sábado, 19 de febrero de 2011

MONSEÑOR OTTAVIO MICHELINI

Apostolado fecundo

Don O., estoy convencido de que el propagar la necesidad de conocer y vivir más profundamente el Dogma de la Comunión de los Santos equivale a un óptimo y fecundo apostolado. Sólo si los hijos de Dios, de las tres Iglesias triunfante, militante y purgante viven en una común voluntad de conocerse, amarse y ayudarse, pueden hacer más fuerte el conjunto del Cuerpo Místico, en particular contra las fuerzas del mal.
Don O., el mal se propaga, la anemia espiri­tual se agudiza.
Satanás ha encontrado amigos y colaboradores en el ur­dir conjuras, en el preparar su desesperado asalto contra la Iglesia. Ahora está minando con la dinamita del odio Italia y Europa.
Rezar, reparar, hacer penitencia, son las únicas cosas que verdaderamente sirven para desalentar al Enemigo.
Si las invitaciones de la Virgen Santísima, hechas repetidas veces para informaros del grave peligro que amenaza la humanidad y a la Iglesia, hubieran sido fiel­mente acogidas, todo habría sido evitado.
No temas y no te preocupes de los juicios de los de­más: habla claramente, vuelve a llamar a las almas a la realidad que han perdido de vista.
Los hombres han perdido la sensatez. Si no te escu­chan será peor para ellos.
Es verdadero lo que Jesús dice, que vendrá un día en que los habitantes de Nínive se alzarán en juicio para acusar a esta generación, incrédula, pagana y por desgracia, impía".
Te bendigo, Don O.
Padre R.

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