Ser ignorante no es pecado, pero se puede volver, pues si uno puede salir de ello en lo que concierne al bien eterno y no lo hace, la persona puede morir eternamente. Pues hoy dia la gente se preocupa por no ser ignorante al mundo pero si a las cosas de Dios, y esta ignorancia no la va a justificar Dios el día de su juicio, por eso los Apóstoles decían que era mejor hacerse necios ante las cosas del mundo que pasan, para ser agradable a Dios.
viernes, 3 de febrero de 2023
Y tú, nuevo Pedro, vigila y vigila sin hacerte ilusiones. Cierto es que sufrir por Cristo es la mayor dignidad que exista. Pero Yo te digo: "Vigila y ora".
jueves, 2 de febrero de 2023
«Nunca como en este momento debo repetir a quien me representa: “Apacienta mis corderos".
9 de diciembre
Zacarías 11, 4-7-10-13-14-15-17.
Dice Jesùs;
«Nunca como en este momento debo repetir a quien me representa: “Apacienta mis
corderos".
Muchos de ellos se han vuelto salvajes. Pero toda la culpa no es de ellos y por esto me
producen piedad.
Los había confiado a los poderosos para que los cuidasen. Había dado ya tanto a los
poderosos para que no quisieran aún más y fueran buenos con los súbditos porque son
potentes sólo por mandato de Dios. En realidad son grey de Dios, son hijos de Dios y
deberían ser cuidados con respeto pensando en el Rey verdadero: el Eterno, de quien son
pueblo.
En cambio les han usado como rebaño sin amo. Les han empujado donde han querido,
les han alimentado con la comida que les ha parecido, con tal de nublarles el pensamiento y
hacerles olvidar el Bien corrompiéndoles con doctrinas que Yo maldigo, se han hecho
esclavos a los que se les niega hasta la libertad de pensamiento, y como ovejas les han
empujado al matadero para sus fines delictivos hacia toda la humanidad. Toda. La que para
ellos es "Patria" y la que es "Patria de los demás". Se han hecho ricos explotando el sacrificio
de los sujetos, ladrones de los bienes de Dios y del hombre que son Alma y Existencia,
343 asesinos de la una y de la otra.
Pues bien: desde lo alto del Cielo, por toda la amargura que han dado como alimento a las
gentes y que les lleva a desesperar hasta de Dios, por todo el hambre que sufren los cuerpos
y las almas de mis hijos, por aquellos que en esta ruina permanecen siendo los corderos de
Dios y ninguna pasión 207 transforma en rebeldes a Dios, como sus seductores y jefes, hijos
del Mal y precursores del Anticristo, Yo vengo con mi Palabra y mi Amor para apacentar a los
pobres de mi rebaño y te repito a ti que eres mi Vicario:
“Apacienta mis corderos dándoles la incansable palabra y la bendición de la que he
colmado tu mano inocente, que no conoce otra sangre fuera de mi Sangre que elevas en el
altar como rito de propiciación, y otro gesto aparte del que fue mío de bendecir aquellos de
los que tú, como Yo, tienes piedad.
He dado dos varas a tu mano, y te aprecio porque usaste la del amor. Pero el amor, que
es potente también sobre la Potencia de Dios, cae como piedrecilla lanzada contra la roca
cuando se dirige a algunos que tienen la apariencia de hombre, pero son demonios con el
corazón de piedra. Golpea pues con la. otra vara, y que sepan los fieles que tú no eres
cómplice de las culpas de los grandes. Uno se hace cómplice también cuando no osa bramar
contra sus infamias. A tu Maestro no le gustan las maldiciones y los fulgores. Pero hay
momentos en los que hay que saberlos usar para persuadir no a los poderosos, cuyos ánimo
poseído por Satanás es incapaz de persuasión, sino a los pobres del mundo de que Dios, y
los justos de Dios, no comparten ni apoyan los métodos y las prepotencias de quien ha
superado toda medida y se cree un dios mientras que es sólo una fiera inmunda.
Habla, en nombre de la Justicia que representas. Es la hora. Y que las multitudes sepan
que mi Doctrina no ha cambiado y que una es la Ley, que existe un solo Dios, que su primer
mandamiento es el amor, que Él, aún, como en los siglos de los siglos precedentes a mi
venida, en la que he confirmado la Ley, ordena no robar, no fornicar, no matar, no coger las
cosas de los demás. Dilo a los ladrones de ahora, que no se conforman con una bolsa sino
que roban almas a Dios y tierras a los pueblos; dilo a los fornicadores, a los grandes
fornicadores de ahora, cuya fornicación no es la animal con una hembra sino la demoníaca
con la potencia política; dilo a los asesinos de ahora, que se arrogan el derecho de matar a
pueblos enteros después de haber matado en otros pueblos -los suyos- la fe en Dios,
cualquier forma de honestidad, el amor al bien; dilo a los insaciables de ahora que, ávidos
como chacales, asaltan donde está lo que les gusta y se permiten cualquier delito con tal de
coger lo que no les pertenece.
Hablar quiere decir 'dolor' ya veces 'muerte'. Pero acuérdate de Mí. Yo soy más precioso
que la 'alegría' y que la 'vida', porque doy a quien me es fiel una alegría y una vida que no
conoce fin ni medida. Acuérdate de Mí que supe purificar mi Casa de las suciedades y seguir
de frente un solo fin: 'la gloria de mi Padre'. Esto me consiguió el odio, la venganza, la
muerte, porque los que fueron tocados por mi furor encontraron un vendido que por treinta
denarios me puso en su poder.
Siempre, entre los más fiables, tenemos un enemigo, un vendido. Pero no importa. El
discípulo no es más que el Maestro y si Yo, sabiendo que el látigo de mis palabras, más que
el látigo de cuerdas -medio simbólico más que real- me procuraba la muerte, he hablado,
habla. Y si por amor hacia los hombres, y hacia ti, Yo he soportado un enemigo y un vendido
y el horror de un beso de traición, tú, mi primero entre los hijos de ahora, no debes retraerte
ante lo que ha sufrido el Maestro antes que tú.
