viernes, 3 de febrero de 2023

Y tú, nuevo Pedro, vigila y vigila sin hacerte ilusiones. Cierto es que sufrir por Cristo es la mayor dignidad que exista. Pero Yo te digo: "Vigila y ora".


29 de diciembre
Dice el Padre Eterno:
«Escribe, que hay quien lo desea y piensa en esto.
Pablo de Tarso, que antes era partidario convencido del sanedrín y perseguidor
encarnecido de los discípulos de Cristo, vuelto a la Luz mediante una fulguración divina y
convertido en el incansable Apóstol de mi Hijo, en el Areópago de Atenas anunció a los
Atenienses aquel Dios desconocido al que ellos habían dedicado un altar.
(229)
os es una lectura insegura; en el original también podría leerse se
(376)

jueves, 2 de febrero de 2023

«Nunca como en este momento debo repetir a quien me representa: “Apacienta mis corderos".

 9 de diciembre

Zacarías 11, 4-7-10-13-14-15-17.


Dice Jesùs; 

«Nunca como en este momento debo repetir a quien me representa: “Apacienta mis

corderos".

Muchos de ellos se han vuelto salvajes. Pero toda la culpa no es de ellos y por esto me

producen piedad.

Los había confiado a los poderosos para que los cuidasen. Había dado ya tanto a los

poderosos para que no quisieran aún más y fueran buenos con los súbditos porque son

potentes sólo por mandato de Dios. En realidad son grey de Dios, son hijos de Dios y

deberían ser cuidados con respeto pensando en el Rey verdadero: el Eterno, de quien son

pueblo.

En cambio les han usado como rebaño sin amo. Les han empujado donde han querido,

les han alimentado con la comida que les ha parecido, con tal de nublarles el pensamiento y

hacerles olvidar el Bien corrompiéndoles con doctrinas que Yo maldigo, se han hecho

esclavos a los que se les niega hasta la libertad de pensamiento, y como ovejas les han

empujado al matadero para sus fines delictivos hacia toda la humanidad. Toda. La que para

ellos es "Patria" y la que es "Patria de los demás". Se han hecho ricos explotando el sacrificio

de los sujetos, ladrones de los bienes de Dios y del hombre que son Alma y Existencia,

343 asesinos de la una y de la otra.

Pues bien: desde lo alto del Cielo, por toda la amargura que han dado como alimento a las

gentes y que les lleva a desesperar hasta de Dios, por todo el hambre que sufren los cuerpos

y las almas de mis hijos, por aquellos que en esta ruina permanecen siendo los corderos de

Dios y ninguna pasión 207 transforma en rebeldes a Dios, como sus seductores y jefes, hijos

del Mal y precursores del Anticristo, Yo vengo con mi Palabra y mi Amor para apacentar a los

pobres de mi rebaño y te repito a ti que eres mi Vicario:

“Apacienta mis corderos dándoles la incansable palabra y la bendición de la que he

colmado tu mano inocente, que no conoce otra sangre fuera de mi Sangre que elevas en el

altar como rito de propiciación, y otro gesto aparte del que fue mío de bendecir aquellos de

los que tú, como Yo, tienes piedad.

He dado dos varas a tu mano, y te aprecio porque usaste la del amor. Pero el amor, que

es potente también sobre la Potencia de Dios, cae como piedrecilla lanzada contra la roca

cuando se dirige a algunos que tienen la apariencia de hombre, pero son demonios con el

corazón de piedra. Golpea pues con la. otra vara, y que sepan los fieles que tú no eres

cómplice de las culpas de los grandes. Uno se hace cómplice también cuando no osa bramar

contra sus infamias. A tu Maestro no le gustan las maldiciones y los fulgores. Pero hay

momentos en los que hay que saberlos usar para persuadir no a los poderosos, cuyos ánimo

poseído por Satanás es incapaz de persuasión, sino a los pobres del mundo de que Dios, y

los justos de Dios, no comparten ni apoyan los métodos y las prepotencias de quien ha

superado toda medida y se cree un dios mientras que es sólo una fiera inmunda.

Habla, en nombre de la Justicia que representas. Es la hora. Y que las multitudes sepan

que mi Doctrina no ha cambiado y que una es la Ley, que existe un solo Dios, que su primer

mandamiento es el amor, que Él, aún, como en los siglos de los siglos precedentes a mi

venida, en la que he confirmado la Ley, ordena no robar, no fornicar, no matar, no coger las

cosas de los demás. Dilo a los ladrones de ahora, que no se conforman con una bolsa sino

que roban almas a Dios y tierras a los pueblos; dilo a los fornicadores, a los grandes

fornicadores de ahora, cuya fornicación no es la animal con una hembra sino la demoníaca

con la potencia política; dilo a los asesinos de ahora, que se arrogan el derecho de matar a

pueblos enteros después de haber matado en otros pueblos -los suyos- la fe en Dios,

cualquier forma de honestidad, el amor al bien; dilo a los insaciables de ahora que, ávidos

como chacales, asaltan donde está lo que les gusta y se permiten cualquier delito con tal de

coger lo que no les pertenece.

Hablar quiere decir 'dolor' ya veces 'muerte'. Pero acuérdate de Mí. Yo soy más precioso

que la 'alegría' y que la 'vida', porque doy a quien me es fiel una alegría y una vida que no

conoce fin ni medida. Acuérdate de Mí que supe purificar mi Casa de las suciedades y seguir

de frente un solo fin: 'la gloria de mi Padre'. Esto me consiguió el odio, la venganza, la

muerte, porque los que fueron tocados por mi furor encontraron un vendido que por treinta

denarios me puso en su poder.

Siempre, entre los más fiables, tenemos un enemigo, un vendido. Pero no importa. El

discípulo no es más que el Maestro y si Yo, sabiendo que el látigo de mis palabras, más que

el látigo de cuerdas -medio simbólico más que real- me procuraba la muerte, he hablado,

habla. Y si por amor hacia los hombres, y hacia ti, Yo he soportado un enemigo y un vendido

y el horror de un beso de traición, tú, mi primero entre los hijos de ahora, no debes retraerte

ante lo que ha sufrido el Maestro antes que tú.

Que si después, a pesar de todos los medios, la Justicia tuviera que perecer y, arrastrados

207

pasión podría también leerse presión

344cada vez más por Satanás, los dominadores y los dominados, por un mimetismo maléfico,

se. separaran cada vez más de Dios, entonces quitaré la Luz y la Verdad. Y esto sucederá

también cuando en mi morada -la Iglesia- haya demasiados que, por intereses humanos y

por indigna debilidad, estén entre los dominados por los sembradores del Mal en sus

distintas doctrinas. Entonces conoceréis al pastor que no se cuida de las ovejas abando-

nadas, al pastor inútil del que habla Zacarías.

