, que lo profanan y de él hacen masacre. El segundo templo, es decir Dios templo del alma, no está expuesto a peligros, los enemigos no pueden acercarse, las pasiones pierden la vida, el alma en este nuestro templo divino es como la pequeña hostia que tiene consagrado en ella a su Jesús, la cual con el amor perenne que toma, recibe y se alimenta, forma la lámpara viva que siempre arde, sin que jamás se apague; este nuestro templo ocupa su puesto real, su Querer completo y es nuestra gloria y nuestro triunfo; y la pequeña hostia, ¿qué hace en este nuestro templo? Ruega, ama, vive de Voluntad Divina, suple a mi Humanidad sobre la tierra, toma mi puesto de penas, llama a todo el ejército de nuestras obras para hacernos cortejo, la Creación, la Redención las tiene como suyas y hace de comandante sobre ellas, y ahora nos las pone como ejército alrededor en acto de oración, de adoración, ahora como ejército en acto de amarnos y glorificarnos, pero ella siempre a la cabeza para hacer lo que quiere que hagan nuestras obras, y termina siempre con su estribillo tan agradable a Nosotros: ‘Tu Querer sea conocido, amado y reine y domine en el mundo entero’. Así que todas las ansias, los suspiros, los intereses, las premuras, las plegarias de esta pequeña hostia que vive en nuestro templo divino son: Que nuestro Fiat abrace a todos, haga a un lado todos los males de las criaturas, y con su soplo omnipotente se haga lugar en los corazones de todos para hacerse vida de cada criatura; ¿se puede dar oficio más bello, más santo, más importante, más útil al Cielo y a la tierra, que el de esta pequeña hostia que vive en nuestro templo? Además de esto, nuestro amor, nuestra potencia, hacen todos los desahogos, todas las industrias, todas las estratagemas con quien vive en nuestra Voluntad: Nuestro amor se hace pequeño y se encierra en el alma para formar su Vida, y de ésta quedan sólo los despojos para quedar cubierta; nuestra potencia se hace inmensa cual es, y se forma templo suntuoso para tenerla dentro, al seguro, y gozar de su compañía. Para quien hace nuestra Voluntad ella está siempre ocupada de Nosotros, y Nosotros siempre estamos ocupados de ella, por eso trata de encontrarte siempre en nuestra Voluntad”.


Libro de Cielo, volumen 33;12          11/3/1934


martes, 3 de octubre de 2023

QUISIERA ESTR DENTRO DE CADA ESPIRITU




8 de octubre de 1944

Hechos 17, 27-28.

Dice Jesús

<<En verdad, no estoy lejos de ninguno de vosotros. Basta que me busquéis –y, para encontrarme, ni siquiera es necesario ir a tientas como pobres ciegos- y me encontraréis. ¿Dónde estoy? ¿Dónde está ese Dios eterno? ¿Dónde está ese Señor del cielo y de la tierra, ese Creador de todos los hombres, derivados de aquel Hombre que fue la obra maestra de la creación y que ahora es la

119 Mateo 15, 32; Marcos 8, 1-3.

  La escritora rectifica y añade en el renglón: que luego resulta ser el Padre.

piedra de toque de su bondad? ¿A caso es necesario recorrer montes y valles, navegar por los mares,  enfrentar los desiertos o, simplemente, salir de las casas y de las ciudades, para encontrarle en ciertos lugares especiales? No es así. Es verdad que hay templos e iglesias elevados al nombre y al culto del Dios omnipotente y que en ellos está el sol sin ocaso de la Eucaristía, que convoca a los hombres para inflamarles, para nutrirles, para purificarles, para hacerles una sola cosa con la Carne eucarística, o sea, con mi Amado y Dilecto. Mas, ¿sólo allí tenéis a Dios? No: Dios está en vosotros: regocijado en sus santos, paternal en sus hijos, severo en sus enemigos. Yo estoy en vosotros. Vivo con mi Gracia, torrente de gozo y de paz, fuente de continuos favores, caminando con el único poder de la mirada, que no puede rehuirse y que es palabra y trueno de recriminación (en caso de que no basten mi palabra y el centelleo de mi mirada para incitar la conciencia a su deber) y estoy en el espíritu de cada hombree. Estoy Yo, que soy el Rey y Creador del hombre. Quisiera estar dentro de cada espíritu. Estoy en el de los justos como está la Sagrada forma en el ostensorio. En cambio, estoy como Ostensorio que resplandece en lo alto pidiendo adoración, sobre los fieles de temerosa voluntad. Estoy entre relámpagos y truenos y airado resentimiento en lo alto de mi Gloria y les digo a los rebeldes: “No vayáis más allá de los límites de vuestro mal; retroceded, purificaos, tomad la senda de la santidad si no queréis que os haga morir”. Mas, para buscarme, no es necesario ir a tientas. Yo estoy junto a vosotros y vosotros vivís, os movéis y estáis siempre en el ámbito de mi luz. ¡Ay de los que llevan la contaminación de almas pecaminosas dentro de los límites santos! Con la palabra divina, que no miente, Ya os digo que seré benigno con quien, aun ignorando al Dios verdadero, lo sirven igualmente según su instinto espiritual al servir a la bondad y a la moral. Mas mi juicio será muy diferente hacia los que, aun conociendo mi Nombre y mi Ley, destronan a Dios para dejar lugar a vicios e idolatrías. Los primeros sirven al “Dios ignoto”121. Los segundos abandonan la mansión y la milicia del Dios conocido parta servir a infinitos dioses, a ídolos de muchos nombres y de un solo resultado: la ruina. Y el Hijo, que murió para que todos amaran al Dios verdadero; el Hijo, que fue elegido por el Padre como Juez así como fue designado como Hostia del mundo, ¿puede ser magnánimo hacia los que, con obstinada maldad, permanecieron en sus idolatrías? ¿Acaso al crearos, os negué algo que puede justificar vuestra necedad? No, os di inteligencia y voluntad y habrían sido suficientes, porque os las di como Dios, es decir, aptas para manteneros en el bien. Y no me limité solamente a ellas. Os di también sabiduría y doctrina. Se ha dicho todo lo que el hombre debe hacer para ser mi hijo. El que no lo hace, es porque no quiere serlo. Por lo tanto, no debe murmurar si Dios es para con él severo como un juez indignado, en lugar de ser amoroso como un padre hacia sus hijos>>.