Que si después, a pesar de todos los medios, la Justicia tuviera que perecer y, arrastrados
207
pasión podría también leerse presión
344cada vez más por Satanás, los dominadores y los dominados, por un mimetismo maléfico,
se. separaran cada vez más de Dios, entonces quitaré la Luz y la Verdad. Y esto sucederá
también cuando en mi morada -la Iglesia- haya demasiados que, por intereses humanos y
por indigna debilidad, estén entre los dominados por los sembradores del Mal en sus
distintas doctrinas. Entonces conoceréis al pastor que no se cuida de las ovejas abando-
nadas, al pastor inútil del que habla Zacarías.
Recuerda el Apocalipsis de Juan. Recuerda el dragón: el Mal generador del Anticristo
futuro, que le prepara el reino no sólo desconcertando las conciencias sino envolviendo en
sus espirales la tercera parte de las estrellas y convirtiendo a los astros en fango. Cuando
esta demoníaca vendimia se produzca en la Corte de Cristo, entre los grandes de su Iglesia,
entonces, en la luz reducida apenas a resplandor y conservada como única lámpara en el
corazón de los fieles a Cristo -porque la Luz no puede morir, Yo lo he prometido, y la Iglesia,
incluso en los periodos de horror, conservará cuanto es necesario para volverse resplandor
tras la prueba- entonces vendrá el pastor ídolo, que será y estará donde quieran sus dueños.
Quien tenga oídos para entender, entienda. Para los vivos de aquel tiempo la muerte será
un bien"».
Más tarde
Dice Jesús:
«Me parece haber repetido muchas y muchas veces que o se cree o no se cree, que mi
tiempo no se mide con vuestra medida, que serán bienaventurados los que crean sin exigir
pruebas.
Ahora añado que la profecía puede tener periodos de repetición o de aparente negación
que en cambio después resultan ser tan sólo una prueba dada por Dios para la fe de los
hombres.
Todas las profecías antiguas y modernas (digo antiguas aquellas desde Adán hasta mi
venida y modernas las que van desde mi venida hasta el momento presente, porque vuestros
veinte siglos son una fracción de hora respecto a mi Eternidad) presentan puntos en los que
parecen erradas, porque según vosotros debían suceder en un determinado periodo y no se
han producido. Pero el ojo de mi siervo ve con mi Ojo. Vosotros en cambio veis con el
vuestro. Lo que mi siervo habla o repite en mi Nombre, y lo que vosotros creéis ya superado,
puede ser aún un acontecimiento que se cumpla en el futuro. Esto para todas las profecías,
hasta las de los mayores espíritus.
A quien mira con sus ojos humanos le puede parecer equivocada y contradecida por los
hechos hasta la Profecía perfecta: la mía. ¿No parecería, leyendo los evangelios, que el fin
del mundo va poco después de la destrucción de Jerusalén? ¿Pero cuántos siglos han pasa-
do desde entonces? Y sin embargo el fin del mundo será precedido por los signos que digo y
que vuestra ignorancia y vuestro miedo han visto cercanos ya tantas veces. Sólo Yo sé el
momento en que tendrán inicio y no considero necesario decirlo. Incluso por bondad hacia
los vivientes de aquel momento.
¡Ciertamente no querréis pensar que Yo, Profeta perfecto porque depositario de los
secretos de la Divinidad, me haya equivocado! Como no querréis creer que se hayan
equivocado Pedro, Pablo y sobre todo Juan, que se había quedado unido al Maestro incluso
más allá del tiempo de mi estancia entre los hombres. ¿Y no dice Pedro: "El fin de todo está
cercano',? (Pedro I epístola Cap. 4 v. 7). Y Pablo: "...Nosotros permaneceremos vivos hasta
345la venida del Señor" 208 , y aún: "Bien sabéis vosotros que quien lo retiene es el Señor, para
que se manifieste en su momento oportuno. Porque el misterio de la impiedad ya está
actuando". Parecería, pues, que el Anticristo estuviese en acción ya desde entonces, sólo
que Dios no le permitiese manifestarse plenamente para ser reducido a cenizas por Mí. Y
exhorta a los cristianos de entonces a permanecer firmes en la fe para resistir la iniquidad en
acción. y. mi Juan, en fin, el más iluminado, aquél a quien se le dieron a conocer los Cielos
con las perspectivas de los tiempos futuros conocidos sólo por Dios, y le fue abierto mi
Corazón con todos sus secretos más secretos, ¿no termina el Libro tan excelso que parece
escrito con pluma raptada a un arcángel: ".. .el tiempo está cerca... Sí, vengo pronto. Dice el
que da testimonio de todo esto: Sí, vengo pronto''?
Ahora, por tanto, os digo a vosotros las mismas palabras de mis santos: “Ante el Señor un
día 209 es como mil años y mil años como un día. No es que tarde el Señor, pero ten
paciencia... Hay cosas difíciles de entender que los ignorantes y los pocos estables enredan
para su perdición".
¡Oh! ¡bienaventurados los creyentes y los satisfechos sin necesidad de demasiadas
pruebas, bienaventurados quienes descansan sobre la palabra del Señor aunque sea oscura
para ellos y no se procuran los tormentos de Tomás, que sufrió más días que los demás por
no creer en mi Resurrección, y después otros días por el arrepentimiento de no haber creído
hasta haber constatado!
"Huid de las cuestiones estúpidas, las genealogías, las disputas y las batallas, pues son
inútiles y vanas" como dice Pablo (a Tito v. 9 210 ). Recordad que Juan pocas líneas después
dice: "... ya ahora han aparecido muchos anticristos, por lo cual nos damos cuenta que es ya
la última hora... No os he escrito a vosotros (para vosotros) como a quien no conoce la
verdad, sino como a quien la conoce y sabe que ninguna mentira puede venir de la verdad"
(I a de S. Juan v. 18-21 211 ). En fin os recuerdo que quien repite las palabras de Dios o habla
directamente, no lo hace por querer humano "sino inspirado por el Espíritu Santo" como dice
Pedro en su II a epístola (v. 21) 212 .
