sábado, 24 de diciembre de 2022

Jesus se la lleva al cielo y la suspende como victima, a fin de que los pueblos hagan lo que quieran”.

 4-154

Noviembre 22, 1902

Corre peligro de morir, la obediencia se opone.


(1) El día 22 de noviembre continuaba sintiéndome mal, y de nuevo el bendito Jesús ha venido y

me ha dicho:

(2) “ Amada mía, ¿te quieres venir?”

(3) Y yo: “Sí, no me dejes más sobre esta tierra”.(4) Y Él: “Sí, te quiero contentar esta vez”.

(5) Y mientras esto decía me he sentido cerrar el estómago y la garganta, de modo que ya no

entraba nada, apenas podía respirar, sintiéndome sofocar. Después he visto que Jesús bendito

llamaba a los ángeles y les decía: “Ahora que la víctima se viene, suspendan las fuerzas, a fin de

que los pueblos hagan lo que quieran”.

(6) Y yo: “Señor, ¿quiénes son ellos?”

(7) Y Él: “Son los ángeles que custodian las ciudades, hasta en tanto que las ciudades son

asistidas por la fuerza de la protección divina comunicada a los ángeles, no pueden hacer nada,

cuando esta protección les es quitada por las graves culpas que cometen, dejándolas en poder de

ellos mismos, pueden hacer revoluciones y cualquier tipo de mal”.

(8) Entonces yo me sentía plácida y viéndome sola con mi amado Jesús y abandonada por todas

las criaturas, de corazón le agradecía al Señor y le pedía que se dignara no dejar que viniera

nadie a darme molestia. Mientras estaba en esta situación, ha venido mi hermana y viéndome mal

ha mandado a llamar al confesor, el cual por camino de obediencia ha logrado hacerme abrir un

poco la garganta y se fue dándome la obediencia de no morir. Pobre quien tiene que vérselas con

las criaturas, porque no conociendo a fondo todas las penas y desgarros de una pobre alma,

agregan a las penas mayores dolores, y es más fácil obtener compasión de Dios, ayuda y

consuelo, que de las criaturas, es más, parece que atizan mayormente. Pero sea siempre bendito

el Señor que todo dispone para su gloria y para el bien de las almas.

+ + + +

Nota y reflexiòn;

Dios al quitar la protección de los ángeles que están en las ciudades, los hombres pueden hacer lo que quieran. Y eso se traduce en leyes contra vida, el aborto, la adopción de hijos a homosexuales, leyes de eutanasia, decretar plandemias, disponer que los poderosos a través de los gobiernos y los medios de comunicación , coaccionando a los pueblos les impongan su voluntad nefasta con su ciencia nefasta, y perseguir a los que dicen o piensan lo contrario, censurando y persiguiendo. 

Y así se arman las revoluciones y las guerras, que siempre han existido por su soberbia, que son los castigos de Dios, osea una corrección divina por eligir lo que se quiere y se han situado en Su Justicia; y su negación de conocer la Verdad que es una sola, no dos y ocho mil millones. y la Verdad Soy Yo dijo Jesucristo, y si quieren conocer la Verdad, deben de leerme a Mi y serán libres y vivirán eternamente felices, desde aquí en la tierra, aprendiendo a conocer Mi voluntad y Mi Querer. Al cielo nada entra de de humano, porque en el cielo solo entra lo Divino.


lunes, 12 de diciembre de 2022

NO CONOCEMOS A JESUCRISTO NI A NUESTRA MADRE ESPIRITUAL, MARIA LA REINA DE LA DIVINA VOLUNTAD

                                                      3 de diciembre

Zacarías 3.

Dice Jesús:

«Yo soy Quien ha vencido a Satanás.