Recuerda el Apocalipsis de Juan. Recuerda el dragón: el Mal generador del Anticristo

futuro, que le prepara el reino no sólo desconcertando las conciencias sino envolviendo en

sus espirales la tercera parte de las estrellas y convirtiendo a los astros en fango. Cuando

esta demoníaca vendimia se produzca en la Corte de Cristo, entre los grandes de su Iglesia,

entonces, en la luz reducida apenas a resplandor y conservada como única lámpara en el

corazón de los fieles a Cristo -porque la Luz no puede morir, Yo lo he prometido, y la Iglesia,

incluso en los periodos de horror, conservará cuanto es necesario para volverse resplandor

tras la prueba- entonces vendrá el pastor ídolo, que será y estará donde quieran sus dueños.

Quien tenga oídos para entender, entienda. Para los vivos de aquel tiempo la muerte será

un bien"».

Más tarde

Dice Jesús:

«Me parece haber repetido muchas y muchas veces que o se cree o no se cree, que mi

tiempo no se mide con vuestra medida, que serán bienaventurados los que crean sin exigir

pruebas.

Ahora añado que la profecía puede tener periodos de repetición o de aparente negación

que en cambio después resultan ser tan sólo una prueba dada por Dios para la fe de los

hombres.

Todas las profecías antiguas y modernas (digo antiguas aquellas desde Adán hasta mi

venida y modernas las que van desde mi venida hasta el momento presente, porque vuestros

veinte siglos son una fracción de hora respecto a mi Eternidad) presentan puntos en los que

parecen erradas, porque según vosotros debían suceder en un determinado periodo y no se

han producido. Pero el ojo de mi siervo ve con mi Ojo. Vosotros en cambio veis con el

vuestro. Lo que mi siervo habla o repite en mi Nombre, y lo que vosotros creéis ya superado,

puede ser aún un acontecimiento que se cumpla en el futuro. Esto para todas las profecías,

hasta las de los mayores espíritus.

A quien mira con sus ojos humanos le puede parecer equivocada y contradecida por los

hechos hasta la Profecía perfecta: la mía. ¿No parecería, leyendo los evangelios, que el fin

del mundo va poco después de la destrucción de Jerusalén? ¿Pero cuántos siglos han pasa-

do desde entonces? Y sin embargo el fin del mundo será precedido por los signos que digo y

que vuestra ignorancia y vuestro miedo han visto cercanos ya tantas veces. Sólo Yo sé el

momento en que tendrán inicio y no considero necesario decirlo. Incluso por bondad hacia

los vivientes de aquel momento.

¡Ciertamente no querréis pensar que Yo, Profeta perfecto porque depositario de los

secretos de la Divinidad, me haya equivocado! Como no querréis creer que se hayan

equivocado Pedro, Pablo y sobre todo Juan, que se había quedado unido al Maestro incluso

más allá del tiempo de mi estancia entre los hombres. ¿Y no dice Pedro: "El fin de todo está

cercano',? (Pedro I epístola Cap. 4 v. 7). Y Pablo: "...Nosotros permaneceremos vivos hasta

345la venida del Señor" 208 , y aún: "Bien sabéis vosotros que quien lo retiene es el Señor, para

que se manifieste en su momento oportuno. Porque el misterio de la impiedad ya está

actuando". Parecería, pues, que el Anticristo estuviese en acción ya desde entonces, sólo

que Dios no le permitiese manifestarse plenamente para ser reducido a cenizas por Mí. Y

exhorta a los cristianos de entonces a permanecer firmes en la fe para resistir la iniquidad en

acción. y. mi Juan, en fin, el más iluminado, aquél a quien se le dieron a conocer los Cielos

con las perspectivas de los tiempos futuros conocidos sólo por Dios, y le fue abierto mi

Corazón con todos sus secretos más secretos, ¿no termina el Libro tan excelso que parece

escrito con pluma raptada a un arcángel: ".. .el tiempo está cerca... Sí, vengo pronto. Dice el

que da testimonio de todo esto: Sí, vengo pronto''?

Ahora, por tanto, os digo a vosotros las mismas palabras de mis santos: “Ante el Señor un

día 209 es como mil años y mil años como un día. No es que tarde el Señor, pero ten

paciencia... Hay cosas difíciles de entender que los ignorantes y los pocos estables enredan

para su perdición".

¡Oh! ¡bienaventurados los creyentes y los satisfechos sin necesidad de demasiadas

pruebas, bienaventurados quienes descansan sobre la palabra del Señor aunque sea oscura

para ellos y no se procuran los tormentos de Tomás, que sufrió más días que los demás por

no creer en mi Resurrección, y después otros días por el arrepentimiento de no haber creído

hasta haber constatado!

"Huid de las cuestiones estúpidas, las genealogías, las disputas y las batallas, pues son

inútiles y vanas" como dice Pablo (a Tito v. 9 210 ). Recordad que Juan pocas líneas después

dice: "... ya ahora han aparecido muchos anticristos, por lo cual nos damos cuenta que es ya

la última hora... No os he escrito a vosotros (para vosotros) como a quien no conoce la

verdad, sino como a quien la conoce y sabe que ninguna mentira puede venir de la verdad"

(I a de S. Juan v. 18-21 211 ). En fin os recuerdo que quien repite las palabras de Dios o habla

directamente, no lo hace por querer humano "sino inspirado por el Espíritu Santo" como dice

Pedro en su II a epístola (v. 21) 212 .

Por su cuenta mi portavoz es una pobre nada, que nunca siente tanto esta nada que es

como cuando le pongo delante un punto escriturario y le digo: "Interprétalo". Entonces parece

un pajarito caído en una red y asustado. Yo, que escudriño su corazón, lo veo deshacerse en

estupor y temblor como el de un estudiante obligado a responder al examinador sobre lo que

no sabe. Y me gusta su no saber porque me lo mantiene bajo y doblegable como un velo de

seda.

Respecto a los textos, es inútil esparcidos como alimento de los reptiles, que pueden

utilizados como arma nociva y contra mis pequeños cristos. Ya he dicho 213 y repito que se

requiere mucha prudencia porque vivís entre reptiles venenosos. ¿Por qué queréis saciar su

estúpida curiosidad? No dicto lo que dicto para vuestro entretenimiento ni para doblegarme a

vuestra morbosa sed de conocimientos futuros. Cuando sabéis, ¿acaso cambiáis? No. No

seáis mentirosos o ingenuos. No cambiáis. Los espíritus rectos tienen ya más que suficiente

con lo que he dicho para todos sin alzar los velos más profundos. Los otros... ¡oh! ¡los otros!