Por su cuenta mi portavoz es una pobre nada, que nunca siente tanto esta nada que es
como cuando le pongo delante un punto escriturario y le digo: "Interprétalo". Entonces parece
un pajarito caído en una red y asustado. Yo, que escudriño su corazón, lo veo deshacerse en
estupor y temblor como el de un estudiante obligado a responder al examinador sobre lo que
no sabe. Y me gusta su no saber porque me lo mantiene bajo y doblegable como un velo de
seda.
Respecto a los textos, es inútil esparcidos como alimento de los reptiles, que pueden
utilizados como arma nociva y contra mis pequeños cristos. Ya he dicho 213 y repito que se
requiere mucha prudencia porque vivís entre reptiles venenosos. ¿Por qué queréis saciar su
estúpida curiosidad? No dicto lo que dicto para vuestro entretenimiento ni para doblegarme a
vuestra morbosa sed de conocimientos futuros. Cuando sabéis, ¿acaso cambiáis? No. No
seáis mentirosos o ingenuos. No cambiáis. Los espíritus rectos tienen ya más que suficiente
con lo que he dicho para todos sin alzar los velos más profundos. Los otros... ¡oh! ¡los otros!
208
Remitiendo a este punto y al inicio de la cita siguiente, la escritora anota a pie de página: Pablo epístola 19 a los Tesalonicenses cap. 4
v. 14 (pero se trata del versículo 15) y epístola lI a los Tesalonicenses cap. 11 v. 6-7
209
Remitiendo aquí, la escritora anota a pie de página: S. Pedro III epístola (pero se
trata de la 2" epístola) cap. 3 v. 8-9-16
210
mejor: Tito 3, 9
211
mejor: 1 Juan 2, 18-21
212
mejor: 2 Pedro 1, 21
213
Las disposiciones sobre los escritos valtortianos, a las que se nos remite aquí y más adelante, se encuentran en los dictados del 15 de
agosto, del 23 de agosto y del 26 de octubre
346 Cuando no lo convierten en instrumento para dañar a muchos, lo hacen instrumento para
dañarse a sí mismos, porque estudian, no acogen, estudian mi nueva Palabra, únicamente
con luz y método humano. ¿Y no he dicho que este método es asesino?
He dicho -y si no me canso de repetir mi Doctrina, me canso de repetir las indicaciones
respecto al "portavoz"- que sólo cuando ya no esté en el mundo será conocido todo su
esfuerzo. No tengáis prisa de hacer exposiciones generales. Él no la tiene. No le importa ser
conocido, admirado, por el esfuerzo y la mole de trabajo. Con lágrimas de sangre os permite
usar estas páginas "tan suyas" por el bien de muchos y por mi amor. No quiere más porque
Yo no quiero, y en mi "portavoz" sólo hay una voluntad: la mía.
En los dictados tenéis cofres de piedras preciosas suficientes para iluminar el mundo.
¿Por qué queréis extraer también los diamantes que sólo dentro de algunos años podrán ser
manejados sin que las fuerzas del Mal se apropien de ellos para destruidos? ¿No os dais
cuenta de que estáis en mano de los enemigos de Cristo?
Quien escribe es conducido. Pero quien copia 214 debe saber comprender lo que se
mantiene a disposición de uno solo el cual, porque a su vez está guiado por Mí, puede
entender y bendecir. Conservad, pues, para la hora que Yo señalaré, todo el trabajo de mi
"portavoz" y dad a los pobres del mundo, según su condición, lo que debe ser dado. Y orad
para no dejaros arrastrar de lo humano en vuestra elección.
Por hechos del día, P. M. ha podido ya notar la coincidencia y puede testimoniado. Por lo
demás, repito, lo utilice como hizo el director de Benigna, que se encontraba en tiempos
mejores que éstos y tenía entre las manos una materia menos explosiva, diría por el carácter
del tiempo presente lleno de explosiones no tanto de pólvoras químicas cuanto de sustancias
infernales.
No repitáis las preguntas porque no responderé. No queráis salir de la regla porque no lo
bendeciré. Tomad vuestro trabajo y dadlo a mi Portavoz. Él os dirá los puntos que no deben
ser puestos a disposición de los curiosos y los malvados. Yo le llevaré de la mano en la
elección.
Los pequeños son los que sienten el peligro por instinto, como los pajarillos. Y mi
"portavoz" no es menos pequeño de cuanto lo fuese Yo en el seno de mi Madre. Por esto le
amo».
Fuente: Cuaderno del año 1943 de Maria Valtorta- Iglesia regenerada.
lunes, 30 de enero de 2023
La Iglesia no morirá porque Yo estaré con ella. Pero conocerá horas de tinieblas y horror semejantes a las de mi Pasión, multiplicados en el tiempo porque así debe de ser.
23 de julio
Dice Jesús:
«Cuando llegue la hora, muchas estrellas serán arrolladas por las espirales de Satanás,
que para vencer necesita disminuir las luces de las almas.
Esto podrá suceder porque, no sólo los laicos sino también los eclesiásticos, han perdido y
pierden cada vez más la firmeza de fe, de caridad, de fuerza, de pureza, de desapego de las
seducciones del mundo necesarias para permanecer en la órbita de la luz de Dios.
¿Comprendes quienes son las estrellas de las que hablo? Son aquellos que he definido
como sal de la tierra y luz del mundo: mis ministros.
El esmero de la aguda malicia de Satanás es apagar, arrollándolas, estas lumbreras que
117 son luces que reflejan mi Luz para las muchedumbres. Si a pesar de tanta luz como todavía
emana la Iglesia sacerdotal, las almas se están hundiendo en las tinieblas cada vez más, se
puede intuir cómo será la tiniebla que aplastará a las muchedumbres cuando muchas
estrellas se apaguen en mi cielo.
Satanás lo sabe y siembra sus semillas para preparar la debilidad del sacerdocio, a fin de
poderlo enredar fácilmente en pecados, no tanto de sentido cuanto de pensamiento. En el
caos mental para él será fácil provocar el caos espiritual. En el caos espiritual los débiles,
ante el aluvión de las persecuciones, cometerán pecado de vileza, renegando de la fe.