Me ha producido molestias infinitas desde que llegué al mundo, desencadenando contra

mí el odio del poder ciego y ávido que siempre teme que alguien le quite sus bienes de

usura, arremetiendo contra mí a la clase dirigente que carecía de méritos y que se sentía

reprochada por los míos. También mi palabra era reproche. Pero cuando aún no hablaba ya

hería, porque la santidad es censura para los indignos. Me suscitó enemigos y traidores y

empujó a la duda a mis discípulos y amigos. Me circundó en el desierto, me aplastó con sus

terrores en el Getsemaní. Y no satisfecho, todavía me roba continuamente seduciendo el

corazón de los hombres.

La batalla entre él y Yo no finalizará hasta que el Hombre sea juzgado en todos sus

congéneres. Y la victoria final será mía y eterna. Entonces la Bestia infernal, siempre vencida

y cada vez más feroz por ser vencida, me odia con odio infinito y revuelve la Tierra para herir

mi Corazón. Pero Yo soy el Vencedor de Satanás. Allí donde él ensucia, Yo paso con el

fuego del amor para limpiar. Y si no hubiese continuado mi obra de Maestro y Redentor con

mi paciencia inagotable, ya seríais todos demonios.

He obedecido al deseo del Padre para limpiaros del mayor pecado. El mayor pecado era

desobediencia al mandato de Dios. De ahí había venido la sed de poder, soberbia y

concupiscencia. Las tres Furias que os tienen siempre en su poder cuando no las sabéis

aniquilar con una vida vivida en Dios. Yo he reparado con mi obediencia la desobediencia

inicial.

Para limpiaros de los demás pecados he tomado sobre Mí las miserables vestiduras de

328iniquidad que eran vuestras vestiduras y, para quitarles la iniquidad de toda la estirpe del

hombre, las he empapado con mi Sangre y las he limpiado con ella.

Después ha venido la gloria. Pero antes fue el dolor. Después ha venido el derecho a

juzgar. Pero antes fue el deber de expiar. Después fui hecho fundador del nuevo Templo en

el que está la fuente santísima del Espíritu de siete formas. Pero antes tuve que ser Yo la

Víctima inmolada para purificar la casa de Dios.

Y ¿qué pensáis, vosotros sacerdotes a quienes pesa el leve yugo de la observancia de

vuestro deber? ¿Que me resultó fácil ser Sacerdote? ¿Y quien de entre vosotros, por mucho

que le opriman los afanes, es oprimido por tormentos semejantes a los míos? Pero estas

almas que os confío ¿sabéis que son la parte que me he procurado con mi morir? No hagáis

que se pierdan. Arrancadlas a Satanás a costa de vuestra vida como Yo las arranqué con el

precio de la mía.

Para aprender sólo tenéis que estudiarme a Mí. No es necesario ser eruditos. Sed sólo

buscadores de Dios, y Dios, Yo, os iluminaré»


Fuente; Cuaderno del año 1943, de los Evangelios segun me han sido revelados por Marìa Valtorta.

domingo, 11 de diciembre de 2022

La Segunda Venida de Jesucristo, vendrà en corazones dispuestos a vivir Su Vida dàndole la suya. Intercambio de vidas. La Cruz monedas para el Cielo

                                                            2 de diciembre

Ageo 1 Y 2.

Dice Jesús:

«Siempre, cuando el hombre se ha separado de Dios y de lo sobrenatural para dedicarse

a su yo y a las cosas naturales, ha disminuido para sí mismo la felicidad de poseer también

lo natural.

El primero que muere es el gozo sobrenatural, esa seguridad y esa paz que nos hace

fuertes en las vicisitudes de la vida, porque el hombre no se siente solo, aunque esté en un

desierto, aunque sobreviva en un país destruido, porque siente sobre sí y a su alrededor el

amor de un Padre y la presencia de fuerzas inmateriales pero sensibles para sus sentidos

espirituales. ¡Bienaventurados quienes están en este gozo! Ésos poseen las riquezas

eternas.

El segundo que perece es el bienestar natural. No miréis con ojos de envidia a quien,

aunque viviente en oprobio a Dios, os parezca que tenga su plato lleno. No sabéis cuales y

cuantas otras cosas falten en su casa, ni cuanto le durará lleno ese plato.

