«... En esto veo que me amáis también vosotros los de Cafarnaúm, que me habéis seguido dejando negocios y comodidades con tal de oír la palabra que os adoctrina. Sé también que ello, más que el hecho de dejar de lado esos negocios - con el consiguiente perjuicio a vuestra bolsa - os acarrea burlas e incluso menoscabo social. Sé que Simón, Elí, Urías y Joaquín se muestran contrarios a mí; hoy contrarios, mañana enemigos. Y os digo - porque no engaño a nadie, ni quiero engañaros a vosotros, mis fieles amigos - que, para perjudicarme, para proporcionarme dolor, para vencerme aislándome, ellos, los poderosos de Cafarnaúm, usarán todos los medios... Tanto insinuaciones como amenazas, tanto el escarnio como la calumnia. Todo usará el Enemigo común para arrancar almas a Cristo convirtiéndolas en presa propia. Os digo: Quien persevere se salvará; mas os digo también: Quien ame más la vida y el bienestar que la salud eterna es libre de marcharse, de dejarme, de ocuparse de la pequeña vida y del transitorio bienestar. Yo no retengo a nadie. E1 hombre es un ser libre. Yo he venido a liberar aún más al hombre. Liberarlo del pecado - para el espíritu - y de las cadenas: una religión deformada, opresiva, que no hace sino sofocar bajo ríos de cláusulas, de palabras, de preceptos, la verdadera palabra de Dios, limpia, concisa, luminosa, fácil, santa, perfecta. Mi venida es criba de las conciencias. Yo recojo mi trigo en la era y lo trillo con la doctrina de sacrificio y lo cierno con el cernedor de su propia voluntad. La cascarilla, el sorgo, la veza, la cizaña, volarán ligeros e inútiles, para caer pesados y nocivos y ser alimento de volátiles; en mi granero no entrará sino el trigo selecto, puro, consistente, bueno. El trigo son los santos. Desde hace siglos existe un duelo entre el Eterno y Satanás. Satanás, enorgullecido por su primera victoria sobre el hombre, le dijo a Dios: "Tus criaturas serán mías para siempre. Ni siquiera el castigo, ni la Ley que quieres darles, nada, las hará capaces de ganarse el Cielo, y esta Morada tuya, de la cual me expulsaste (a mí, que soy el único inteligente entre los seres creados por ti), esta Morada, se te quedará vacía, inútil, triste como todas las cosas inútiles". Y el Eterno respondió al Maldito: "Podrás esto mientras tu veneno, solo, reine en el hombre. Pero Yo mandaré a mi Verbo y su palabra neutralizará tu veneno, sanará los corazones, los curará de la demencia con que los has manchado o convertido en diablos, y volverán a Mí. Como ovejas que, descarriadas, vuelven a encontrar al pastor, volverán a mi Redil, Y el Cielo será poblado: para ellos lo he hecho. Rechinarán tus horribles dientes de impotente rabia, allí, en tu hórrido reino, prisionero y maldito; sobre ti los ángeles volcarán la piedra de Dios y la sellarán. Tinieblas y odio os acompañarán a ti y a los tuyos; los míos tendrán, sin embargo, luz y amor, canto y beatitud, libertad infinita, eterna, sublime". Satanás, con risotada burlesca juró: `Juro por mi Gehena que vendré cuando llegue la hora. Omnipresente estaré junto a los evangelizados, y veremos si eres Tú el vencedor o lo soy yo". Sí, para cribaros, Satanás os insidia y Yo os rodeo. Los contendientes somos dos: Yo y él; vosotros estáis en el medio. El duelo del Amor y el Odio, de la Sabiduría y la Ignorancia, de la Bondad y el Mal, está sobre vosotros y en torno a vosotros. Yo soy suficiente para repeler los malvados golpes dirigidos a vosotros. Me coloco en medio entre el arma satánica y vuestro ser y acepto ser herido en lugar de vosotros, porque os amo. Pero, en vuestro interior, vosotros debéis repeler, con vuestra voluntad, los golpes, corriendo hacia mí, poniéndoos en mi Camino, que es Verdad y Vida. Quien no anhela el Cielo no lo tendrá. Quien no es apto para ser discípulo del Cristo será como cascarilla ligera que el viento del mundo se llevará consigo. Los enemigos del Cristo son semilla nociva que renacerá en el reino satánico.
Ser ignorante no es pecado, pero se puede volver, pues si uno puede salir de ello en lo que concierne al bien eterno y no lo hace, la persona puede morir eternamente. Pues hoy dia la gente se preocupa por no ser ignorante al mundo pero si a las cosas de Dios, y esta ignorancia no la va a justificar Dios el día de su juicio, por eso los Apóstoles decían que era mejor hacerse necios ante las cosas del mundo que pasan, para ser agradable a Dios.
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