La Iglesia no morirá porque Yo estaré con ella. Pero conocerá horas de tinieblas y horror
semejantes a las de mi Pasión, multiplicados en el tiempo porque así debe de ser.
Debe de ser que la Iglesia sufra cuanto sufrió su Creador, antes de morir para resucitar en
forma eterna. Debe de ser que la Iglesia sufra durante mucho más tiempo porque la Iglesia
no es, en sus miembros, perfecta como su Creador, y si Yo sufrí horas ella debe sufrir
semanas y semanas de horas.
Como surgió perseguida y alimentada por poder sobrenatural en los primeros tiempos y en
sus mejores hijos, lo mismo ocurrirá con ella cuando vengan los últimos tiempos en los que
existirá, subsistirá, resistirá a la marea satánica y a las batallas del Anticristo con sus mejores
hijos. Selección dolorosa, pero justa.
Es lógico que en un mundo en el que tantas luces espirituales se habrán muerto se
instaure, abiertamente, el reino breve pero tremendo del Anticristo, generado por Satanás,
así como Cristo fue generado por el Padre. Cristo hijo del Padre, generado por el Amor con
la Pureza. Anticristo hijo de Satanás, generado por el Odio con la triple Impureza.
Como aceitunas entre las ruedas del molino, los hijos de Cristo serán perseguidos,
exprimidos, triturados por la Bestia voraz. Pero no engullidos, porque la Sangre no permitirá
que sean corrompidos en el espíritu. Como los primeros, los últimos serán segados como
puñados de espigas en la persecución extrema y la tierra beberá su sangre. Pero
bienaventurados para siempre por su perseverancia quienes mueren fieles al Señor»
Usted me había dicho que para entender a Juan había que leer sus epístolas y el
Apocalipsis. He tomado la Biblia y he abierto al azar donde están los escritos del Predilecto.
Se me ha abierto en el cap. 12°. El Maestro me lo explica así.
Me doy cuenta de que hace días Jesús dijo una frase parecida al comentario acerca de la
maternidad espiritual de María 61 , que se quiere ver simbolizada en la mujer vestida de sol.
Pero hoy Jesús no habla de ello, de María. Habla de la condición de la Iglesia militante en los
últimos tiempos. Leeré atentamente el Apocalipsis esperando en Jesús, que me sea luz para
entenderlo.
24 de julio
Dice Jesús:
«Ya te he dicho 62 que todo el mal que ahora os oprime es el fruto del abandono de mi Ley
por parte de los individuos y de la sociedad. La falta de fe, la falta de caridad, la falta de
esperanza, la falta de toda virtud, tienen un único origen: la deserción de mi milicia, de la
milicia cristiana.
Como de una cepa de raíces venenosas, han brotado, en lugar de mis virtudes,
tendencias, vicios, pasiones peores que humanas: demoniacas. La planta de la vida cristiana
ha muerto en casi todos los corazones, en muchos vegeta a duras penas, en pocos está aún
En el dictado del 6 de julio
Sobre todo en los dictados del 21 y del 22 de julio
118 floreciente, nutrida por el jugo de Vida, adornada con hojas robustas.
No hay que esperar que las cosas cambien, al contrario cada vez irán más a peor porque,
como un bosque invadido por plantas parásitas y por insectos nocivos se desnuda cada vez
más de hojas y frutos y termina muriendo, así sucede con la sociedad de ahora, cada vez
más quemada, sofocada, corrompida por mil tendencias viciosas y por mil pecados.
Los principales: odio, lujuria, prepotencia, fraude. Las primeras: negación de Dios,
doctrinas contrarias a la mía, culto exagerado de sí mismos y otras más.
Mi Palabra no puede descender -semilla y agua de Vida y Vida verdadera- a las almas.
Están demasiado ocupadas en otras cosas. La mayoría de los cristianos ha rechazado a
Cristo, porque en el lugar de Cristo ha puesto a sí misma o al poder, el dinero, la carne.
Quien peca menos, también peca, porque no tiene misericordia verdadera de su prójimo.
¿Quien es aquel que no maldice, reniega, en el día de hoy?
Pero tú no maldigas, no reniegues, hija que amo. Deja a tu Dios la tarea de castigar. Tú
ama y ten misericordia, de todos. También de los primeros culpables.
¡Son unos desgraciados, son unos desgraciados! Han estropeado todo lo bueno que
tenían al acoger el mal de Satanás. Han cambiado una eternidad de gloria por una hora de
gloria terrena. Han vendido por treinta monedas su alma a Satanás. Son los Judas de su
alma. Me indignan y me dan pena. Sí, también pena, porque Yo soy el Dios de la
misericordia y siento piedad de mis hijos extraviados.
Ayúdame a salvarles de la última culpa. ¡Cómo quisiera poderles perdonar! Tú, hija que
amo, perdona. Que de tu corazón que me posee a Mí y a mi Palabra no salgan más que
palabras de paz y de perdón. Sé que es difícil para vuestra humanidad. Pero por encima de
ella está el espíritu, y el espíritu es el reino del Señor. Entonces ¿cómo podéis tener al Señor
en vosotros si vuestro espíritu no tiene las mismas pasiones que su Rey?
y mis pasiones, como mis palabras, son santas, misericordiosas, buenas. Todas tienen el
sello del Amor, del Amor verdadero que nunca es tanto amor como cuando se inmola por los
hermanos y les perdona» .
Dice aún:
«No me gustan quienes gritan: "¡A muerte!" después de haber gritado: "¡Hosanna!".
Si aquellos a quienes se lanza el grito de condena os hubieran dado ese botín y ese
bienestar, arrebatado injustamente, que Yo no he podido permitir que os dieran para no
llevarles a ellos, y a vosotros, a un perfecto orgullo, les aclamaríais. No pensaríais que otros
sufrirían en vuestro lugar y que, como vosotros, son mis hijos.
Dejadme a Mí el juzgar, el castigar, el premiar. Tratad sólo, para vosotros mismos, de
merecer mi premio. Y sed coherentes y honestos.
