martes, 14 de agosto de 2012

MARIA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Dios Padre: Así como Mi Hijo fue crucificado, así también su Iglesia en la Tierra será crucificada

Jueves, 2 de agosto del 2012, a las 22:06 hrs.

Mi muy querida hija, las pruebas de la Iglesia de Mi Hijo, en la Tierra, ya han comenzado.

La flagelación, la persecución están por empezar.

Así como Mi Hijo fue crucificado, así también su Iglesia en la Tierra será crucificada.

El juicio se está llevando a cabo ahora.

Mi Hijo fue enviado a salvar a la Humanidad del fuego del infierno.

Su muerte en la Cruz, una terrible y cruel atrocidad, fue permitida por Mí, como un medio para ofrecer a Mis hijos un futuro.

El Cuerpo de Mi Hijo llegó a ser Su Iglesia en la Tierra. Sus sacerdotes y siervos sagrados tomaron el lugar de Sus Apóstoles.

Ahora, mientras El regresa de nuevo a redimir a la Humanidad y a reclamar a Mis preciosos hijos, para que ellos puedan entrar en Mi Paraíso, la historia se repetirá.

Mi Hijo predicó la Verdad y El reunió mucha gente que siguió sus enseñanzas, que no dudaron de Su Palabra.

Luego fue traicionado por aquellos cercanos a El y devotos a El entre sus filas.

Su Iglesia, la Iglesia Católica, también fue traicionada dentro de sus propios corredores.

La tentación de Satán causó esto y un gran mal fue responsable de la muerte de Mi Hijo.

En Su Iglesia hoy, su muerte comenzó hace algún tiempo. Al igual que con Mi Hijo, muchos seguidores leales a la Santa Palabra provista por Mi, la abandonaron.

Luego empezaron el juicio en donde Mi Hijo fue acusado de herejía. Así también la Iglesia de Mi Hijo ha sufrido el mismo destino.

A través de los perversos de entre ellos, que cometieron graves delitos en contra de la Humanidad, muchos fieles seguidores abandonaron la Iglesia.
A su vez, ellos abandonaron a Mi Hijo y desecharon Sus enseñanzas.

La prueba de la Iglesia de Mi Hijo, en la Tierra, ha hecho a sus sacerdotes silenciosos, cuando se trata de defender las enseñanzas de Mi Hijo.

Ellos tienen miedo de ofender a aquellos, que niegan a Mi Hijo, a causa de los pecados de aquellos de entre ellos.

La Iglesia de Mi Hijo, ahora enfrenta la mayor prueba de todos, jamás visto desde la Crucifixión de Mi amado Hijo.

Su Iglesia está siendo burlada inmisericordemente, no solo por sus enemigos de afuera, sino de sus enemigos dentro de ella.

La Corona de Espinas ahora será colocada sobre la Cabeza de la Iglesia de Mi Hijo y pocos de sus seguidores estarán a su lado.

Así como los Apóstoles de Mi Hijo, con la excepción de Juan, lo abandonaron durante su juicio y ejecución así, aquellos en altos cargos dentro del Vaticano, abandonan a Mi Santo Vicario.

El, como la Cabeza de la Iglesia Católica, será forzado a caminar un terrible camino en desgracia, sin ninguna culpa de su parte.

Mientras él será zarandeado, despreciado y hecho parecer tonto, no es por él por quien ellos dan rienda suelta a su rabia. Será en contra de la Verdad de la Iglesia, la Iglesia Cristiana, formada por el sacrificio de Mi Hijo, sobre quien ellos derramarán su odio.

El Cristianismo será flagelado en toda grieta, en toda nación, en todo lugar de adoración, hasta que éste esté débil del cansancio.

Mientras es llevada por la calle del Calvario, así como Mi Hijo fue llevado, será atada con cuerdas, para hacerle imposible escapar del tormento.

Luego, a medida que sube la colina, será apedreada, escupida y se burlarán de ella todo el camino hasta la cima.

Entonces ésta será clavada a la Cruz.

Muy poca simpatía será mostrada por ésta, por aquellos que culpan a la Iglesia por sus pecados en contra de los inocentes, cuando van a condenar a la Cabeza de la Iglesia, a Mi Hijo.

Ellos lo culparán por los pecados de otros, causados por la tentación de Satán.

Cuando hayan clavado a la Iglesia de Mi Hijo a la Cruz, ellos enviarán cientos de guardias, así como los 600 soldados que estaban de pie en el Calvario, para asegurar que ni un pedazo de carne escape sin castigo.

A ningún siervo de Su Iglesia, que proclame lealtad a ésta, le será permitido escapar.

Cuando la Iglesia haya sido crucificada, ellos se asegurarán de que ésta sea privada de comida y agua hasta su último aliento.

Todos sus discípulos, así como fue con los Apóstoles de Mi Hijo, no estarán visibles por ningún lado.

Ellos se esconderán por miedo o por represalias.

En lo que parecerá su último aliento, todo quedará en silencio, hasta que la aclamación de aquellos, que crucificaron la Iglesia ensordezca al mundo entero, con su falsa doctrina.

La voz de la nueva cabeza de la iglesia, el impostor, el Faso Profeta, resonará.

Todos caerán en acción de gracias a Mí, el Dios Altísimo, con alivio. Porque esto parecerá un nuevo comienzo.

Será entonces que la Presencia de Mi Hijo ya no adornará los altares dentro de esta iglesia, porque esto no puede ser.

Será entonces que Mi Mano caerá como castigo.

Aquí será cuando la Batalla de Armagedón empezará.

Aquí será cuando Yo venga, a través de Mi Hijo, para salvar las almas.

No nieguen esta profecía!

No se escondan detrás de falsas seguridades, porque este día debe venir.

La Crucifixión de la Iglesia de Mi Hijo, debe ocurrir por el Pacto Final.

Pero entonces la Gloriosa Resurrección de la Iglesia, al Nueva Jerusalén, enjugará todas las lágrimas, todo el sufrimiento y entonces la Nueva Era vendrá.

Confíen en Mi Hijo todo el tiempo.

Nunca teman, porque Yo soy su Padre y vendré a renovar la Tierra y a reunir a todos Mis hijos en este milagro final, predicho en el Libro de Daniel.

El Libro de la Verdad está ahora siendo revelado a ustedes, hijos, como fue prometido.

No rechacen Mi Intervención Divina, porque Yo hablo la Verdad.

Dios, el Altísimo

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