En todo caso sabed que, cuanto más crece el bienestar actual

para el rebelde ante Dios, tanto más aumenta el rigor de su más allá. Los Epulones no

estarán en el seno de Abraham, sino los Lázaros que tienen el corazón rico de obras santas

y de obediencia a la santa Voluntad.

Los rebeldes, y también los que no se acuerdan del Señor, viven afanándose en aumentar

bolsa y granero, casas y poderes, cargos y honores. ¡Oh ilusos infelices, que cuanto más se

fatigan para saciarse más les roe el germen del pecado, como hace un roedor en un saco de

trigo que va siempre menguando aunque vuelva a llenarse, porque el castigo de Dios está

sobre su obra!

¿ Qué tenéis hoy que habéis convertido el presente, que muere, en finalidad de vuestro

vivir y ya no tenéis los ojos del espíritu para ver a Dios ni el latido del espíritu para pensar en

Dios? ¿Han triunfado vuestras empresas? ¿Han aumentado vuestras riquezas? ¿Ha crecido

vuestra felicidad? No. Éstas, como la llamarada de un henil, han tenido un rápido flamear que

sedujo a los simples (no de espíritu) pero que duró lo que dura un fuego de paja y pereció

dejando un poco de ceniza que el viento dispersaba y volvía amarga para el paladar y hostil

a la vista. Vuestro aparente triunfo se os deshace en derrota y dolor y os ha envuelto a

vosotros y a quienes habéis seducido.

Volved a Dios. Lo digo una vez más. Sobre los intereses particulares, e incluso nacionales,

hay un interés más elevado: el de Dios. y éste debería tener preferencia siempre. Si ocurriera

así, no caeríais en los errores y en los delitos, sean individuales o nacionales, en los que

caéis, porque el interés de Dios no está hecho de cosas malvadas sino santas. Y donde está

324 la santidad no hay error y delito.

Y no sólo esto, sino que obrando así como hacéis, empujáis a Dios a castigaros en

vuestros campos, en vuestros rebaños, dándoos hambre y sequía, e impedís que desde los

Cielos se efunda un rocío mucho más vivificador que el rocío de la noche que cubre de

perlas los brotes de los campos y hace crecer las mieses y el heno. Vosotros impedís que se

os dé el rocío de la gracia en los corazones. Cristo no puede obrar en vosotros.

Es inútil decir: "Que los cielos envíen al Justo a la tierra". Él ya descendió una vez, pero

vosotros habéis permanecido, y os habéis vuelto cada vez más, tierras estériles y áridos

adoquines. Estáis cerrados en vuestros espíritus ceñidos por carne y sangre, matados por la

carne y la sangre, y el Salvador no puede entrar para salvaros.

Y sin embargo vendré. Vendré incansablemente a tocar, individualmente, a las puertas de

los corazones, y donde encuentre quien me abre entraré para convertirlo en morada de paz.

Vendré, porque aún soy el Deseado por los justos de la Tierra y por los santos de la Tierra,

vendré para asumir mi Reino para mi segunda venida y para mi triunfo final.

Atraeré hacia Mí al mundo de los vivientes en el espíritu y en Mí convergerán razas y

naciones para ver mi gloria que se corona con una cruz. Fluirá la Paz, porque soy el Señor

de la paz, fluirá como un río de leche sobre el mundo para volverlo virgen con el candor tras

tanta sangre que, desde todos los continentes, grita a Dios su dolor de haber sido extraída de

las venas por mano de los hermanos.

He lavado con mi Sangre la sangre de esta Tierra, desde Abel hasta el día de mi muerte.

Pero después, el delito del odio humano, que es furor satánico, ha ensuciado de nuevo la

Tierra, y no hay terrón de vuestro planeta que no haya conocido el sabor de la sangre. Desde

estos terrones empapados de sangre humana sube una miasma que os hace cada vez más

feroces. Sólo mi poder puede purificar lo que os rodea y cuanto tenéis en vuestro interior. Y

cuando llegue la hora vendré para limpiaros del odio humano a vosotros y a la Tierra, para

que con sus vivientes sea presentable a Dios.