Es incoherencia, deshonestidad, vileza, ensañarse con los vencidos, sea cual sea su
derrota, por justa que sea como castigo o dolorosa como fruto de circunstancias inmerecidas.
Es incoherencia porque no va al hombre, sino a la acción del hombre, acción -repito- que
hubierais aprobado, aún cuando no fuera buena, si os hubiera dado un beneficio.
Es, por la misma razón, deshonesta: todos, recordadlo bien, tenéis vuestra parte de culpa
en el momento actual. Quien tiene menos que nadie, porque no ha cometido pecado de
adoración de un hombre y no le ha seguido contra la Ley, tiene el de no haber rezado por él
mañana y noche. Los grandes necesitan las oraciones de los pequeños para permanecer
grandes en el Bien.
Y, en fin, vileza porque enseñarse con quien ya no tiene poder, sino que al contrario es el
más desgraciado de todos, odiado por el mundo, alcanzado por Dios, es la misma culpa que
la de quien oprime a un débil.
119 Estas cosas, inconcebibles para la masa, son siempre el jugo de mi Ley. Y el que mi Ley
sea seguida superficialmente, y no sustancialmente, lo prueba el hecho del modo en que las
masas se revuelven contra quienes no os han dado lo que esperaba vuestro egoísmo».
Fuente; Cuadernos del año 1943, de Maria Valtorta
A LOS QUE AMAN SU PATRIA
22 de julio
Dice Jesús:
«Continuamos con la referencia entre el pasado y el presente, que en el eterno ser de
Dios es siempre "presente". Y hoy te haré mirar lo que está más cerca de tu corazón.
Yo no niego el amor de Patria. Yo, el eterno Hijo de Dios, hecho hombre, he tenido una
Patria y la he amado con amor perfecto. He amado a mi Patria terrena, hubiera querido
saberla digna de la protección de Dios y, sabiéndola en cambio indigna, he llorado sobre ella.
Por eso entiendo el dolor de un corazón leal que ve la Patria no sólo en peligro, sino
condenada a días de un dolor tal que respecto a él la muerte es un don.
Pero dime, María, ¿vosotros podéis decir que Yo no he amado a esta tierra que es vuestra
patria y a la cual envié a mi Pedro para erigiros la Piedra que no se derrumbará con el soplar
de los vientos; esta tierra a la que, en un momento de cautela humana, Yo vine para
confirmar a Pedro en el martirio, porque esa sangre se necesitaba en Roma para hacer de
Roma el centro de la Catolicidad?
¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra en la que mis confesores cayeron a
manojos como espigas de un grano eterno, segadas por un Eterno Segador, para hacer de
ello nutrición para vuestro espíritu?
¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra a la que he traído las reliquias de mi vida
y de mi muerte: la casa de Nazaret donde fui concebido en un abrazo de luminoso ardor
entre el Divino Espíritu y la Virgen, y la Sábana Santa donde el sudor de mi Muerte ha
impreso el signo de mi dolor, sufrido por la humanidad?
¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra en la que han florecido los más grandes
santos, los semejantes a Mí por el don de las heridas, los que no han tenido velos para ver
nuestra Esencia, los que ayudados por Mí, han creado obras que repiten a lo largo de los
siglos el milagro del pan y del pez multiplicados para las necesidades del hombre?
¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra a la que he dado tantos genios, tantas
victorias, tanta gloria, tanta belleza de cielo, de tierra, de mar, de flores, de montes, de
bosques?
¿Podéis decir que Yo no he amado a esta tierra ayudándoos para haceros libres y
unidos? En las guerras contra enemigos diez veces mayores que vosotros, en empresas
locas, a juicio humano, Yo estaba con mis ángeles entre vuestras tropas. Era Yo, era Yo que
iluminaba a los caudillos, que protegía a los secuaces, que evitaba las traiciones, que os
daba Victoria y Paz. Era Yo que os daba la alegría de la conquista, cuando ésta no era obra
de prepotencia, sino que podía ser obra de civilización, o de redención de vuestras tierras de
un dominio extranjero.
¿Podéis decir que Yo no os he concedido la Paz más necesaria: la de mi Iglesia que
vuestros padres habían ofendido y que ha perdonado para que Italia fuera realmente una y
grande?
¿Y no he venido a daros agua para las mieses sedientas, sol para los campos mojados,
salud en las epidemias?
¿Y no os he dado la Voz que habla en mi Nombre, que os habla a vosotros antes que a
los demás, porque también en mi Vicario, Pastor universal, está el amor de Patria, y mi
Vicario desde hace siglos es italiano? Desde el corazón de Italia se expande la Voz sobre el
mundo y vosotros recibís la onda antes, incluso la más leve.
¿Y para qué ha servido todo esto?
115 Habéis prevaricado. Habéis creído que todo era lícito porque neciamente habéis pensado
que teníais a Dios a vuestro servicio. Habéis pensado que mi Justicia avalase vuestras
culpas, vuestras prepotencias, vuestra idolatría. Cuanto más bueno y longánime era Dios,
más os aprovechabais de Él. Sistemáticamente habéis rechazado el Bien y abrazado el Mal
convirtiéndolo en culto.
¿Entonces? ¿De qué os quejáis?
Pero el "abominio de la desolación" ¿no está acaso prácticamente a las puertas de la
sede de Pedro? ¿No impulsa sus ondas fétidas de vicio, concupiscencia, fraude, idolatría del
sentido, de las riquezas injustas, del poder ladrón y rapaz, contra los propios escalones de la
Cátedra de Pedro? ¿Qué más queréis?
Leed con atención las palabras de Juan y no pidáis saber más.
De Dios nadie se mofa y no se le tienta, ¡oh hijos! Y vosotros le habéis tentado mucho y le
tentáis continuamente. En el interior de vuestras almas, de vuestras mentes, de vuestros
cuerpos, en el interior de vuestras casas, en el interior de vuestras instituciones. Por todas
partes lo tentáis y os burláis de Él.
Mis ángeles se cubren el rostro para no ver vuestro comercio con Satanás y sus
precursores. Pero Yo lo veo y digo: ¡Basta!
