Octubre 16, 1918
Predice las guerras y la suerte de algunos países.
(1)Me sentía muy afligida por la privación de mi amable Jesús, y mi mente era afligida por el pensamiento de que todo había sido en mí, o trabajo de la fantasía o del enemigo, porque corren noticias de paz y de triunfo para Italia, y yo recordaba que mi dulce Jesús me había dicho que Italia será humillada. ¡Qué pena, qué agonía mortal, pensar que mi vida era un engaño continuo! Sentía que Jesús quería hablarme, y yo no quería escucharlo, lo rechazaba; he luchado así tres días con Jesús, ymuchas veces estaba tan cansada que no tenía fuerzas para rechazarlo, y entonces esús decía y decía, y yo tomando fuerzas de su mismo hablar le decía: “No quiero saber nada”. Finalmente Jesús
me ha rodeado el cuello con su brazo y me ha dicho:
(2)“Cálmate, cálmate, soy Yo, escúchame. No recuerdas que meses atrás lamentándote Conmigo de la pobre Italia te dije: “Hija mía, pierde quien vence y vence quien pierde”. Italia, Francia, han sido ya humilladas, y no serán más hasta que no sean purificadas y vuelvan a Mí libres, independientes y pacíficas. En el triunfo puramente aparente que gozan ya sufren la más grande de las humillaciones, porque no ellas, sino un extranjero que ni siquiera es europeo, es el que ha venido a arrojar al enemigo, así que si se pudiera decir triunfo, que no lo es, es del extranjero. Pero esto es nada, ahora más que nunca pierden más, tanto en lo moral como en lo temporal, porque esto los hará disponerse a cometer mayores delitos, a encarnizadas revoluciones internas, que rebasarán la misma tragedia de la guerra. Y además, lo que te he dicho no se refiere sólo a los tiempos presentes, sino también a los futuros, y lo que no se realice ahora se realizará después, y si en esto alguno encuentra dificultades, dudas, significa que no entiende mi hablar, mi hablar es eterno, como soy Yo.
(3)Ahora quiero decirte una cosa consoladora: Italia y Francia ahora vencen y Alemania pierde.Todas las naciones tienen sus manchas negras y todas merecen humillaciones y que las aplasten. Habrá un desorden general, trastornos por todas partes; con el hierro, con el fuego y con el agua, con muertes repentinas, con males contagiosos, renovaré el mundo, haré cosas nuevas; las naciones harán una especie de torre de Babel, llegarán a no entenderse ni siquiera entre ellas mismas; los pueblos se rebelarán entre ellos, no querrán más reyes; todos serán humillados y la paz vendrá sólo de Mí, y si es hablar de paz, no será verdadera sino aparente. Cuando haya purificado todo pondré mi dedo en modo sorprendente y daré la verdadera paz, y entonces todos aquellos que serán humillados volverán a Mí, y Alemania será católica, tengo grandes designios sobre ella; en Inglaterra, en Rusia y dondequiera que se haya derramado la sangre resurgirá la fe y se incorporarán a mi Iglesia; será el gran triunfo y la unión de los pueblos. Por eso reza, se necesita paciencia, porque no será tan pronto, sino que se necesitará tiempo”.