La última lucha será de odio puramente satánico y entonces sólo odiarán Satanás y sus

hijos. Ahora odiáis todos. Incluso los santos de entre vosotros odian, más o menos, al

enemigo y al vecino. Y esto agiliza las obras de Satanás y obstaculiza las obras de Dios en

los individuos o en las naciones.

No tengáis movimiento de rencor o de desprecio, vosotros que sois los más queridos para

Mí, al menos vosotros. He muerto por todos, recordadlo. Italianos, franceses, ingleses,

españoles, alemanes o rumanos, están igualmente teñidos por mi Sangre. Con mi Sangre os

he unido a todos al cepo de la Vid divina. Entonces ¿por qué odiaros? Ni las divisiones de

raza, ni las divisiones de cultos justifican vuestro rencor.

Sólo Yo soy el juez. Quien se enfurece con un semejante en nombre de la Fe o de la

Patria es contrario a la Caridad y por ello a Dios. No maldeciré a los enviados a combatir

porque he enseñado la obediencia a la autoridad. Pero mi anatema ya está pronunciado, y

colmará de estruendo el firmamento en el día del Juicio, por aquellos que, bajo un fingido

manto de patriotismo y de defensa de la Fe, se arrogan el derecho de saquear y asesinar

para servirse a sí mismos.

No agitéis un estandarte en el que no creéis. No pronunciéis defensa de lo que

despreciáis en el corazón. No digáis: "Soy el defensor de Dios y de la Patria, de la causa de

Dios y de la Patria". Mentís. Vosotros sois los primeros que atentáis a ésta ya Aquél y que

perjudicáis no a Dios, superior a vuestros atentados, sino a la Patria. Comenzad a defender a

Dios en vosotros y a la Patria en vosotros, y no cambiéis la Fe y la Patria por un plato de

lentejas o por treinta malditas monedas.

Destructores y mentirosos. Adúlteros de la Fe y de la Patria. Escarnecedores de la

325 doctrina y de vuestra mente, porque decís una cosa y hacéis otra, porque sabéis que lo que

hacéis está mal, y de todas formas lo hacéis, porque adherís a una idea o a la Fe y después

la traicionáis por un amor bajo, porque os mentís a vosotros y a los demás, porque destruís

lo que otros han cultivado para dároslo en herencia.

¡Oh crueles, que también destruís la obra de Dios y matáis el templo de vuestro cuerpo,

en el que hay un alma muerta, y el templo de Dios, porque en las iglesias son muy escasos

los fieles y los ministros "vivos"!

¿Para qué sirven vuestros ritos hechos con el alma muerta? ¿No recordáis que a Dios se

le ofrendan hostias vivas, perfectas y primeras? ¿Y vosotros le ofrendáis los restos, los

estropeados, los muertos? Muertos porque matáis lo que tocáis con el alma muerta,

estropeados porque deformáis lo que dais a Dios con el alma enferma, restos porque le

reserváis a Él lo que os queda después de haberos enriquecido para vuestro gozar.

Volved a Dios. Volved a Cristo. Sacerdotes, volved para convertiros en "sacerdotes".

Necesitáis su consagración, el óleo que destila del Sacerdote eterno. Sois demasiados los

que habéis quedado reducidos a lámparas carentes de aceite, y los fieles se pierden porque

no tienen luz en las tinieblas. Llevadle a ellos la Luz. Yo soy la Luz del mundo. Pero no

podéis llevarme si no me tenéis en vosotros.