Si Jerusalén fue castigada por sus delitos ¿no lo será acaso la segunda Jerusalén que
después de 20 siglos de cristianismo alza, sobre altares falaces, nuevos dioses impuestos
por amos aún más signados con el signo de la Bestia de cuanto no lo seáis vosotros, los de
Italia, y cree que engaña a Cristo con un fingido presente a su Cruz y a su Iglesia, seguido
tan sólo de refinada hipocresía que esconde, bajo la sonrisa y la reverencia, la espada del
sicario?
Sí. Llevad a cabo el último delito. Perseguidme en mis Pontífices y en mis fieles
verdaderos. Pero hacedlo abiertamente y hacedlo pronto. También pronto Yo proveeré.
Hablar así es doloroso, y hablar a los que son menos culpables. Pero en los otros no
tengo oídos que me oigan. Caen y caerán maldiciéndome. ¡Si al menos, si al menos bajo los
azotes del flagelo, en la agonía que oprime corazones y patria, supieran convertirse y pedir
piedad!
Pero no lo harán. Y no habrá piedad. La piedad plena que quisiera daros. Son demasiado
pocos quienes la merecen, respecto de los infinitos que desmerecen hora tras hora cada vez
más. Si los buenos fueran un décimo de los malvados, lo que está signado podría tener
alguna modificación. En cambio la justicia sigue su curso. Vosotros sois quienes la obligáis a
seguirlo.
Pero si no habrá ya piedad colectiva, habrá justicia individual. Quienes se mortifican a sí
mismos por amor a la patria y a los hermanos serán juzgados con inmenso amor. Los otros
con rigor. En cuanto a los mayores culpables, hubiera sido mejor para ellos no haber nacido.
Ni una gota de sangre arrebatada a las venas de los hombres, ni un gemido, ni un luto, ni
una desesperación arrebatada a un corazón, ni un alma raptada a Dios, quedará sin peso en
su juicio.
Perdonaré a los humildes que pueden desesperarse ante el horror de los acontecimientos.
Pero no perdonaré a quienes les han inducido a la desesperación obedeciendo a los deseos
de la Bestia».
Fuente: Cuaderno del año 1943, Marìa Valtorta
EL AMOR NACE DEL SUFRIR
8 de agosto de 1904
Buscar a Jesús en el interior de nosotros, no en el exterior.Todo debe estar encerrado en una palabra: “Amor”.
Quien ama a Jesús es otro Jesús.
(1) Continuaba esperando, y en cuanto ha venido mi adorable Jesús, si bien lo sentía cercano,
pero hacía por tocarlo y huía, y casi me impedía salir fuera de mí misma para ir en su busca.
Después de haber esperado mucho, en cuanto se ha hecho ver me ha dicho:
(2) “ Hija mía, no me busques fuera de ti sino dentro de ti, en el fondo de tu alma, porque si
sales fuera y no me encuentras sufrirás mucho y no podrás resistir; si me puedes encontrar con
más facilidad, ¿por qué quieres fatigarte?”
(3) Y yo: “Creo que si no te encuentro rápido en mí, puedo encontrarte fuera, es el amor lo que
a esto me empuja”.
(4) Y Él: “¡Ah! ¿Es el amor lo que a esto te empuja? Todo, todo debería estar encerrado en
una sola palabra: “Amor”, y quien no encierra todo en esto, se puede decir que del amarme el
alma no conoce ni siquiera una jota, y a medida que el alma me ame, así le engrandezco el don
del sufrir”.
(5) Y yo interrumpiendo su hablar, toda sorprendida y afligida he dicho: “Vida mía y todo mi
bien, entonces yo poco o nada sufro, por consiguiente poco o nada te amo, qué espanto, al sólo
pensar que no te amo mi alma siente por ello un vivo disgusto, y casi me siento ofendida por Ti”.
(6) Y Él ha agregado: “Yo no intento disgustarte, tu disgusto oprimiría más mi corazón que el
tuyo, y además no debes mirar sólo los sufrimientos corporales, sino también los espirituales, la
voluntad verdadera que tienes de sufrir, porque el querer el alma verdaderamente sufrir, ante Mí
es como si el alma lo hubiera sufrido, por eso tranquilízate y no te turbes, y déjame continuar mi
decir: ¿No has visto alguna vez a dos íntimos amigos? ¡Oh! Cómo tratan de imitarse el uno al
otro y de retratar en sí mismo al amigo, por lo tanto imitan la voz, los modos, los pasos, las obras,
los vestidos, así que el amigo puede decir: ‘Aquél que me ama es otro yo mismo, y siendo yo
mismo no puedo hacer menos que amarlo”. Así hago Yo por el alma que se encierra a toda sí
misma como dentro de un breve giro de amor, todo Yo me siento como retratado en ella misma, y
encontrándome Yo mismo, de todo corazón la amo, y no puedo hacer otra cosa que estarme con
ella, porque si la dejo me dejaría a Mí mismo”.
(7) Mientras esto decía ha desaparecido.
Fuente; Volumen 6, del libro de Cielo, dictado por Jesucristo a Luisa Picarreta.
Dialogo Divino entre Guillermina y Salvador sobre este capitulo:
-Si lo amo mucho, El me da el don del sufrir mucho, estas son frases que impactan.
Jesús es un Maestro insuperable, nos ha ido llevando de Su mano, poco a poco, al ir entendiendo que el amor, nace en el sufrir, porque el sufrir es el desapego, el sufrir es el abandonarse, el abandonarme es tener una confianza plena en El que no me va a fallarme, no tiene limite en Su Poder, no importa lo que se presente, me va a sacar adelante, esa cognotaciòn de confianza, de fè de arrojo en los Brazos de Dios, el desapego, pero el desapego es Cruz, el desapego duele, y eso me lo da gracias a que lo amo, porque ahora como yo lo amo, El sabe que no lo puedo amar, sino lo poseo, y nadie puede amar lo que no posee.
El quiere que yo lo posea, a El, y El quiere poseerme a mi, pero para eso necesito quitar lo mio, y ese es el punto del porque me aumenta el don del sufrir.