208

Remitiendo a este punto y al inicio de la cita siguiente, la escritora anota a pie de página: Pablo epístola 19 a los Tesalonicenses cap. 4

v. 14 (pero se trata del versículo 15) y epístola lI a los Tesalonicenses cap. 11 v. 6-7

209

Remitiendo aquí, la escritora anota a pie de página: S. Pedro III epístola (pero se

trata de la 2" epístola) cap. 3 v. 8-9-16

210

mejor: Tito 3, 9

211

mejor: 1 Juan 2, 18-21

212

mejor: 2 Pedro 1, 21

213

Las disposiciones sobre los escritos valtortianos, a las que se nos remite aquí y más adelante, se encuentran en los dictados del 15 de

agosto, del 23 de agosto y del 26 de octubre

346 Cuando no lo convierten en instrumento para dañar a muchos, lo hacen instrumento para

dañarse a sí mismos, porque estudian, no acogen, estudian mi nueva Palabra, únicamente

con luz y método humano. ¿Y no he dicho que este método es asesino?

He dicho -y si no me canso de repetir mi Doctrina, me canso de repetir las indicaciones

respecto al "portavoz"- que sólo cuando ya no esté en el mundo será conocido todo su

esfuerzo. No tengáis prisa de hacer exposiciones generales. Él no la tiene. No le importa ser

conocido, admirado, por el esfuerzo y la mole de trabajo. Con lágrimas de sangre os permite

usar estas páginas "tan suyas" por el bien de muchos y por mi amor. No quiere más porque

Yo no quiero, y en mi "portavoz" sólo hay una voluntad: la mía.

En los dictados tenéis cofres de piedras preciosas suficientes para iluminar el mundo.

¿Por qué queréis extraer también los diamantes que sólo dentro de algunos años podrán ser

manejados sin que las fuerzas del Mal se apropien de ellos para destruidos? ¿No os dais

cuenta de que estáis en mano de los enemigos de Cristo?

Quien escribe es conducido. Pero quien copia 214 debe saber comprender lo que se

mantiene a disposición de uno solo el cual, porque a su vez está guiado por Mí, puede

entender y bendecir. Conservad, pues, para la hora que Yo señalaré, todo el trabajo de mi

"portavoz" y dad a los pobres del mundo, según su condición, lo que debe ser dado. Y orad

para no dejaros arrastrar de lo humano en vuestra elección.

Por hechos del día, P. M. ha podido ya notar la coincidencia y puede testimoniado. Por lo

demás, repito, lo utilice como hizo el director de Benigna, que se encontraba en tiempos

mejores que éstos y tenía entre las manos una materia menos explosiva, diría por el carácter

del tiempo presente lleno de explosiones no tanto de pólvoras químicas cuanto de sustancias

infernales.

No repitáis las preguntas porque no responderé. No queráis salir de la regla porque no lo

bendeciré. Tomad vuestro trabajo y dadlo a mi Portavoz. Él os dirá los puntos que no deben

ser puestos a disposición de los curiosos y los malvados. Yo le llevaré de la mano en la

elección.

Los pequeños son los que sienten el peligro por instinto, como los pajarillos. Y mi

"portavoz" no es menos pequeño de cuanto lo fuese Yo en el seno de mi Madre. Por esto le

amo».


Fuente: Cuaderno del año 1943 de Maria Valtorta- Iglesia regenerada.

lunes, 30 de enero de 2023

La Iglesia no morirá porque Yo estaré con ella. Pero conocerá horas de tinieblas y horror semejantes a las de mi Pasión, multiplicados en el tiempo porque así debe de ser.




23 de julio

Dice Jesús:

«Cuando llegue la hora, muchas estrellas serán arrolladas por las espirales de Satanás,

que para vencer necesita disminuir las luces de las almas.

Esto podrá suceder porque, no sólo los laicos sino también los eclesiásticos, han perdido y

pierden cada vez más la firmeza de fe, de caridad, de fuerza, de pureza, de desapego de las

seducciones del mundo necesarias para permanecer en la órbita de la luz de Dios.

¿Comprendes quienes son las estrellas de las que hablo? Son aquellos que he definido

como sal de la tierra y luz del mundo: mis ministros.

El esmero de la aguda malicia de Satanás es apagar, arrollándolas, estas lumbreras que

117 son luces que reflejan mi Luz para las muchedumbres. Si a pesar de tanta luz como todavía

emana la Iglesia sacerdotal, las almas se están hundiendo en las tinieblas cada vez más, se

puede intuir cómo será la tiniebla que aplastará a las muchedumbres cuando muchas

estrellas se apaguen en mi cielo.

Satanás lo sabe y siembra sus semillas para preparar la debilidad del sacerdocio, a fin de

poderlo enredar fácilmente en pecados, no tanto de sentido cuanto de pensamiento. En el

caos mental para él será fácil provocar el caos espiritual. En el caos espiritual los débiles,

ante el aluvión de las persecuciones, cometerán pecado de vileza, renegando de la fe.

La Iglesia no morirá porque Yo estaré con ella. Pero conocerá horas de tinieblas y horror

semejantes a las de mi Pasión, multiplicados en el tiempo porque así debe de ser.

Debe de ser que la Iglesia sufra cuanto sufrió su Creador, antes de morir para resucitar en

forma eterna. Debe de ser que la Iglesia sufra durante mucho más tiempo porque la Iglesia

no es, en sus miembros, perfecta como su Creador, y si Yo sufrí horas ella debe sufrir

semanas y semanas de horas.

Como surgió perseguida y alimentada por poder sobrenatural en los primeros tiempos y en

sus mejores hijos, lo mismo ocurrirá con ella cuando vengan los últimos tiempos en los que

existirá, subsistirá, resistirá a la marea satánica y a las batallas del Anticristo con sus mejores

hijos. Selección dolorosa, pero justa.

Es lógico que en un mundo en el que tantas luces espirituales se habrán muerto se

instaure, abiertamente, el reino breve pero tremendo del Anticristo, generado por Satanás,

así como Cristo fue generado por el Padre. Cristo hijo del Padre, generado por el Amor con

la Pureza. Anticristo hijo de Satanás, generado por el Odio con la triple Impureza.

Como aceitunas entre las ruedas del molino, los hijos de Cristo serán perseguidos,

exprimidos, triturados por la Bestia voraz. Pero no engullidos, porque la Sangre no permitirá

que sean corrompidos en el espíritu. Como los primeros, los últimos serán segados como

puñados de espigas en la persecución extrema y la tierra beberá su sangre. Pero

bienaventurados para siempre por su perseverancia quienes mueren fieles al Señor»

Usted me había dicho que para entender a Juan había que leer sus epístolas y el

Apocalipsis. He tomado la Biblia y he abierto al azar donde están los escritos del Predilecto.