Y no maltratéis a mi portavoz si os dice esto. Bendecidlo en cambio, porque os hace

conocer la verdad y os da la manera de miraros entre las llagas del alma y quitaros tanto

polvo que os la ensucia. Si la verdad es amarga y os disgusta, pensad que si se os dice es

por vuestra culpa. Esta verdad no había que merecerla. Era mejor. Pero dado que la habéis

merecido, no os soliviantéis con mi portavoz que os la dice con lágrimas. Que si Yo le he

elegido para hacer esto, es porque le amo y veo en su espíritu una morada en la que soy

siempre bien recibido con el respeto del súbdito al Rey y con la sencillez del niño hacia el

padre.

Yo lo he dicho: "Quien me ama hace las mismas obras que Yo hago". Porque Yo vivo en

mis amantes, víctimas que se aniquilan en el amor hasta morir, y en ellos obro las maravillas

de mi poder».

Inmediatamente después a mí. Dice Jesús:

«Te he tomado como a un niño pequeño y te he puesto en medio de ellos porque Dios

tiene preferencia en hablar a los niños. Niños de años o niños de espíritu, porque en ellos

hay sencillez y pureza para acoger las revelaciones de Dios.

Pero el día en que tú quisieras hacerte "grande" y semejante a ellos, Yo dejaría de llevarte

de la mano e instruirte. Los adultos no necesitan ser conducidos, a no ser que sean ciegos,

ni instruidos, porque "saben" y se jactan de ello.

¿Qué saben? Dice el Predilecto que amo y que te ama como tú le amas, su pequeña

hermana, que si se escribieran todos los prodigios realizados por Cristo la tierra no bastaría

para contener los volúmenes. Si es grande la hipérbole, no es menos cierto que si, desde

que vine al mundo hasta ahora y desde ahora hasta el fin del mundo, se tuvieran que escribir

los prodigios que realizo, los libros serían tan numerosos como las estrellas en el cielo, y

también es cierto que lo que saben quienes creen saberlo todo es un puño de arena

comparado con la arena de la orilla.

Las luces de Dios no están agotadas y son inagotables, y no hay ni una inútil o inexacta.

Por eso quienes "saben" son semianalfabetos, de los que no puedo ser Maestro, porque en

su necia soberbia creen que no necesitan un maestro y se permiten juzgar la obra de Dios

que toma a un niño para instruir a los sabios.

Si te fastidian con sus farisaicas críticas y reprobaciones, responde con mi respuesta:

326"¿No sabéis que debo ocuparme de los intereses de mi Padre?" y no te turbes.

Antes estabas en mis brazos. Ahora te tienen también el Padre y la Madre. Estás más

segura que un niño en el seno de la madre y que un pajarillo bajo el ala materna. Pero

permanece "pequeña". Siempre tendrás nuestra leche para tu nutrición.

Y los ciegos de buena voluntad, poniendo su mano en tu manita, lo que no humilla porque

la ayuda de un niño nunca humilla, podrán tener guía en el camino de la Vida.

Ve en paz, descansa. Te bendigo».

He escrito este primer fragmento desde la 1 hasta las 2 de la mañana. Después me había

recostado para descansar. Pero pasados pocos minutos Jesús ha vuelto a hablar. Le

confieso que me resistía a salir de entre las mantas ahora que comenzaba a calentarme.

Pero fue talla insistencia que me decidí y, helándome de nuevo, he escrito el segundo

dictado, dedicado a mí.

Ahora son las 10 de la mañana y abriendo el periódico veo el decreto sobre los hebreos.

¿No le parece que tenga que ver con la página 6! y 7! del dictado del 2? (He puesto una

señal roja en el texto que me parece que sea la respuesta divina a este decreto humano) 200 .

Habrá notado que ayer era feliz... La voz de María me cantaba en el corazón y me

colmaba de beatitud. Habría querido comunicarle inmediatamente esta alegría. Pero no

podía. Sin embargo creo que mirándome usted ha debido entender que me encontraba in-

mersa en un gozo nuevo.

¡Verdaderamente el Señor es demasiado bueno conmigo!