¿Que tanto debemos sufrir?, a mas sufrimientos, mas Vida Divina, a menos sufrimientos, mas vida humana, a mas vida humana, mas purgatorio nos espera, a menos vida humana, menos purgatorio vamos a tener. Si logramos llegar a la totalidad de la vida humana, vamos a llegar a la condenación eterna.
Si logramos llegar a la totalidad de la Vida Divina, vamos a tener la Vida Divina sin pasar por el purgatorio. Nosotros escogemos, que si hay que sufrir, hay que sufrir en la tierra o después de esta vida.
Y ese es el sufrimiento querido por Dios, que es el sufrimiento del desapego, el abandonarnos en sus Brazos como si fuéramos bebes y dependiéramos de nuestra madre.
El sufrimiento de la confianza en Dios y hay que entenderlo, y si yo confío en Dios, hay sufrimientos.
Se deja de confiar en las criaturas, y en mi. El sufrir aquí en la tierra nos va a llevar a conquistar los bienes de la Vida Divina. ¿y cuales son los bienes de la Vida Divina?, El Querer Supremo, El Acto único de Dios, eso es lo que vamos a conquistar, pero en el purgatorio ya no; allí vamos a conquistar la Vida Divina por medio de sufrimiento que yà no puede ser meritorio, y que únicamente nos dará el pase al cielo.
La Vida es una escuela de amor, Dios es Amor, nada puede habitar en Dios que no sea Amor.
Nosotros seres creados libres, ese es el punto, tenemos que decidir si aprendemos o no aprendemos a amar. Entonces la vida se vuelve una escuela de amor. Primero amo como hijo, luego amo como hermano, luego amo como amigo, amo en la escuela primaria y si sigo en la escuela secundaria y si sigo en la universidad y así; luego amo con sentimientos en el noviazgo, aprendemos a amar como esposos o esposas, y como padres. Y todos estos amores que vamos aprendiendo en la vida, nos va llevando a Dios, entonces la vida es un continuo aprendizaje de amor pero amor quiere decir DARSE, entonces es un continuo sufrimiento, el amor duele, porque el amor implica renuncia.
miércoles, 18 de enero de 2023
El Amor en Dios no es sentimiento, es Donarse y ser correspondido con Su mismo Amor.
Fuente; Cuaderno año 1944, de Maria Valtorta
martes, 17 de enero de 2023
NO CONOCEMOS A JESUS-
8 de enero de 1944
Dice Jesús:
<<Entre las muchas cosas que el mundo actual –henchido de orgullo y de incredulidad– niega están el
poder y la presencia del demonio. Es lógico que el ateísmo que niega a Dios niegue también a Lucifer, aquel a quien Dios creó, el que se rebeló a Dios, el adversario de Dios, el Tentador, el Envidioso, el Astuto, el Incansable, el Simulador de Dios.Ya os he dicho 1 que Satanás –transformado en demonio por haber cometido pecado de soberbia y tras haberse precipitado, desde el reino celeste que había osado atacar, al profundo abismo donde sólo hay tinieblas y horror– se ha obstinado en instaurar en esas profundidades una copia de la corte del Altísimo, con sus ministros y sus ángeles, sus súbditos y sus hijos, y se manifiesta simulando ser un espíritu de luz, cubriendo su aspecto y sus intenciones de Bajísimo con engañosos atavíos copiados de los del Altísimo para haceros errar.
Mas quienes de verdad viven con el espíritu vivificado por la Gracia, advierten su sonido falso y ven más allá de las apariencias y, por una intuición interior, reconocen al Seductor tras el aspecto larvado con que se muestra. Naturalmente, esto les sucede sólo a quienes están vivificados por la Gracia y protegidos por las triples virtudes con sacrosanta defensa. Los demás –no sólo los ateos que niegan, sino también los tibios que se adormecen, los indiferentes que no observan, los distraídos que no reflexionan, los imprudentes que van tras sus locuras– no pueden descubrir a Satanás tras la apariencia inocua, tras la apariencia hipócrita y, por tanto, se convierten en su fantoche.
¡Oh, hijos que perecéis porque negáis siempre, porque lo negáis todo!, no neguéis la existencia de
Satanás. No se trata de patrañas de chismosas; no es una superstición medieval. Es autentica realidad.
Satanás existe. Y no se cansa nunca de obrar. En lo alto, Dios no se cansa nunca de hacer el bien. En las
profundidades, Satanás no se cansa nunca de hacer el mal. La palabra del salmo no es una bella frase piadosa, así como no es una bella frase oratoria la palabra del Apóstol 2 . Satanás merodea a vuestro rededor como un león rugiente y obra en las tinieblas para llevaros consigo. Aunque, en vedad vuestra incredulidad, vuestra indiferencia, vuestro ateísmo le permitirán obrar abiertamente, en plena luz, pues vosotros mismos le abrís de par en par las puertas del alma y le decís a través de vuestros deseos desenfrenados: “Entra. Con tal de que en esta hora terrena yo pueda lograr lo que deseo, te hago dueño de mi yo”. Si no fuera así, no podríais haber llegado a esa forma de vida que habéis alcanzado y que horroriza a Dios y a sus santos, a sus siervos y a sus hijos.
Mas acordaos de que Satanás, ya sea metafóricamente, artificialmente o realmente, cumple su acción
solapada en las tinieblas. Os asedia con sus enredos y sutilezas de serpiente al acecho en un tupido matorral.
Y porque sabe sois viles tanto en el mal como en el bien, aunque os vea ya muy alejados de Dios no osa aún presentarse ante vosotros cara a cara y deciros: “Aquí estoy. Sígueme”. Son pocos todavía los audaces que entre vosotros osarían decirle en este encuentro manifiesto: “Vengo”. Sois hipócritas también en el mal y aunque anheléis su ayuda, no osáis confesarlo.
Pero Satanás no necesita palabras. Su mirada, como la mía, os traspasa el corazón. Yo veo vuestro anhelo de satanismo; él ve lo mismo que veo Yo y obra.