Se me ha abierto en el cap. 12°. El Maestro me lo explica así.

Me doy cuenta de que hace días Jesús dijo una frase parecida al comentario acerca de la

maternidad espiritual de María 61 , que se quiere ver simbolizada en la mujer vestida de sol.

Pero hoy Jesús no habla de ello, de María. Habla de la condición de la Iglesia militante en los

últimos tiempos. Leeré atentamente el Apocalipsis esperando en Jesús, que me sea luz para

entenderlo.

24 de julio

Dice Jesús:

«Ya te he dicho 62 que todo el mal que ahora os oprime es el fruto del abandono de mi Ley

por parte de los individuos y de la sociedad. La falta de fe, la falta de caridad, la falta de

esperanza, la falta de toda virtud, tienen un único origen: la deserción de mi milicia, de la

milicia cristiana.

Como de una cepa de raíces venenosas, han brotado, en lugar de mis virtudes,

tendencias, vicios, pasiones peores que humanas: demoniacas. La planta de la vida cristiana

ha muerto en casi todos los corazones, en muchos vegeta a duras penas, en pocos está aún

En el dictado del 6 de julio

Sobre todo en los dictados del 21 y del 22 de julio

118 floreciente, nutrida por el jugo de Vida, adornada con hojas robustas.

No hay que esperar que las cosas cambien, al contrario cada vez irán más a peor porque,

como un bosque invadido por plantas parásitas y por insectos nocivos se desnuda cada vez

más de hojas y frutos y termina muriendo, así sucede con la sociedad de ahora, cada vez

más quemada, sofocada, corrompida por mil tendencias viciosas y por mil pecados.

Los principales: odio, lujuria, prepotencia, fraude. Las primeras: negación de Dios,

doctrinas contrarias a la mía, culto exagerado de sí mismos y otras más.

Mi Palabra no puede descender -semilla y agua de Vida y Vida verdadera- a las almas.

Están demasiado ocupadas en otras cosas. La mayoría de los cristianos ha rechazado a

Cristo, porque en el lugar de Cristo ha puesto a sí misma o al poder, el dinero, la carne.

Quien peca menos, también peca, porque no tiene misericordia verdadera de su prójimo.

¿Quien es aquel que no maldice, reniega, en el día de hoy?

Pero tú no maldigas, no reniegues, hija que amo. Deja a tu Dios la tarea de castigar. Tú

ama y ten misericordia, de todos. También de los primeros culpables.

¡Son unos desgraciados, son unos desgraciados! Han estropeado todo lo bueno que

tenían al acoger el mal de Satanás. Han cambiado una eternidad de gloria por una hora de

gloria terrena. Han vendido por treinta monedas su alma a Satanás. Son los Judas de su

alma. Me indignan y me dan pena. Sí, también pena, porque Yo soy el Dios de la

misericordia y siento piedad de mis hijos extraviados.

Ayúdame a salvarles de la última culpa. ¡Cómo quisiera poderles perdonar! Tú, hija que

amo, perdona. Que de tu corazón que me posee a Mí y a mi Palabra no salgan más que

palabras de paz y de perdón. Sé que es difícil para vuestra humanidad. Pero por encima de

ella está el espíritu, y el espíritu es el reino del Señor. Entonces ¿cómo podéis tener al Señor

en vosotros si vuestro espíritu no tiene las mismas pasiones que su Rey?

y mis pasiones, como mis palabras, son santas, misericordiosas, buenas. Todas tienen el

sello del Amor, del Amor verdadero que nunca es tanto amor como cuando se inmola por los

hermanos y les perdona» .

Dice aún:

«No me gustan quienes gritan: "¡A muerte!" después de haber gritado: "¡Hosanna!".

Si aquellos a quienes se lanza el grito de condena os hubieran dado ese botín y ese

bienestar, arrebatado injustamente, que Yo no he podido permitir que os dieran para no

llevarles a ellos, y a vosotros, a un perfecto orgullo, les aclamaríais. No pensaríais que otros

sufrirían en vuestro lugar y que, como vosotros, son mis hijos.

Dejadme a Mí el juzgar, el castigar, el premiar. Tratad sólo, para vosotros mismos, de

merecer mi premio. Y sed coherentes y honestos.

Es incoherencia, deshonestidad, vileza, ensañarse con los vencidos, sea cual sea su

derrota, por justa que sea como castigo o dolorosa como fruto de circunstancias inmerecidas.

Es incoherencia porque no va al hombre, sino a la acción del hombre, acción -repito- que

hubierais aprobado, aún cuando no fuera buena, si os hubiera dado un beneficio.

Es, por la misma razón, deshonesta: todos, recordadlo bien, tenéis vuestra parte de culpa

en el momento actual. Quien tiene menos que nadie, porque no ha cometido pecado de

adoración de un hombre y no le ha seguido contra la Ley, tiene el de no haber rezado por él

mañana y noche. Los grandes necesitan las oraciones de los pequeños para permanecer

grandes en el Bien.

Y, en fin, vileza porque enseñarse con quien ya no tiene poder, sino que al contrario es el

más desgraciado de todos, odiado por el mundo, alcanzado por Dios, es la misma culpa que

la de quien oprime a un débil.

119 Estas cosas, inconcebibles para la masa, son siempre el jugo de mi Ley. Y el que mi Ley

sea seguida superficialmente, y no sustancialmente, lo prueba el hecho del modo en que las

masas se revuelven contra quienes no os han dado lo que esperaba vuestro egoísmo».


Fuente; Cuadernos del año 1943, de Maria Valtorta

 

A LOS QUE AMAN SU PATRIA


22 de julio

Dice Jesús:

«Continuamos con la referencia entre el pasado y el presente, que en el eterno ser de

Dios es siempre "presente". Y hoy te haré mirar lo que está más cerca de tu corazón.

Yo no niego el amor de Patria. Yo, el eterno Hijo de Dios, hecho hombre, he tenido una

Patria y la he amado con amor perfecto. He amado a mi Patria terrena, hubiera querido

saberla digna de la protección de Dios y, sabiéndola en cambio indigna, he llorado sobre ella.

Por eso entiendo el dolor de un corazón leal que ve la Patria no sólo en peligro, sino

condenada a días de un dolor tal que respecto a él la muerte es un don.

Pero dime, María, ¿vosotros podéis decir que Yo no he amado a esta tierra que es vuestra

patria y a la cual envié a mi Pedro para erigiros la Piedra que no se derrumbará con el soplar

de los vientos; esta tierra a la que, en un momento de cautela humana, Yo vine para

confirmar a Pedro en el martirio, porque esa sangre se necesitaba en Roma para hacer de

Roma el centro de la Catolicidad?

¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra en la que mis confesores cayeron a

manojos como espigas de un grano eterno, segadas por un Eterno Segador, para hacer de

ello nutrición para vuestro espíritu?

¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra a la que he traído las reliquias de mi vida

y de mi muerte: la casa de Nazaret donde fui concebido en un abrazo de luminoso ardor

entre el Divino Espíritu y la Virgen, y la Sábana Santa donde el sudor de mi Muerte ha

impreso el signo de mi dolor, sufrido por la humanidad?

¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra en la que han florecido los más grandes

santos, los semejantes a Mí por el don de las heridas, los que no han tenido velos para ver

nuestra Esencia, los que ayudados por Mí, han creado obras que repiten a lo largo de los

siglos el milagro del pan y del pez multiplicados para las necesidades del hombre?

¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra a la que he dado tantos genios, tantas

victorias, tanta gloria, tanta belleza de cielo, de tierra, de mar, de flores, de montes, de

bosques?

¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra ayudándoos para haceros libres y

unidos? En las guerras contra enemigos diez veces mayores que vosotros, en empresas

locas, a juicio humano, Yo estaba con mis ángeles entre vuestras tropas. Era Yo, era Yo que

iluminaba a los caudillos, que protegía a los secuaces, que evitaba las traiciones, que os

daba Victoria y Paz. Era Yo que os daba la alegría de la conquista, cuando ésta no era obra

de prepotencia, sino que podía ser obra de civilización, o de redención de vuestras tierras de

un dominio extranjero.

¿Podéis decir que Yo no os he concedido la Paz más necesaria: la de mi Iglesia que

vuestros padres habían ofendido y que ha perdonado para que Italia fuera realmente una y

grande?

¿Y no he venido a daros agua para las mieses sedientas, sol para los campos mojados,

salud en las epidemias?

¿Y no os he dado la Voz que habla en mi Nombre, que os habla a vosotros antes que a

los demás, porque también en mi Vicario, Pastor universal, está el amor de Patria, y mi

Vicario desde hace siglos es italiano? Desde el corazón de Italia se expande la Voz sobre el

mundo y vosotros recibís la onda antes, incluso la más leve.

¿Y para qué ha servido todo esto?

115 Habéis prevaricado. Habéis creído que todo era lícito porque neciamente habéis pensado

que teníais a Dios a vuestro servicio. Habéis pensado que mi Justicia avalase vuestras

culpas, vuestras prepotencias, vuestra idolatría. Cuanto más bueno y longánime era Dios,

más os aprovechabais de Él. Sistemáticamente habéis rechazado el Bien y abrazado el Mal

convirtiéndolo en culto.

¿Entonces? ¿De qué os quejáis?

Pero el "abominio de la desolación" ¿no está acaso prácticamente a las puertas de la

sede de Pedro? ¿No impulsa sus ondas fétidas de vicio, concupiscencia, fraude, idolatría del

sentido, de las riquezas injustas, del poder ladrón y rapaz, contra los propios escalones de la

Cátedra de Pedro? ¿Qué más queréis?

Leed con atención las palabras de Juan y no pidáis saber más.

De Dios nadie se mofa y no se le tienta, ¡oh hijos! Y vosotros le habéis tentado mucho y le

tentáis continuamente. En el interior de vuestras almas, de vuestras mentes, de vuestros

cuerpos, en el interior de vuestras casas, en el interior de vuestras instituciones. Por todas

partes lo tentáis y os burláis de Él.

Mis ángeles se cubren el rostro para no ver vuestro comercio con Satanás y sus

precursores. Pero Yo lo veo y digo: ¡Basta!

Si Jerusalén fue castigada por sus delitos ¿no lo será acaso la segunda Jerusalén que

después de 20 siglos de cristianismo alza, sobre altares falaces, nuevos dioses impuestos

por amos aún más signados con el signo de la Bestia de cuanto no lo seáis vosotros, los de

Italia, y cree que engaña a Cristo con un fingido presente a su Cruz y a su Iglesia, seguido

tan sólo de refinada hipocresía que esconde, bajo la sonrisa y la reverencia, la espada del

sicario?

Sí. Llevad a cabo el último delito. Perseguidme en mis Pontífices y en mis fieles

verdaderos. Pero hacedlo abiertamente y hacedlo pronto. También pronto Yo proveeré.

Hablar así es doloroso, y hablar a los que son menos culpables. Pero en los otros no

tengo oídos que me oigan. Caen y caerán maldiciéndome. ¡Si al menos, si al menos bajo los

azotes del flagelo, en la agonía que oprime corazones y patria, supieran convertirse y pedir

piedad!

Pero no lo harán. Y no habrá piedad. La piedad plena que quisiera daros. Son demasiado

pocos quienes la merecen, respecto de los infinitos que desmerecen hora tras hora cada vez

más. Si los buenos fueran un décimo de los malvados, lo que está signado podría tener

alguna modificación. En cambio la justicia sigue su curso. Vosotros sois quienes la obligáis a

seguirlo.

Pero si no habrá ya piedad colectiva, habrá justicia individual. Quienes se mortifican a sí

mismos por amor a la patria y a los hermanos serán juzgados con inmenso amor. Los otros

con rigor. En cuanto a los mayores culpables, hubiera sido mejor para ellos no haber nacido.

Ni una gota de sangre arrebatada a las venas de los hombres, ni un gemido, ni un luto, ni

una desesperación arrebatada a un corazón, ni un alma raptada a Dios, quedará sin peso en

su juicio.

Perdonaré a los humildes que pueden desesperarse ante el horror de los acontecimientos.

Pero no perdonaré a quienes les han inducido a la desesperación obedeciendo a los deseos

de la Bestia».


Fuente: Cuaderno del año 1943, Marìa Valtorta

 

EL AMOR NACE DEL SUFRIR


                                                           8 de agosto de 1904

 Buscar a Jesús en el interior de nosotros, no en el exterior.Todo debe estar encerrado en una palabra: “Amor”.

Quien ama a Jesús es otro Jesús.

(1) Continuaba esperando, y en cuanto ha venido mi adorable Jesús, si bien lo sentía cercano,

pero hacía por tocarlo y huía, y casi me impedía salir fuera de mí misma para ir en su busca.

Después de haber esperado mucho, en cuanto se ha hecho ver me ha dicho:

(2) “ Hija mía, no me busques fuera de ti sino dentro de ti, en el fondo de tu alma, porque si

sales fuera y no me encuentras sufrirás mucho y no podrás resistir; si me puedes encontrar con

más facilidad, ¿por qué quieres fatigarte?”