Dice María:

«No debes entristecerte demasiado pensando en cuando me amabas poco. No eres la

única. Pero yo soy la Madre y entiendo y perdono. Son las lagunas de los que aún son

imperfectos. No les amo menos aunque sea poco amada. Me basta con que al menos améis

a mi Hijo, y tú le amabas mucho cuando todavía me amabas poco.

En mi vida de Madre de Dios te hago observar un hecho que pasa desapercibido para

muchos y que también es un índice seguro de las futuras relaciones de los redimidos de mi

Jesús conmigo.

Cuando los pastores vinieron a la gruta, sólo tuvieron ojos y expresiones de amor para mi

Niño. José y yo éramos figuras secundarias para ellos. Depusieron sus dones y sus ternuras

a los pies del humilde lecho donde Él dormía, cuando no lo hacía sobre mi seno. Ni tampoco

yo me lamentaba de que no se me alabara como a la planta que había dado al mundo la Flor

del Cielo. Me bastaba con que amasen a mi Criatura y que la amasen tanto. ¡Habrían sido

tantos los que después la odiarían!

De los presentes en el rito siempre nuevo de una presentación en el Templo, ninguno tuvo

un gesto hacia mí. Miraban a mi Tesoro y le alababan por su belleza sobrehumana. Pero a

su Madre no le daban más que alabanzas humanas. Sólo los santos reconocieron lo que era,

e Isabel, Simeón y Ana vieron en mí a la Madre del Salvador, dándome con este

reconocimiento la alabanza más sublime. Los primeros eran "buenos", éstos tres "santos".

El Espíritu Santo obra en el corazón de los redimidos y les da luces de conocimiento

sobrenatural. El Espíritu Santo ilumina el corazón de los santos para hacerles verme. Verme

en la luz de Dios quiere decir amarme en verdad. Mi Hijo santísimo obra por su parte para

atraeros a su amor. Yo os amo y espero orando por vosotros.

Soy la Virgen de la espera. Desde la más tierna edad he esperado al Esperado de las

200

En el cuaderno autógrafo no encontramos alguna «señal roja», por eso la escritora podría haberla hecho sobre una de las copias

mecanografiadas

327 gentes. Soy la Corredentora que espera la hora de morir al pie de la Cruz para daros la Vida.

Soy la Madre que espera vuestro verdadero amor, no el culto superficial que se limita a

muchas palabras. Orar no significa decir muchas oraciones. Quiere decir amar. Quiere decir

hacer hablar al propio corazón.

Yo soy la Silenciosa. Nueva Eva, os enseño el silencio. Con el hablar entró en Eva la

Seducción. Con mi callar entró en el mundo la Redención. Aprended de mí la virtud del

silencio, porque en el silencio interior el corazón habla a Dios y Dios al corazón. Mi silencio

no era el silencio inerte de un alma muerta. Al contrario, era obrar activísimo en lo espiritual.

Cuando mi Niño estuvo en mis brazos, yo, por El que no sabía hablar porque no era más

que un pequeño que sólo sabía dar vagidos -mi Hijo Dios, la Voz del Padre, la Palabra del

Padre habiéndose, por amor, anientado en un niño que vage con voz de corderito- yo he

pronunciado por Él la ofrenda al Padre. El primer "Pater noster" lo he dicho yo en la fría gruta

de Belén manteniendo alzado entre los brazos a mi Cordero venido al mundo para ser

matado y para dar vida a los muertos en el alma. El "Fiat voluntas tua" lo he dicho yo,

llorando; la primera. ¿Y sabes qué quiere decir para la Madre estas palabras al Eterno?

Ahora, cuando veo que por amor a mi Hijo una criatura cumple la Voluntad divina, que

sobre todo es voluntad de amor, anulo su deuda hacia mí y aumento mi amor por ella.

Después Jesús me la trae. Dejo a mi Jesús el cuidado de hacerme amar. Donde está Él está

también el Espíritu de Dios. Y donde está el Espíritu hay Ciencia y Luz. Por tanto es

inevitable que os instruyáis también en el amor hacia mí.