Después de haber intentado destruir a Cristo con las tentaciones 3 ; a la Iglesia deparándole épocas
oscuras; el Cristianismo por medio de los cismas; la sociedad civil con las sectas, ahora que está en vísperas de la manifestación preparatoria para la final, intenta destruir vuestras conciencias tras haber destruido vuestro pensamiento. Sí, es así, Lo ha destruido no como capacidad de pensar como hombres sino de pensar como hijos de Dios. El racionalismo, la ciencia que se aparta de Dios, ha destruido vuestro pensamiento de índole divina y ahora pensáis como sólo el fango puede pensar: por tierra. En las cosas que ve, vuestro ojo no advierte a Dios, no advierte su sello. Para vosotros son solamente astros, montes, piedras, aguas, hierbas,
El 19 de junio y el 22 de agosto de 1943 en los “cuadernos 1943”.
Salmo 109; 1Pedro 5,8 3
Mateo 4, 1-11; Marcos 1, 12-13; Lucas 4, 1-13 1 2
9 animales. Para el creyente son obras de Dios y no necesita más para sumergirse en la contemplación y la alabanza del Creador ante los innumerables signos de su poder, que os circundan y embellecen vuestra existencia y son útiles para vuestra vida.
Ahora Satanás ataca las conciencias. Ofrece el antiguo fruto 4 : el placer, el ávido deseo de saber, la
arrogante y sacrílega esperanza de llegar a ser dioses, a fuerza de morder en la carne y en la ciencia. Y así, el placer os convierte en fieras consumidas por la lujuria, repelentes, enfermas, condenadas tanto en ésta como en la otra vida a los morbos de la carne y a la muerte del espíritu. Y así, el ávido deseo de saber os entrega al Simulador pues, al intentar imponer a Dios vuestra voluntad de saber debido a la ilícita sed de conocer los misterios de Dios, hacéis de modo que Satanás os atrape con sus engaños.
Me causáis piedad. Me causáis horror. Siento piedad porque sois locos. Siento horror porque queréis
serlo y os marcáis la carne del alma con el signo de la Bestia y rechazáis la Verdad para acoger la Mentira.
¿Pensáis que Satanás os sirve? No. Es mucho más fácil que Dios os conceda lo que pedís, si es lícito, que no que os lo conceda Satanás. Satanás se hace servir. Y os aseguro que por una hora os exige toda la vida; por una victoria, toda la eternidad.
¿Pensáis que si decís: “Quiero”, Dios querrá? No. Dios quiere lo que es para vuestro bien, no todo lo que queréis. ¿Os hacéis la ilusión que, si lo mandáis, Dios y sus ministros vendrán a vosotros? No. Sólo a través de una vida casta y pía; de una vida aureolada por las tres antorchas de la fe, la esperanza y la caridad; de una vida defendida por las otras virtudes que se practican contra Satanás, el mundo y la carne; de una vida vivida en mi Ley en mi doctrina, que existe desde hace veinte siglos (y existirá hasta que exista la tierra y el hombre) y que está encerrada en mi cuádruple Evangelio; de una vida “cristiana”, que significa vida semejante a la de Cristo, vida de reverencia, de obediencia, de fidelidad al Padre constante generosidad, vuestro espíritu obtendrá esa purificación, esa sensibilidad, que os permitirán recibir a Dios y a sus ministros de modo tan evidente que tendréis el gozo de la visión y el gozo de la palabra, ya sea simplemente inspirada o realmente pronunciada.
Ya os lo he dicho: “No se puede servir conjuntamente a Dios y a Satanás” 5 . No. Donde está el uno, no
está el otro. Vuestra vida es un signo de Dios o vuestra vida es un signo de Satanás.
Si tenéis la capacidad de reflexionar –suponiendo que exista aún en vosotros una brizna de alma libre del dominio que mata-, juzgaos y juzgad vuestras obras y las inspiraciones que recibís. Si las consideráis honestas, aunque sea sólo desde el punto de vista humano, decid: “Aquí puede existir el poder de Dios”. En cambio, si son contrarias a la moral humana y están en las antípodas de la moral sobrehumana, decid: “Aquí no puede estar Dios; está su Enemigo”.
Y vosotros, los que ya estáis desviados hasta el punto que habéis abrazado la infame religión que Yo
llamo “satanismo” –esa parodia de la religión que es un sacrilegio y un delito-, recordad que Yo no tengo necesidad de tinieblas, ni de soledad o de magnetismo para venir. Yo soy Luz y mis santos son luz. Yo no temo el sol ni la multitud. Yo sé extasiar aun en medio de una multitud y brillar como un Sol en el sol.
Mis discípulos pueden explicar de qué modo simple, dulce, espontáneo y absoluto vengo hacia ellos;
cómo les elevo por sobre todo lo que les circunda y les sumerjo en un abismo de luz y de sonidos, o sea, en el Cielo venido a ellos.
Ellos pueden explicar cómo, tras cada contacto, sienten que la propia materia pierde peso y adquiere
espiritualidad; cómo, tras cada fusión, la carne muere un poco más y Yo vivo siempre con más fuerza en
ellos. Porque Yo soy el Vencedor de la carne –instrumento de Satanás– y, por tanto, soy el vencedor de
Satanás. Ellos pueden explicar cómo, al renovarse cada vez más profundamente, mueren místicamente y resurgen más espiritualizados cada vez.
45
Génesis 3, 1-15
Mateo 6,24; Lucas 16, 13
10 Ellos pueden explicaros qué paz, qué serenidad, qué equilibrio albergan en sí, y qué inteligencia, qué
amor, qué pureza. No son valores humanos, son más que sobrehumanos. Son míos, porque Yo me convierto en ellos y ellos en Mí. La criatura ya no existe. Existo Yo. Yo les hago dioses porque les hago a mi semejanza.
A mis discípulos les doy lo que Satanás no da, lo que no puede dar: la semejanza con Dios, porque les
fundo conmigo y con esa fusión les convierto en dioses”.
Fuente: Los evangelios como me han sido revelados por Maria Valtorta año 1943