(3) Y yo: “Creo que si no te encuentro rápido en mí, puedo encontrarte fuera, es el amor lo que

a esto me empuja”.

(4) Y Él: “¡Ah! ¿Es el amor lo que a esto te empuja? Todo, todo debería estar encerrado en

una sola palabra: “Amor”, y quien no encierra todo en esto, se puede decir que del amarme el

alma no conoce ni siquiera una jota, y a medida que el alma me ame, así le engrandezco el don

del sufrir”.

(5) Y yo interrumpiendo su hablar, toda sorprendida y afligida he dicho: “Vida mía y todo mi

bien, entonces yo poco o nada sufro, por consiguiente poco o nada te amo, qué espanto, al sólo

pensar que no te amo mi alma siente por ello un vivo disgusto, y casi me siento ofendida por Ti”.

(6) Y Él ha agregado: “Yo no intento disgustarte, tu disgusto oprimiría más mi corazón que el

tuyo, y además no debes mirar sólo los sufrimientos corporales, sino también los espirituales, la

voluntad verdadera que tienes de sufrir, porque el querer el alma verdaderamente sufrir, ante Mí

es como si el alma lo hubiera sufrido, por eso tranquilízate y no te turbes, y déjame continuar mi

decir: ¿No has visto alguna vez a dos íntimos amigos? ¡Oh! Cómo tratan de imitarse el uno al

otro y de retratar en sí mismo al amigo, por lo tanto imitan la voz, los modos, los pasos, las obras,

los vestidos, así que el amigo puede decir: ‘Aquél que me ama es otro yo mismo, y siendo yo

mismo no puedo hacer menos que amarlo”. Así hago Yo por el alma que se encierra a toda sí

misma como dentro de un breve giro de amor, todo Yo me siento como retratado en ella misma, y

encontrándome Yo mismo, de todo corazón la amo, y no puedo hacer otra cosa que estarme con

ella, porque si la dejo me dejaría a Mí mismo”.

(7) Mientras esto decía ha desaparecido.


Fuente; Volumen 6, del libro de Cielo, dictado por Jesucristo a Luisa Picarreta.

Dialogo Divino entre Guillermina y Salvador sobre este capitulo:

-Si lo amo mucho, El me da el don del sufrir mucho, estas son frases que impactan.

Jesús es un Maestro insuperable, nos ha ido llevando de Su mano, poco a poco, al ir entendiendo que el amor, nace en el sufrir, porque el sufrir es el desapego, el sufrir es el abandonarse, el abandonarme es tener una confianza plena en El que no me va a fallarme, no tiene limite en Su Poder, no importa lo que se presente, me va a sacar adelante, esa cognotaciòn de confianza, de fè de arrojo en los Brazos de Dios, el desapego, pero el desapego es Cruz, el desapego duele, y eso me lo da gracias a que lo amo, porque ahora como yo lo amo, El sabe que no lo puedo amar, sino lo poseo, y nadie puede amar lo que no posee.

El quiere que yo lo posea, a El, y El quiere poseerme a mi, pero para eso necesito quitar lo mio, y ese es el punto del porque me aumenta el don del sufrir.

¿Que tanto debemos sufrir?, a mas  sufrimientos, mas Vida Divina, a menos sufrimientos, mas vida humana, a mas vida humana, mas purgatorio nos espera, a menos vida humana, menos purgatorio vamos a tener. Si logramos llegar a la totalidad de la vida humana, vamos a llegar a la condenación eterna.

Si logramos llegar a la totalidad de la Vida Divina, vamos a tener la Vida Divina sin pasar por el purgatorio. Nosotros escogemos, que si hay que sufrir, hay que sufrir en la tierra o después de esta vida.

Y ese es el sufrimiento querido por Dios, que es el sufrimiento del desapego, el abandonarnos en sus Brazos como si fuéramos bebes y dependiéramos de nuestra madre.

El sufrimiento de la confianza en Dios y hay que entenderlo,  y si yo confío en Dios, hay sufrimientos.

Se deja de confiar en las criaturas,  y en mi. El sufrir aquí en la tierra nos va a llevar a conquistar los bienes de la Vida Divina. ¿y cuales son los bienes de la Vida Divina?, El Querer Supremo, El Acto único de Dios, eso es lo que vamos a conquistar, pero en el purgatorio ya no; allí vamos a conquistar la Vida Divina por medio de sufrimiento que yà no puede ser meritorio, y que únicamente nos dará el pase al cielo.

La Vida es una escuela de amor, Dios es Amor, nada puede habitar en Dios que no sea Amor.

Nosotros seres creados libres, ese es el punto, tenemos que decidir si aprendemos o no aprendemos a amar. Entonces la vida se vuelve una escuela de amor. Primero amo como hijo, luego amo como hermano, luego amo como amigo, amo en la escuela primaria y si sigo en la escuela secundaria y si sigo en la universidad y así; luego amo con sentimientos en el noviazgo, aprendemos a amar como esposos o esposas, y como padres. Y todos estos amores que vamos aprendiendo en la vida, nos va llevando a Dios, entonces la vida es un continuo aprendizaje de amor pero amor quiere decir DARSE,  entonces es un continuo sufrimiento, el amor duele, porque el amor implica renuncia.


 

miércoles, 18 de enero de 2023

El Amor en Dios no es sentimiento, es Donarse y ser correspondido con Su mismo Amor.