Cuando después llegáis a amarme, en verdad, entonces yo vengo. y mi venida siempre es

alegría y salvación».


Fuente: Cuaderno del año 1943 de Marìa Valtorta.

Jesucristo le dijo al padre Michellini; Estos Evangelios seràn para Mi Iglesia regenerada.....

martes, 29 de noviembre de 2022

NO CONOCEMOS A JESUS- SU NACIMIENTO ES UNIVERSAL-



31-21
Diciembre 25, 1932
El nacimiento del Niñito Jesús fue universal, nació en todo y en
cada uno. Para tenernos seguros vino a cubrirnos con la
vestidura de su Humanidad. Ejemplo del sol.

(1) Mi abandono en el Fiat continúa, y siendo hoy el día de la Santa Navidad he pasado toda la noche
sin ver a mi celestial niño, y sentía un quebranto en el corazón sin Aquél que forma mi vida y mi todo.
¡Ah! vivir sin Él es vivir como si no se tuviese vida, torturada, sin fuerza, sin apoyos, lo que forma la más
terrible de las muertes para la pobre y pequeña alma mía, y entre las ansias y el temor, rogaba al
Querer Supremo que me develara a Aquél que me amaba y que formaba mi duro martirio. Mientras tanto, mi mente ha quedado como raptada por una luz inmensa que llenaba Cielos y tierra, y ¡oh!
maravilla, veía al pequeño niño divino renacido en cada cosa creada, en cada corazón, en todo, el
pequeño niñito Jesús multiplicado, bilocado, renacido en modo infinito, en todo y en cada uno, así que
todos tenían el bien de sentir nacido en ellos al celestial niño. ¡Oh! cómo era bello verlo pequeño,
pequeño en el sol, en las estrellas, en todos los elementos, en todas las criaturas, que todos alababan y
tenían el gran honor, el bien inmenso de tenerlo renacido en cada uno, y de poseer como propia la
dulce prenda del niñito Jesús. Ahora, entre la maravilla y el estupor veía que también en mí había
nacido Aquél que con tantos suspiros y ansias buscaba, y me lo estrechaba fuertemente entre mis
brazos, y Él me dejaba hacer, es más, gozaba de que hiciera eso, y todo ternura me ha dicho:
(2) “ Hija mía, ámame, ámame, he nacido para amar y para ser amado, y para obrar como Dios mi
nacimiento es universal, no habría obrado como Dios si no hubiese renacido en modo universal, de
modo que todos pueden decir con los hechos: ‘El Celestial niño ha nacido para mí, es mío, y es tan
verdadero que ya lo poseo’. Mi amor quedaría obstaculizado si no hubiese podido renacer en todos, mi
potencia limitada, mi inmensidad restringida si no fuese universal mi nacimiento, y no es maravilla,
conforme mi Divinidad llenaba Cielos y tierra, así incorporándose en mi pequeña Humanidad, la
multiplicaba y bilocaba de modo que me hacía renacer en todos y en cada uno. Son nuestros modos
divinos e infinitos que tenemos, que todos deben tomar el bien que hacemos, y ser preñados de
nuestras obras. Mucho más, que Yo bajado del Cielo a la tierra quise tomar carne humana para
glorificar completamente la gloria del Padre Celestial, para suplir a todo lo que el hombre no había
hecho, he aquí por qué quiso renacer mi pequeña Humanidad aun en las cosas creadas, porque el
hombre no nos había dado la gloria, la correspondencia del amor por el que habíamos creado un cielo,
un sol y tantas otras cosas, y mi Humanidad renaciendo en ellas glorificaba a mi Padre Celestial
completamente por toda la obra de la Creación. El hombre con rechazar mi Divina Voluntad se había
vuelto impotente para todo, y Yo venía para ser su salvador, reparador, glorificador, defensor, y lo
cubría dentro de la vestidura de mi Humanidad, para tenerlo seguro, y en cada cosa responder Yo por él
a mi Padre Celestial. Era tanto mi amor, que mi Divinidad para dar un desahogo a mi amor, me llevaba