6 de enero de 1944
1 Macabeos 3, 18. 19. 21.
Dice Jesús:
“Más y más veces he dicho y hoy en el día de la manifestación de Cristo 1 os lo digo una vez más, que
cuando Dios está con vosotros todas las fuerzas de la tierra juntas son como humo que un viento impetuoso
disipa.
La potencia no consiste en las armas ni en el número de los que van armados. La potencia reside en esa
parte que Dios lleva consigo. Dios está donde hay una vida honrada, amor al Señor, justicia.
1
Mateo 2, 1-12.
6En vano esperar que Dios esté donde las culpas van más allá del límite que mi Misericordia admite,
porque se acuerda de haber sido Hombre, de haber soportado los ataques del Enemigo y de haberlos vencido
porque era uno con la voluntad del Padre, esa voluntad que no quiere que el hombre se pierda, que quiere
verle vencer para salvarse. Dios no está donde la prepotencia permite el abuso y la arbitrariedad. Dios no está
donde no existe el amor hacia Él, y no hay amor donde se vive una vida culpable y no se practica la caridad
hacia el prójimo.
No mintáis asegurando: “Amo a Dios, pero no puedo amar a mi prójimo porque ha hecho esto o aquello
contra mí”. No es así. Es que no amáis.
Si os hubierais nutrido de caridad hasta el punto de convertirla en vuestra misma carne, en vuestra misma
sangre, no podríais distinguir y separar, y pasaríais sin discontinuidad del excelso amor a Dios al santo amor
a vuestro prójimo. Si en vosotros viviera la Caridad, cubriría como un manto divino las miserias de vuestros
hermanos y os los haría ver como copias menores de Dios, de quien son hijos tanto como vosotros. Si la
Caridad fuera vuestra misma vida, seríais felices al amar a quien no os ama, sabiendo que de ese modo
alcanzaríais el amor perfecto, que no obra a la espera de la recompensa del beneficiado porque cree, con fe
absoluta, que el Magnánimo registra vuestros afectos y los transforma en riquezas eternas, que vais a
encontrar cuando restéis en el Reino.
Y Yo, ¿qué he hecho, qué hago por vosotros? ¿Amo a quien me ama? No, amo también, con doliente
amor, a quien me ofende. Os amé antes de que existierais, aun sabiendo que me habríais ofendido y si bien es
cierto que conservo predilecciones celestes para quienes me aman porque ellos son el consuelo de mi
corazón, albergo una desbordante misericordia para con vosotros, los que me fustigáis y, cual fuente
inagotable, derramo sobre vosotros la ola del amor para llamaros a Mí, para salvaros para Mí, para donaros
ese goce que sólo en Mí podéis hallar, y espero penetrar en vosotros y mitigar vuestra dureza y haceros
buenos, ¡oh, hijos que me habéis costado tanto y que no queréis creer en Mí!
No rechacéis mi mano que se tiende hacia vosotros; mi mano que conoció el dolor que causa ser herida,
pero que sufre mucho más con vuestro rechazo que con la la creación. Leve habría sido la herida si hubiera
sabido que con ella obtendría vuestra salvación. Caricias habrían sido las infinitas heridas y besos las espinas
y un abrazo la cruz, si mi omnividente pensamiento hubiera sabido que con mi Sacrificio obtendría redención
para todo el género humano. Ahora, mi mano se desploma agobiada por el peso de la misericordia que
encierra y que no puede derramar.
Las plegarias de los santos me dan el oro; el holocausto de las víctimas, el incienso; pero la mirra, la
mirra tan amarga, me la dais vosotros, los que no me amáis y que con vuestro desamor me hacéis beber otra
vez el cáliz del Getsemaní y probar la esponja del Calvario. Son muy preciosos, por cierto, el oro y el
incienso depositados a mis pies, que afanosos corrieron a la muerte por vosotros. Pero son poco, poco,
demasiado poco comparados con los cúmulos de mirra que recubren la Tierra, desde lo alto de los cuales ríe
Satanás burlándose de Mí, pues me cree vencido por la inutilidad del sacrificio.
Pero no estoy vencido. Los vencidos serán siempre y únicamente los siervos de Satanás. Los victoriosos
por la eternidad seremos Yo y los que habré salvado y desde nuestra pacífica, fúlgida y eterna gloria veremos
desaparecer en la Muerte eterna a los que mi Nombre, el Nombre santo y terrible, abatió.
Hijos que aún me amáis, no tengáis miedo. Yo soy el Salvador. Y vosotros, los que no me odiáis pero
que, aun sin odiarme, no sabéis amar, sacudíos, venid a Mí. Os llamo en torno a mi signo. Venid. Creed.
Purificaos, inflamaos, esperad. Abatid a vuestros enemigos espirituales y a vuestros enemigos materiales con
la espada del amor”.




 Fuente; Cuaderno año 1944, de Maria Valtorta

martes, 17 de enero de 2023

NO CONOCEMOS A JESUS-

8 de enero de 1944

Dice Jesús:

<<Entre las muchas cosas que el mundo actual –henchido de orgullo y de incredulidad– niega están el

poder y la presencia del demonio. Es lógico que el ateísmo que niega a Dios niegue también a Lucifer, aquel a quien Dios creó, el que se rebeló a Dios, el adversario de Dios, el Tentador, el Envidioso, el Astuto, el Incansable, el Simulador de Dios.Ya os he dicho 1 que Satanás –transformado en demonio por haber cometido pecado de soberbia y tras haberse precipitado, desde el reino celeste que había osado atacar, al profundo abismo donde sólo hay tinieblas y horror– se ha obstinado en instaurar en esas profundidades una copia de la corte del Altísimo, con sus ministros y sus ángeles, sus súbditos y sus hijos, y se manifiesta simulando ser un espíritu de luz, cubriendo su aspecto y sus intenciones de Bajísimo con engañosos atavíos copiados de los del Altísimo para haceros errar.

Mas quienes de verdad viven con el espíritu vivificado por la Gracia, advierten su sonido falso y ven más allá de las apariencias y, por una intuición interior, reconocen al Seductor tras el aspecto larvado con que se muestra. Naturalmente, esto les sucede sólo a quienes están vivificados por la Gracia y protegidos por las triples virtudes con sacrosanta defensa. Los demás –no sólo los ateos que niegan, sino también los tibios que se adormecen, los indiferentes que no observan, los distraídos que no reflexionan, los imprudentes que van tras sus locuras– no pueden descubrir a Satanás tras la apariencia inocua, tras la apariencia hipócrita y, por tanto, se convierten en su fantoche.

¡Oh, hijos que perecéis porque negáis siempre, porque lo negáis todo!, no neguéis la existencia de

Satanás. No se trata de patrañas de chismosas; no es una superstición medieval. Es autentica realidad.

Satanás existe. Y no se cansa nunca de obrar. En lo alto, Dios no se cansa nunca de hacer el bien. En las

profundidades, Satanás no se cansa nunca de hacer el mal. La palabra del salmo no es una bella frase piadosa, así como no es una bella frase oratoria la palabra del Apóstol 2 . Satanás merodea a vuestro rededor como un león rugiente y obra en las tinieblas para llevaros consigo. Aunque, en vedad vuestra incredulidad, vuestra indiferencia, vuestro ateísmo le permitirán obrar abiertamente, en plena luz, pues vosotros mismos le abrís de par en par las puertas del alma y le decís a través de vuestros deseos desenfrenados: “Entra. Con tal de que en esta hora terrena yo pueda lograr lo que deseo, te hago dueño de mi yo”. Si no fuera así, no podríais haber llegado a esa forma de vida que habéis alcanzado y que horroriza a Dios y a sus santos, a sus siervos y a sus hijos.

Mas acordaos de que Satanás, ya sea metafóricamente, artificialmente o realmente, cumple su acción

solapada en las tinieblas. Os asedia con sus enredos y sutilezas de serpiente al acecho en un tupido matorral.

Y porque sabe sois viles tanto en el mal como en el bien, aunque os vea ya muy alejados de Dios no osa aún presentarse ante vosotros cara a cara y deciros: “Aquí estoy. Sígueme”. Son pocos todavía los audaces que entre vosotros osarían decirle en este encuentro manifiesto: “Vengo”. Sois hipócritas también en el mal y aunque anheléis su ayuda, no osáis confesarlo.

Pero Satanás no necesita palabras. Su mirada, como la mía, os traspasa el corazón. Yo veo vuestro anhelo de satanismo; él ve lo mismo que veo Yo y obra.

Después de haber intentado destruir a Cristo con las tentaciones 3 ; a la Iglesia deparándole épocas

oscuras; el Cristianismo por medio de los cismas; la sociedad civil con las sectas, ahora que está en vísperas de la manifestación preparatoria para la final, intenta destruir vuestras conciencias tras haber destruido vuestro pensamiento. Sí, es así, Lo ha destruido no como capacidad de pensar como hombres sino de pensar como hijos de Dios. El racionalismo, la ciencia que se aparta de Dios, ha destruido vuestro pensamiento de índole divina y ahora pensáis como sólo el fango puede pensar: por tierra. En las cosas que ve, vuestro ojo no advierte a Dios, no advierte su sello. Para vosotros son solamente astros, montes, piedras, aguas, hierbas,

El 19 de junio y el 22 de agosto de 1943 en los “cuadernos 1943”.

Salmo 109; 1Pedro 5,8 3

Mateo 4, 1-11; Marcos 1, 12-13; Lucas 4, 1-13 1 2

9 animales. Para el creyente son obras de Dios y no necesita más para sumergirse en la contemplación y la alabanza del Creador ante los innumerables signos de su poder, que os circundan y embellecen vuestra existencia y son útiles para vuestra vida.

Ahora Satanás ataca las conciencias. Ofrece el antiguo fruto 4 : el placer, el ávido deseo de saber, la

arrogante y sacrílega esperanza de llegar a ser dioses, a fuerza de morder en la carne y en la ciencia. Y así, el placer os convierte en fieras consumidas por la lujuria, repelentes, enfermas, condenadas tanto en ésta como en la otra vida a los morbos de la carne y a la muerte del espíritu. Y así, el ávido deseo de saber os entrega al Simulador pues, al intentar imponer a Dios vuestra voluntad de saber debido a la ilícita sed de conocer los misterios de Dios, hacéis de modo que Satanás os atrape con sus engaños.

Me causáis piedad. Me causáis horror. Siento piedad porque sois locos. Siento horror porque queréis

serlo y os marcáis la carne del alma con el signo de la Bestia y rechazáis la Verdad para acoger la Mentira.

¿Pensáis que Satanás os sirve? No. Es mucho más fácil que Dios os conceda lo que pedís, si es lícito, que no que os lo conceda Satanás. Satanás se hace servir. Y os aseguro que por una hora os exige toda la vida; por una victoria, toda la eternidad.

¿Pensáis que si decís: “Quiero”, Dios querrá? No. Dios quiere lo que es para vuestro bien, no todo lo que queréis. ¿Os hacéis la ilusión que, si lo mandáis, Dios y sus ministros vendrán a vosotros? No. Sólo a través de una vida casta y pía; de una vida aureolada por las tres antorchas de la fe, la esperanza y la caridad; de una vida defendida por las otras virtudes que se practican contra Satanás, el mundo y la carne; de una vida vivida en mi Ley en mi doctrina, que existe desde hace veinte siglos (y existirá hasta que exista la tierra y el hombre) y que está encerrada en mi cuádruple Evangelio; de una vida “cristiana”, que significa vida semejante a la de Cristo, vida de reverencia, de obediencia, de fidelidad al Padre constante generosidad, vuestro espíritu obtendrá esa purificación, esa sensibilidad, que os permitirán recibir a Dios y a sus ministros de modo tan evidente que tendréis el gozo de la visión y el gozo de la palabra, ya sea simplemente inspirada o realmente pronunciada.

Ya os lo he dicho: “No se puede servir conjuntamente a Dios y a Satanás” 5 . No. Donde está el uno, no

está el otro. Vuestra vida es un signo de Dios o vuestra vida es un signo de Satanás.

Si tenéis la capacidad de reflexionar –suponiendo que exista aún en vosotros una brizna de alma libre del dominio que mata-, juzgaos y juzgad vuestras obras y las inspiraciones que recibís. Si las consideráis honestas, aunque sea sólo desde el punto de vista humano, decid: “Aquí puede existir el poder de Dios”. En cambio, si son contrarias a la moral humana y están en las antípodas de la moral sobrehumana, decid: “Aquí no puede estar Dios; está su Enemigo”.

Y vosotros, los que ya estáis desviados hasta el punto que habéis abrazado la infame religión que Yo

llamo “satanismo” –esa parodia de la religión que es un sacrilegio y un delito-, recordad que Yo no tengo necesidad de tinieblas, ni de soledad o de magnetismo para venir. Yo soy Luz y mis santos son luz. Yo no temo el sol ni la multitud. Yo sé extasiar aun en medio de una multitud y brillar como un Sol en el sol.

Mis discípulos pueden explicar de qué modo simple, dulce, espontáneo y absoluto vengo hacia ellos;

cómo les elevo por sobre todo lo que les circunda y les sumerjo en un abismo de luz y de sonidos, o sea, en el Cielo venido a ellos.

Ellos pueden explicar cómo, tras cada contacto, sienten que la propia materia pierde peso y adquiere

espiritualidad; cómo, tras cada fusión, la carne muere un poco más y Yo vivo siempre con más fuerza en

ellos. Porque Yo soy el Vencedor de la carne –instrumento de Satanás– y, por tanto, soy el vencedor de

Satanás. Ellos pueden explicar cómo, al renovarse cada vez más profundamente, mueren místicamente y resurgen más espiritualizados cada vez.

45

Génesis 3, 1-15

Mateo 6,24; Lucas 16, 13

10 Ellos pueden explicaros qué paz, qué serenidad, qué equilibrio albergan en sí, y qué inteligencia, qué

amor, qué pureza. No son valores humanos, son más que sobrehumanos. Son míos, porque Yo me convierto en ellos y ellos en Mí. La criatura ya no existe. Existo Yo. Yo les hago dioses porque les hago a mi semejanza.

A mis discípulos les doy lo que Satanás no da, lo que no puede dar: la semejanza con Dios, porque les

fundo conmigo y con esa fusión les convierto en dioses”.


Fuente:  Los evangelios como me han sido revelados por Maria Valtorta año 1943