a nacer en cada corazón y en todas las cosas, tan es verdad, que los primeros en reconocerme y en
alabarme fueron las cosas creadas, porque sintiendo mi nacimiento en ellas exultaron de alegría y me
hicieron fiesta, ¿pero sabes tú quiénes son aquellos que me hacen fiesta al nacer en sus corazones?
Aquellos que poseen mi Divina Voluntad, éstos advierten pronto que Yo he nacido en sus corazones, y
me hacen fiesta perenne, en cambio los demás me hacen llorar, me causan dolor, y con el pecado me
preparan el cuchillo para herirme o para matarme”.
(3) Después de esto he quedado toda sumergida en su amor, la escena conmovedora del nacimiento
del celestial niño, tanto universal como en cada uno, me hacía comprender quién sabe cuántas cosas,
pero creo que sea mejor pasarlas en silencio, porque no sabiéndolas decir bien podría decir disparates.
Ahora, a fin de hacer la fiesta al celestial niño me abandonaba toda en la Divina Voluntad, y Él,
regresando de nuevo, era tan gracioso, con una belleza tan especial, que no se encuentra otra
semejante, y todo amor, encerrándose en mi corazón como lugar de su nacimiento, repetía en mí sus
llantos infantiles, los gemidos amorosos, sus repetidos sollozos. ¡Oh! cómo era conmovedor el verlo
ahora llorar, ahora sollozar, ahora gemir, y hacía el primer ingreso de renacimiento en cada uno y en
todo, con las armas de sus lágrimas, con las estratagemas de sus sollozos, con las oraciones de sus
gemidos, con esto se hacía raptor y a base de raptar con la fuerza de un Dios que poseía, entraba en
los corazones para formar su nuevo renacimiento. ¡Oh Cielos! inclínense y junto conmigo amen y
adoren al celestial niño. Pero mientras mi mente se perdía en un misterio tan grande, el dulce niñito
entre las lágrimas y los sollozos mezclados con una celestial actitud de sonrisa ha agregado:
(4) “ Hija bendita, mi nacimiento no sólo fue universal, porque como Dios no podía obrar de otro modo,
me encontré en las condiciones del sol, que, quieran o no quieran, todas las cosas creadas, la Creación
toda y todas las criaturas deben recibir su luz, su calor; desde lo alto de donde desciende con su
imperio de luz y con su supremacía que posee sobre todos y sobre todo, parece que el sol dice en su
mutismo, pero más fuerte que si hablase: ‘O me recibes con amor, o te invisto con los derechos que
poseo de darte luz, y si no me quieres recibir te circundaré por todos lados, de modo que no podrás huir
de mi luz y tendré la gran gloria de haber dado mi luz a todos’. Símbolo de mi nacimiento, el sol, porque también él renace en todos los días, para todo y para cada uno, y Yo no sólo renazco en modo
universal, sino que mientras renazco hago una invasión, no sólo renazco en el corazón, sino que invado
la mente con mis pensamientos, los ojos con mis lágrimas, la voz con mis gemidos, de modo que hago
la invasión universal de todas las criaturas, la tomo por todos lados, a fin de que no me pueda escapar;
si me reciben con amor, mi Vida no sólo nace en ellas, sino que crece en modo sorprendente, si
después no me reciben con amor, renazco en ellos con mis derechos de Dios que poseo, pero no
crezco en ellos, permanezco pequeño y solo, y me quedo a reserva, esperando, quién sabe si con mis
gemidos y lágrimas se muevan a amarme, y si esto no logro, mi Vida se cambia para ellos en justicia. Y
¡oh! cómo me destroza mi corazoncito el ver mi nacimiento todo amor cambiado en justicia para la
pobre criatura. Por eso, ya que he nacido en ti, dame el bien de hacerme crecer, así me cambiaras en
alegrías mis lágrimas y mis gemidos”.
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